El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, declaró que si Arabia Saudita desea avanzar hacia un acuerdo diplomático con Jerusalén, deberá evitar alinearse con fuerzas consideradas hostiles al Estado judío. Las declaraciones se producen en un contexto de reconfiguración regional, tras la guerra en Gaza y los intentos de Estados Unidos por reactivar un proceso de normalización entre ambos países.
Netanyahu fija condiciones claras para un acercamiento con Riad
En declaraciones recogidas por The Times of Israel, Netanyahu subrayó que Israel no puede avanzar en un acuerdo estratégico con Arabia Saudita si el reino mantiene vínculos o posiciones comunes con actores que amenazan directamente la seguridad israelí, en referencia implícita a Irán, Hamas y otros grupos respaldados por Teherán.
Según el primer ministro, una normalización genuina debe basarse en intereses compartidos, estabilidad regional y un rechazo explícito a las fuerzas que promueven la violencia contra Israel. Netanyahu insistió en que no se trata de un gesto simbólico, sino de una condición estructural para cualquier entendimiento duradero.
El trasfondo regional tras la guerra en Gaza
Las declaraciones llegan tras el conflicto iniciado el 7 de octubre de 2023, que alteró profundamente el equilibrio diplomático en Medio Oriente. Arabia Saudita había pausado conversaciones de normalización con Israel tras el estallido de la guerra, condicionando cualquier avance a un alto el fuego y a progresos en la cuestión palestina.
Desde Jerusalén, sin embargo, se observa con preocupación el acercamiento táctico de Riad a foros regionales donde participan actores abiertamente hostiles a Israel. Netanyahu dejó claro que Israel no aceptará una “normalización parcial” mientras Arabia Saudita mantenga ambigüedades estratégicas.
Estados Unidos como mediador clave
Washington continúa desempeñando un rol central como mediador. La administración estadounidense ha promovido un posible acuerdo tripartito que incluiría garantías de seguridad para Arabia Saudita, cooperación nuclear civil y un marco de normalización con Israel.
No obstante, analistas citados por medios internacionales señalan que Israel busca asegurarse de que dicho acuerdo no fortalezca indirectamente al eje liderado por Irán. Para Netanyahu, cualquier aval estadounidense debe ir acompañado de compromisos claros por parte de Riad en materia de alineamientos regionales.
Arabia Saudita entre pragmatismo y equilibrios diplomáticos
Arabia Saudita enfrenta un delicado equilibrio: por un lado, busca consolidar su relación estratégica con Estados Unidos y acceder a tecnología y garantías de seguridad; por otro, procura mantener canales abiertos con potencias regionales para evitar una escalada de tensiones.
Hasta ahora, Riad no ha respondido oficialmente a las declaraciones de Netanyahu, pero fuentes diplomáticas citadas por medios árabes indican que el reino intenta preservar margen de maniobra sin cerrar definitivamente la puerta a la normalización con Israel.
Implicaciones para el futuro de la normalización
Las palabras del primer ministro israelí refuerzan la idea de que la normalización con Arabia Saudita, considerada durante años como un posible punto de inflexión histórico en Medio Oriente, no será automática ni incondicional.
Israel apuesta a un acuerdo que redefina alianzas regionales de manera clara, mientras que Arabia Saudita evalúa los costos políticos y estratégicos de un paso de esa magnitud en un entorno regional aún inestable.
Conclusión
Las declaraciones de Benjamin Netanyahu marcan una línea roja en la política exterior israelí: la normalización con Arabia Saudita solo será viable si implica una redefinición clara de alianzas en la región. En un Medio Oriente marcado por tensiones persistentes y equilibrios frágiles, el futuro del acuerdo dependerá de hasta qué punto Riad esté dispuesto a distanciarse de actores que Israel considera una amenaza existencial.
