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Netanyahu amenaza con volver a la guerra si Hamás no cumple el acuerdo de Gaza

El primer ministro israelí advierte que si Hamás incumple el nuevo acuerdo de Gaza, Israel reanudará la guerra. Claves, contexto y repercusiones.

En una declaración que sacudió tanto a Israel como a la comunidad internacional, el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que si el grupo islamista Hamás no cumple las condiciones del reciente acuerdo de Gaza, su gobierno “volverá a la guerra”.

El mensaje, pronunciado pocas horas después de firmar una tregua que puso fin —al menos temporalmente— a casi dos años de combates, deja claro que el conflicto entre Israel y Hamás sigue lejos de resolverse.

Mientras la población israelí celebra con cautela la liberación de algunos rehenes y en Gaza se intenta reconstruir lo perdido, la amenaza de Netanyahu evidencia que la paz podría ser apenas una pausa.

Contexto histórico: del 7 de octubre al acuerdo de 2025

Una herida que sigue abierta

El 7 de octubre de 2023, el grupo Hamás lanzó un ataque sin precedentes contra comunidades israelíes cercanas a Gaza, dejando más de 1.200 muertos y 250 secuestrados.

Israel respondió con una ofensiva militar masiva sobre la Franja de Gaza, una de las más devastadoras de su historia, con miles de bombardeos y un bloqueo total del territorio. La operación tenía como objetivo declarado desmantelar las capacidades militares de Hamás y liberar a los rehenes.

En los meses siguientes, Gaza quedó reducida a ruinas: hospitales destruidos, barrios enteros arrasados y más de 35.000 palestinos muertos, según estimaciones de la ONU.

Treguas fallidas y mediaciones externas

Durante casi dos años, Egipto, Qatar y Estados Unidos intentaron mediar una tregua permanente. Sin embargo, las diferencias sobre la liberación de prisioneros, el control del territorio y el futuro político de Hamás impidieron acuerdos duraderos.

La presión internacional —incluida América Latina— aumentó. Países como Chile, Brasil y Colombia criticaron los ataques israelíes y pidieron una salida política al conflicto, mientras que otros, como Argentina y Guatemala, respaldaron el derecho de Israel a defenderse del terrorismo.

En ese contexto, el reciente acuerdo de Gaza fue recibido como una victoria diplomática frágil.

El acuerdo de Gaza: condiciones y puntos críticos

Una tregua con condiciones

Según fuentes israelíes y medios internacionales, el acuerdo de Gaza contempla los siguientes compromisos principales:

  • Hamás liberará 20 rehenes israelíes con vida en un plazo de 72 horas.
  • Israel liberará alrededor de 2.000 prisioneros palestinos, en su mayoría mujeres y menores de edad.
  • Israel se compromete a una retirada parcial de tropas de zonas del norte de Gaza.
  • Hamás deberá iniciar un proceso de desarme progresivo, bajo supervisión internacional.
  • Se permitirá el ingreso de ayuda humanitaria y materiales de reconstrucción, supervisados por Egipto y la ONU.

Netanyahu, sin embargo, dejó en claro que el cumplimiento será evaluado paso a paso:

“Si esto se logra de la manera fácil, mucho mejor. Y si no, se logrará de la forma difícil”, advirtió en un discurso televisado.

Un pacto bajo presión

La negociación fue impulsada con fuerte apoyo de Estados Unidos, y particularmente del expresidente Donald Trump, quien presionó a Israel y a Hamás para firmar el acuerdo como parte de su iniciativa de “Paz y Prosperidad para Medio Oriente”.

Trump, que regresó al poder en 2024, busca consolidar una imagen de mediador global y recuperar protagonismo internacional. Su equipo diplomático, liderado por Jared Kushner, reactivó canales de negociación con Egipto, Qatar y Turquía.

Pese a ello, la desconfianza mutua sigue siendo profunda. Para Netanyahu, cualquier incumplimiento de Hamás será una justificación para reanudar los ataques.

