miércoles, octubre 28, 2020

De Granada a Argentina, el largo viaje de una familia sefardí expulsada por los Reyes Católicos










De Granada a Argentina, el largo viaje de una familia sefardí expulsada por los Reyes Católicos
Jacobo Bibas junto a su mujer, Mesodi Tobelem y sus hijos, Simi, Estrella, León, Esther y Jaime.

Con cuerpo allá, en Buenos Aires, y mente, acá, en España, Silvia vive entre el siglo XXI y el XV, época a la que se remonta su primer antepasado, Abraham Bibas, que salió de España rumbo a Marruecos tras el Edicto de Granada promulgado por los Reyes Católicos el 31 de marzo de 1492. Con él fueron expulsados 160.000 judíos de los 400.000 que se estimaba que vivían por aquel entonces en los reinos de Castilla y Aragón.



El pasado es su presente. Su seña de identidad. Su forma de hablar y entender la historia de su familia, y la suya propia. Silvia es uno de los 30.000 sefardíes de origen español que viven en Argentina y que podrían obtener la doble nacionalidad, la de su país de origen y la de sus ancestros de la Península, después de que el Senado aprobara este miércoles el Proyecto de ley en materia de concesión de la nacionalidad española a los sefardíes originarios de España, por el cual se modifica el artículo 23 del Código Civil “para evitar que al adquirir la nacionalidad española deban renunciar previamente a la ostentada”, según se indica en el propio documento.

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Ilustración que muestra la expulsión de los judíos tras el Edicto de Granada de 1492./MOLINA.

Los lazos de Silvia con España se encuentran en sus apellidos, Maman Bibas, ambos sefardíes y con una historia de más de cinco siglos. Comenzó a dibujar las primeras ramas de su árbol genealógico a finales de los 90. Actualmente lo tiene prácticamente acabado. “Empecé con la curiosidad al final de 1999, inicios del 2000, porque mi madre me contaba que mis antepasados venían de Castilla la Vieja, así hablaba. Me decía que nosotros descendíamos de los españoles que fueron expulsados, que en España estaban mis antecesores que eran grandes rabinos. Y bueno, me picó la curiosidad. Luego con la aparición de internet averigué más sobre los Maman y los Bibas. Contacté con gente del mismo apellido y esto me ayudó a confirmar cada uno de los detalles que me había contado mi madre de joven”.
Una familia de tradición rabínica
Hija de Esther Bibas y Salomón Maman es la menor de cinco hermanos. Aunque por parte paterna conoce, porque así se lo contaba su padre, que tuvo antepasados en España, la línea que tiene documentada es la materna. De hecho, ha conseguido reconstruir el trayecto que hizo su primer familiar, Abraham Bibas, tras abandonar España. “La ruta que yo creo que siguió es desde Aragón o el sur de Andalucía hacia el Estrecho. De ahí se fue a Tánger para después llegar a Fez. El primer gran rabino de Fez fue él, que murió en 1544 y el último, en 1997, también era un Abraham Bibas. Es decircomenzaron y acabaron con Abraham Bibas“.
Abraham tuvo un hijo, Haim Bibas, el primer gran rabino de Tetuán que organizó la primera comunidad judía de la zona en 1530. Haim a su vez tuvo un hijo, y su hijo a otros cinco varones más. Y así, miembro a miembro Silvia llega hasta sus padres.

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Jacobo Maman, Sultana Eschrequi (o Esrequi), Felisa, Salomón y Elías./ SILVIA MAMAN.

También sus abuelos maternos antes de aterrizar en Argentina estuvieron en España. Jacobo Bibas, su abuelo, trabajó en Ceuta como recadero, como prueba una cédula nacional fechada en Ceuta que posee su nieta. “Se vino a Argentina como a finales de 1890 principios de 1900. Partió en barco desde Gibraltar a Cádiz y de ahí a Argentina“. Silvia recuerda el recorrido despacio, como si lo estuviera marcando en un mapa.
Reencuentro con sus raíces
Su primer viaje a España se produjo en el 2002. Vino con su hijo, que en aquel momento tenía 12 años. Visitó Barcelona y también Tetuán y no dudó en acudir al cementerio judío para encontrarse frente a frente con el primer Bibas. “No pude dejar de llorar. Fue muy emotivo, increíble, porque está en una colina, en un lugar privilegiado del cementerio.¡Hasta me saqué una foto! Es que están ahí todos mis antepasados. Fue un abrazo a mis raíces, a mi existencia“, suspira hondo y se calla, como si hubiera vuelto allí por un momento.
A pesar de ese espíritu nómada y aventurero que ha caracterizado a su familia, se muestra satisfecha al reconocer que ni ella, ni sus padres, ni siquiera sus abuelos perdieron las costumbres sefardíes de sus originarios. “Hablamos la haquetía, que es el dialecto que inventaron los judíos que vivían en España antes de la Inquisición. Con él se comunicaban para que ni los musulmanes ni los cristianos se enteraran de lo que hablaban. Y esto quedó latente en nosotros. Yo no lo hablo perfecto, pero sí lo tengo incorporado, es como un código ancestral“, reflexiona con tono místico.

