El presidente estadounidense Donald Trump emitió el 4 de mayo un llamado histórico: instó a los judíos de su país a observar un «Shabat nacional» —denominado Shabbat 250— desde el atardecer del viernes 15 de mayo hasta el anochecer del sábado 16, como parte de los festejos por el 250° aniversario de la independencia de Estados Unidos.
La convocatoria, sin precedentes en la historia presidencial norteamericana, provocó una fractura visible en la comunidad judía del país, polarizando a rabinos, líderes comunitarios y organizaciones civiles entre quienes celebraron el gesto y quienes lo leen como una instrumentalización política de la fe judía al servicio del nacionalismo cristiano.
Un hito sin antecedentes en la relación entre la Casa Blanca y el judaísmo
Según informo The Times of Israel. En la proclamación oficial del Mes del Patrimonio Judío Americano, Trump convocó a los judíos estadounidenses a observar el Shabat —el día de descanso que va del viernes al atardecer hasta el sábado por la noche— e invitó a ciudadanos de todas las confesiones a sumarse al espíritu del llamado.
«En honor especial a 250 gloriosos años de independencia americana y en el fin de semana de Rededicate 250 —un jubileo nacional de oración, alabanza y gratitud— se alienta a los estadounidenses judíos a observar un Shabat nacional», rezó el texto presidencial. «Este día reconocerá la sagrada tradición judía de apartar tiempo para el descanso, la reflexión y la gratitud al Todopoderoso.»
El llamado marcó la primera vez en la historia que un presidente estadounidense instó formalmente a la celebración del Shabat.
El evento central: Rededicate 250 en el National Mall
El Shabbat 250 precede directamente al evento Rededicate 250, un acto masivo de nueve horas previsto para el domingo en el National Mall de Washington, organizado por la organización sin fines de lucro Freedom 250. Su programa incluye música cristiana y los llamados «Freedom Trucks», con material educativo provisto por el grupo conservador PragerU y la escuela clásica cristiana Hillsdale College.
De los 33 líderes espirituales convocados para el acto, aproximadamente la mitad son de tradición evangélica o evangélica no denominacional. También participarán oradores bautistas, católicos y adventistas del séptimo día. El único no cristiano en el programa es el rabino Meir Soloveichik, de orientación ortodoxa y vinculado al Tikvah Fund, un think tank judío conservador, quien también integra la Comisión de Libertad Religiosa creada por Trump el año pasado.
División en la comunidad judía: entre el reconocimiento y la alarma
La convocatoria generó reacciones diametralmente opuestas en las distintas corrientes del judaísmo estadounidense.
El apoyo a la iniciativa fue más sólido entre los judíos ortodoxos, políticamente más conservadores. El rabino Josh Joseph, vicepresidente ejecutivo de la Unión Ortodoxa, respaldó el llamado poco después de que fuera emitido: «Este fin de semana, siguiendo el aliento del presidente Trump, marcaremos el Shabbat 250.»
En cambio, desde la izquierda judía la percepción fue radicalmente distinta. El rabino Amichai Lau-Lavie, del colectivo progresista Lab/Shul, advirtió en su blog: «Cuando el Estado interfiere en nuestros asuntos sagrados, borrando las ya borrosas líneas entre Iglesia y Estado, no eleva el Shabat; disminuye la democracia que 250 años de historia debían proteger.»
Otros señalaron que Trump estaría apropiando el judaísmo para promover objetivos políticos conservadores y el nacionalismo cristiano, una corriente cuya influencia en su base electoral preocupa a académicos que la consideran potencialmente hostil a los judíos en el largo plazo.
La Casa Blanca, el contexto familiar y el debate sobre religión y Estado
La hija de Trump, Ivanka, que se convirtió al judaísmo antes de casarse con Jared Kushner —hoy asesor de primer rango en la administración—, observa el Shabat de acuerdo con las interpretaciones tradicionales de la ley judía.
La Casa Blanca organizó para el viernes por la tarde una recepción oficial para marcar el inicio del Shabbat 250.
Rachel Laser, directora ejecutiva de Estadounidenses Unidos por la Separación entre Iglesia y Estado, denunció el mitin del domingo como parte de una marea creciente de nacionalismo cristiano: «Si el presidente Trump y sus aliados realmente se preocuparan por el legado de libertad religiosa de Estados Unidos, estarían celebrando la separación Iglesia-Estado como la innovación americana única que ha permitido florecer la diversidad religiosa en nuestro país.»
Un debate más amplio sobre identidad judía y secularismo
El acto se produce en un momento en que los estadounidenses muestran una mayor valoración de la religión. Un nuevo informe del Pew Research Center publicado esta semana indica que una creciente minoría de adultos estadounidenses considera que la religión está «ganando influencia en la vida americana», y más de la mitad sostiene que la religión juega un rol positivo en la sociedad. El porcentaje de quienes creen que el cristianismo debería ser declarado religión oficial del país creció levemente en los últimos años y alcanza actualmente el 17%.
El llamado también generó un debate cultural más amplio. La escritora Daniella Greenbaum Davis publicó en The Washington Post una columna explicando las enseñanzas rabínicas y sugiriendo que los no judíos también podrían adoptar el Shabat como práctica de mindfulness: «El Shabat es una tradición judía. Pero el argumento a favor de un día de descanso semanal, de un alejamiento formal de las preocupaciones mundanas, es universal.»
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es el «Shabbat 250» convocado por Trump?
Es el nombre dado al llamado del presidente Donald Trump para que los judíos estadounidenses observen el Shabat —el día de descanso judío— del 15 al 16 de mayo de 2026, en el marco de los festejos por el 250° aniversario de la independencia de Estados Unidos. Fue la primera vez en la historia que un presidente norteamericano instó formalmente a celebrar el Shabat.
¿Por qué el llamado de Trump divide a la comunidad judía?
Porque genera lecturas opuestas: los sectores ortodoxos y conservadores lo celebran como un reconocimiento inédito de la identidad judía, mientras que los progresistas lo interpretan como una intromisión del Estado en asuntos religiosos y una herramienta del nacionalismo cristiano.
¿Qué es el Rededicate 250 en el National Mall?
Es un acto masivo de oración de nueve horas organizado para el domingo 17 de mayo en el National Mall de Washington, convocado por la organización Freedom 250. Su programa está integrado mayoritariamente por oradores y música cristiana, con participación marginal de una sola voz judía, el rabino ortodoxo Meir Soloveichik.
¿Qué dijo la Unión Ortodoxa sobre el Shabbat 250?
El rabino Josh Joseph, vicepresidente ejecutivo de la Unión Ortodoxa, respaldó públicamente la convocatoria presidencial: «Este fin de semana, siguiendo el aliento del presidente Trump, marcaremos el Shabbat 250.»
¿Qué argumentaron los críticos judíos de la convocatoria?
El rabino Amichai Lau-Lavie, del colectivo progresista Lab/Shul, advirtió que la intervención estatal en asuntos religiosos no eleva al Shabat sino que «disminuye la democracia». Organizaciones civiles también alertaron sobre el riesgo de que el acto forme parte de una agenda de nacionalismo cristiano.