Política interna israelí: Netanyahu entre la presión y la supervivencia

Una coalición dividida

El gobierno de Netanyahu depende de una coalición de derecha y ultraderecha que incluye a partidos religiosos y nacionalistas.

Ministros como Itamar Ben-Gvir (Seguridad Nacional) y Bezalel Smotrich (Finanzas) han criticado duramente la tregua, calificándola de “rendición parcial”. Ambos amenazaron con abandonar la coalición si no se destruye completamente a Hamás.

La fractura interna podría desestabilizar al gobierno y forzar elecciones anticipadas, un escenario que Netanyahu quiere evitar.

Opinión pública y familias de rehenes

La sociedad israelí vive dividida. Las familias de los rehenes celebran cualquier acuerdo que logre liberar a sus seres queridos, pero muchos israelíes consideran que detener la guerra sin eliminar totalmente a Hamás es una derrota.

En las calles de Tel Aviv y Jerusalén se han registrado protestas con mensajes contradictorios: unos piden paz, otros exigen “terminar el trabajo” militar.

Para Netanyahu, mantener el equilibrio entre la presión social y las exigencias políticas internas es una cuestión de supervivencia política.

Reacciones internacionales: entre la esperanza y la cautela

Estados Unidos y el papel de Trump

Washington celebró el acuerdo como “un paso hacia la estabilidad”. Sin embargo, la administración de Trump también dejó claro que Israel tiene derecho a responder si Hamás incumple.

Fuentes diplomáticas señalan que el expresidente estadounidense ve el pacto como una oportunidad para demostrar su capacidad negociadora antes de las elecciones legislativas de 2026.

América Latina: opiniones encontradas

En América Latina, la tregua generó reacciones diversas:

  • Brasil, bajo el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pidió un “cese definitivo de la violencia” y ofreció apoyo humanitario.
  • Chile, donde vive una de las comunidades palestinas más grandes fuera del mundo árabe, instó a Israel a respetar el derecho internacional.
  • Argentina y Uruguay respaldaron el acuerdo, subrayando la necesidad de combatir el terrorismo y proteger a los civiles.
  • En México, la cancillería llamó a “construir confianza mutua y garantizar la reconstrucción de Gaza”.

Estas posturas reflejan las tensiones ideológicas que aún persisten en la región respecto al conflicto israelí-palestino.

Europa y Oriente Medio

La Unión Europea expresó su apoyo al alto el fuego, aunque advirtió que sin un plan político a largo plazo, el pacto podría colapsar. Egipto y Qatar, por su parte, se comprometieron a actuar como garantes del acuerdo.

Turquía, bajo el liderazgo de Recep Tayyip Erdoğan, celebró la tregua pero acusó a Israel de haber cometido “crímenes de guerra” en Gaza, complicando la relación diplomática con Jerusalén.

Análisis: ¿un alto al fuego o una tregua temporal?

Desconfianza estructural

Desde la creación del Estado de Israel en 1948, la región ha sido escenario de conflictos recurrentes, con periodos de calma seguidos de estallidos violentos. En ese contexto, la desconfianza entre las partes se ha convertido en el principal obstáculo para cualquier paz duradera.

Israel teme que Hamás use la tregua para rearmarse, mientras que los palestinos ven en Netanyahu a un líder dispuesto a romper acuerdos si le conviene políticamente.

Riesgos inmediatos del acuerdo

  1. Incumplimiento de cláusulas clave, como la liberación total de rehenes o el desarme.
  2. Tensiones políticas internas que podrían colapsar la coalición israelí.
  3. Ataques aislados que provoquen represalias y destruyan la frágil tregua.
  4. Falta de un plan económico y humanitario sostenido para reconstruir Gaza.

La historia muestra que las treguas sin un marco político claro suelen fracasar. Ejemplos previos, como los acuerdos de 2014 y 2021, se rompieron en menos de un año.

Gaza hoy: una franja en ruinas

En la Franja de Gaza, el silencio de las armas no equivale a paz.
Miles de familias viven entre escombros, sin electricidad ni agua potable. Los hospitales operan con recursos mínimos, y la reconstrucción avanza lentamente.