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Notables y rabinos de Tetuán entre los cuales se encuentra Abraham Bibas./ MENAHEM BENATAR.

Cada vez que señala una costumbre sefardí aparece la figura de su madre, “el eje de todo esto y la memoria viviente de la familia”. Fue ella quien transmitió las antiguas tradiciones de su comunidad de manera natural y didáctica. “Nos enseñaba que veníamos de Castilla, lo que hacía la tía, la abuela, pero no nos sentaba durante cuatro horas para contarnos esto, sino que era en el día a día. Cualquier cuestión tenía que ver con las costumbres antiguas. Todo apuntaba a lo mismo”.
Honrar a sus antepasados
Durante la búsqueda de sus orígenes reconoce el “gran orgullo” que siente por sus antepasados, “porque pudieron transmitir de forma escrita y oral las tradiciones que mantenemos. Eso es lo que me ha quedado, la alegría de poder pensar, sentir, como ellos hace 500 años. Imaginar lo que lucharon por no perder sus costumbres, su religión y adaptarse a otro lugar me llena de emoción y nostalgia”.
Un sentimiento que crece cuando habla de la nueva ley, de la que reconoce que “se da un paso importante. El hecho de asumir el pasado y reconocerlo permite honrar a mis antepasados. Fue un genocidio muy feo pero gracias a Dios nos fuimos reproduciendo y eso es lo que te da fuerzas para seguir adelante, para tratar de ser valientes como ellos“.
La unión de los judíos con España es algo que se refleja no sólo en la historia, sino en la literatura también, y Silvia, lectora empedernida y devoradora de libros, señala que en Don Quijote de la Mancha hay apuntes al respecto. “Nosotros los sábados al mediodía comemos adafina, un cocido que cocinamos el viernes con patatas, garbanzos, miel, canela y cordero. Pues bueno, en el texto ya se habla de cómo se hace la adafina como hablo yo”, y ríe ante la coincidencia.

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Los israelitas abandonan Egipto./ DAVID ROBERTS

Aunque los sefardíes estuvieron presentes hasta la expulsión, reconoce que en España aún existe mucho desconocimiento sobre la comunidad. “Hay mucha ignorancia de quiénes fuimos los judíos, tanto la gente grande, joven como adulta. ¡No saben que estuvimos, que existimos!”, exclama indignada y compara a ambos países. “En Argentina no son súper expertos en el tema, pero tienen un poco más de noción”.
El judaísmo dentro del cristianismo
Contra esa carencia y en defensa de la cultura judía lucha Mario Sabán, presidente de la red Tarbut Sefarad, quien sostiene que se debe ir más allá de lo que se difunde en el relato histórico tradicional. “Hay que revisar los datos, que es lamentablemente lo que nadie hace. Lo que tendríamos que mirar es el aporte del judaísmo dentro del cristianismo pues cuando un cristiano lee la historia del pueblo de Israel en el Antiguo Testamento lo que está haciendo es leer historia judía”, afirma rotundo.
Desde su fundación en 2007, este colectivo ha trabajado en temas como los apellidos judíos o los linajes sefardíes, que en ocasiones es complejo completar ante la falta de datos y la poca difusión de los mismos. “Casi todas las investigaciones sobre el tema sefardí que se han realizado en España han quedado muy muy cerradas a las universidades españolas, porque éstas, no sé por qué tradición de élite, no tienen vínculo con la sociedad. Nosotros trabajamos para que esos trabajos salgan fuera y se conozcan. La gran mayoría de los españoles desconoce las listas de la gente judía que murió y calculamos que entre 65.000 y 75.000 personas fueron quemadas durante la Inquisición”, matiza.

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Condenados por la Inquisición. Eugenio Lucas (segundo tercio del XIX)./MUSEO DEL PRADO

Admite que la actual ley es un “avance que permite dejar atrás esa historia bastante negra que tiene España con el judaísmo”. Para el profesional, lo importante es el cambio de mentalidad que puede traer consigo la medida. “Se va percibiendo los judíos como un grupo que trabajó mucho en la concepción de la época medieval de los diferentes reinos y el aporte de la comunidad judía española en la cultura.Se progresa lento pero firme”.
Diplomacia sefardí-francesa
Actualmente en el mundo viven entre uno y dos millones de sefardíes. Los principales núcleos de este colectivo son Francia, Israel, Estados Unidos o Argentina. En el primer país se calcula que hay entre310.000-350.000 sefardíes.
Población sefardí por país de origen
  1. Israel: 673.000 a 725.000
  2. Francia: 310.000 a 350.000
  3. Estados Unidos: 50.000 a 80.000
  4. Argentina: 38.000 a 60.000
  5. Canadá: 30.000 a 60.000
  6. Brasil: 20.000 a 60.000
  7. Turquía: 25.000 a 30.000
A ese grupo pertenece Michel Azaria y su hermana, Lydia Laïk née Azaria, quienes también solicitarán la nacionalidad española. Michel, que lleva investigando el origen de sus antepasados desde 1975, conoce y habla el español a la perfección, aunque le delata su acento francés, que aún refina más la actitud diplomática que emplea cuando habla de los suyos y de su unión con España. “Mi apellido Azaria se encontraba a menudo en Aragón antes de la expulsión. Haïm Azaria, mi abuelo paterno y Rachel Azaria nacieron en Constantinopla y murieron en París al principio de la Segunda Guerra Mundial”, detalla con sosiego.
El Instituto Benito Arias Montano de Madrid le remitió el 27 de mayo de 1975 un listado en el que aparecen al menos 10 personas con su apellido entre Zaragoza, Valencia y Huesca antes del Decreto de la Alhambra. “Lo que más me sorprendió era la cantidad de médicos que había con ese apellido y con esto me siento muy contento, porque nosotros no tenemos riqueza como tal sino experiencia intelectual”.

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Documento de identidad de Mazalto Adjoubel née Amram, quien en 1943 pasó a llamarse Joubert debido a la persecución de las fuerzas de Hitler. / MICHEL AZARIA.

Por parte materna tanto su abuelo, Abraham Albert Adjouble, como su abuela, Mazalto Adjoubel née Amram, nacieron también en Constantinopla y obtuvieron la nacionalidad francesa en 1928. Es su abuela la que introduce el judeo-español en la familia. Lengua que usaba su padre, Alphonse Azaria y su madreEsther Adjoubel. “Mis padres hablaban frecuentemente judeo-español entre ellos y de manera regular con los abuelos. Yo estudié judeo-español con el catedrático Haïm Vidal Sephiha en la universidad de la Sorbona”.
El Führer llega a París
Después de las primeras informaciones que le llegaron sobre la presencia Azaria en España, Michel ha estado en continua conexión con el país. “La primera vez que fui a España fue en 1963 con mi familia. Estuvimos en Barcelona y fue un choque porque para mí eran las mismas palabras que escuchaba en mi familia. Luego ya en 2004 es cuando fui a Aragón. Estaban convocadas unas jornadas judías y fue impresionante”.

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Adolf Hilter en París el 23 de junio de 1940, un día después de la firma del Armisticio. Le acompañan el arquitecto Albert Speer (a su derecha) y el escultor Arno Breker (centro)./ MUSÉE DU GÉNÉRAL LECLERC-COLL.WEIL.

Sus abuelos, su padres, él y su hermana siguieron en Francia salvaguardando aquella cultura tan preciada que habían heredado de siglos anteriores. Pero no fue fácil, sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial y la toma de Francia por las tropas nazis (1940). “A mi padre lo detuvieron en 1944 y estuvo tres meses en la cárcel de Limoges .La idea era llevárselo primero a Drancy y de ahí a Auschwitz, pero mi madre consiguió su libertad. Habló con el guardia y consiguió que salieran él y un amigo”.
Superadas las heridas del pasado, Michel, que ha defendido la cultura y la lengua judeo-española desde su asociación Vidas Largas, de la que es vicepresidente, remarca la importancia de la actual medida del Ejecutivo. “Lo más importante es que los españoles sepan lo que ocurrió. Se trata de una ley que tiene un puente entre culturas y eso es lo positivo”.
Proceso jurídico y costesA pesar de que la ley suponga un avance y un “reencuentro de la definitiva reconciliación con las comunidades sefardíes”, como se apunta en la misma, uno de los principales problemas que se plantea es la tasa de los expedientes para la concesión de nacionalidad que ha pasado de 75 euros a 100. “Los viajes que va a tener que hacer el interesado también va a dificultar muchísimo el trámite. Además de los dos exámenes que tienen que realizar. Uno de lengua española y otro de conocimiento cultural español”, señala el abogado José Cohen de Beker y Bernaude Abogados. Para Cohen, que tiene una lista de 2.000 solicitantes, la ley cumple “las expectativas” pero matiza que acudir presencialmente a entregar la documentación puede suponer un inconveniente. “Se podría, a mi juicio, suprimir, y que dicho proceso lo haga un apoderado. La cuestión es que si el interesado no puede acudir se anula todo con lo cual este proceso va a tener una inversión considerable”. El gasto de los trámites ordinarios (obtención de documentos, la legalización de los mismos, la traducción o los viajes) rondaría los 500-1.000 euros.

  • Silvia Maman Bibas parte de sus antepasados para reconstruir la historia de su familia
  • El primer Bibas salió de España hacia Marruecos tras el Edicto de Granada
  • Se calcula que de la población total, 1,5 y 2 millones de personas son sefardíes

CLARA FELIS/Madrid
Fuente: elmundo.es
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