Según la ONU, más del 80% de la población gazatí depende de ayuda humanitaria. La entrada de suministros aún está condicionada por inspecciones israelíes y el control de Egipto en los pasos fronterizos.

La promesa de un “nuevo Gaza desmilitarizado y reconstruido” sigue siendo un sueño lejano. Mientras tanto, organizaciones humanitarias advierten sobre una generación de niños marcada por el trauma, el desplazamiento y la pobreza.

El papel de Hamás: entre la política y la supervivencia

El liderazgo de Hamás enfrenta su mayor desafío desde su fundación. El grupo, debilitado militarmente y presionado internacionalmente, intenta preservar su rol político ante la exigencia israelí de su desarme total.

Algunos analistas sostienen que Hamás podría transformarse en una organización política más que militar, similar a lo que ocurrió con el IRA en Irlanda del Norte. Sin embargo, otros señalan que su ideología islamista radical y su dependencia del apoyo iraní dificultan esa evolución.

Si Hamás cede terreno, la Autoridad Palestina podría recuperar parte del control político en Gaza, aunque su legitimidad también está en duda tras años de división interna.

Implicaciones geopolíticas

Irán y Hezbollah en el tablero

El desenlace del acuerdo tiene implicaciones regionales. Irán, principal aliado de Hamás, observa con cautela los avances. Si el pacto debilita al grupo islamista, Teherán podría responder intensificando su apoyo a Hezbollah en Líbano o a otras milicias en Siria e Irak.

Esto, a su vez, podría arrastrar a Israel a un nuevo frente de conflicto.

Estados Unidos y la influencia global

Para Washington, el éxito del acuerdo serviría como prueba de que su política exterior aún puede generar resultados tangibles. Sin embargo, un colapso del pacto pondría en duda la estrategia de Trump y podría reforzar la influencia de China y Rusia en la región.

América Latina y la lección diplomática

El conflicto ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la política exterior latinoamericana. Mientras algunos gobiernos buscan un papel más activo en mediaciones internacionales, otros mantienen una posición pasiva o ideológica.

El caso de Gaza muestra que la estabilidad en Medio Oriente tiene repercusiones globales, desde los precios del petróleo hasta las dinámicas migratorias y de seguridad.

Perspectivas a corto y mediano plazo

Escenario 1: cumplimiento del acuerdo

Si las partes cumplen las condiciones, el pacto podría marcar el inicio de un proceso de reconstrucción sostenido, con apoyo internacional. Esto implicaría alivio humanitario y una posible apertura económica para Gaza.

Escenario 2: ruptura parcial

La tregua podría mantenerse con altibajos: liberaciones incompletas, choques esporádicos y tensiones políticas. En este escenario, Israel mantendría la amenaza de volver a la guerra como mecanismo de presión.

Escenario 3: colapso total

Si Hamás incumple o Israel actúa de forma unilateral, el conflicto podría reanudarse con mayor intensidad. Una nueva ofensiva tendría consecuencias devastadoras y un impacto negativo en la estabilidad regional.

Conclusión

La advertencia de Benjamin Netanyahu de volver a la guerra si Hamás no cumple el acuerdo de Gaza sintetiza la paradoja de Medio Oriente: cada avance hacia la paz viene acompañado de la sombra del conflicto.

El pacto firmado ofrece una ventana de esperanza, pero también una advertencia sobre lo efímero de la diplomacia en tiempos de desconfianza.

Para América Latina, que observa desde lejos pero con creciente sensibilidad ante los conflictos globales, este episodio es una lección sobre el valor de la mediación, la diplomacia y la necesidad de sostener la paz más allá de los titulares.

La región puede y debe tener una voz en la defensa de los derechos humanos y en el impulso de soluciones multilaterales. Porque lo que ocurre en Gaza no es solo una disputa territorial: es un recordatorio de cómo la política, la religión y la historia pueden seguir decidiendo la vida o la muerte de millones.

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