El Estado de Israel recibió este lunes los restos de Ran Gvili, el último rehén cuyo cuerpo estaba retenido en la Franja de Gaza desde los ataques del 7 de octubre de 2023, marcando el cierre de uno de los capítulos más dolorosos del conflicto con Hamas y despejando el camino para avanzar en la implementación del acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos.
El regreso de un héroe y el final de una espera nacional
Ran (o “Rani”, como lo llamaban sus cercanos), de 24 años, fue oficial de la unidad policial de élite Yassam. Según informes oficiales, murió combatiendo a militantes de Hamas cuando estos atacaron territorio israelí el 7 de octubre de 2023 y su cuerpo fue llevado a Gaza.
Según informó The Times of Israel, tras 843 días de espera, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que localizaron e identificaron sus restos en un cementerio al norte de Gaza, donde se había centrado una operación militar de búsqueda. El Ejército notificó formalmente a la familia y comenzó los preparativos para su repatriación y entierro en suelo israelí.
La recuperación de Gvili representa que, por primera vez desde 2014, no hay rehenes israelíes vivos ni muertos en Gaza, lo que muchos consideran un “cierre simbólico” de una etapa traumática para la sociedad israelí.
Reacciones oficiales: Netanyahu y Trump resaltan el logro
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó la repatriación como un “logro extraordinario para el Estado de Israel”, subrayando que se cumplió la promesa de traer a todos los cautivos de regreso a casa.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el acontecimiento como una victoria conjunta. En publicaciones en Truth Social y declaraciones públicas, Trump lo describió como un “trabajo increíble”, destacando que muchos pensaban que era imposible recuperar todos los cuerpos, vivos o fallecidos, y agradeciendo a su equipo por el esfuerzo diplomático y logístico.
Trump, en sus comentarios a medios como Axios y canales israelíes, también hizo un llamado a centrar ahora la atención en la siguiente fase del acuerdo de alto el fuego —incluyendo la desmilitarización de Hamas y la consolidación de una paz duradera en la región.
Impacto político y militar: hacia la siguiente etapa del alto el fuego
El regreso de los restos de Gvili no solo tiene un profundo significado emocional para Israel, sino también político y estratégico. Su identificación y repatriación despejan una de las condiciones que habían retrasado la transición a la segunda fase del alto el fuego negociado con mediadores internacionales, liderados por Washington.
Esa segunda etapa contempla, entre otros puntos, la desactivación de Hamas como fuerza armada, la apertura de pasos fronterizos como Rafah para el ingreso de ayuda humanitaria y reconstrucción, y el desarrollo de mecanismos para la gobernanza de Gaza bajo supervisión internacional.
Hasta ahora, aunque Israel había condicionado algunas de estas medidas a la devolución de todos los rehenes, la comunidad internacional y líderes palestinos han instado a avanzar en los compromisos pactados sin más dilaciones una vez confirmado el retorno de Gvili.
Familia y sociedad: un momento de dolor y alivio
Para la familia de Ran, la noticia fue recibida con un profundo alivio mezclado con dorada tristeza. Su madre, Talik Gvili, describió el retorno de su hijo como “una parte del cierre que necesitábamos”, mientras que otros familiares y grupos de apoyo a los familiares de rehenes han expresado que este acto simboliza el fin de años de incertidumbre y angustia.
En todo Israel, la simbología del último rehén que vuelve a casa ha resonado fuertemente, provocando tanto homenajes oficiales como momentos de recogimiento en plazas públicas y espacios conmemorativos.
Conclusión
La recuperación y repatriación de los restos de Ran Gvili representa mucho más que la conclusión de una búsqueda militar: es un hito emocional, político y diplomático que cierra un capítulo extremadamente doloroso en la historia reciente de Israel y abre un nuevo tramo en los esfuerzos por consolidar una paz duradera en medio de un conflicto que ha dejado huellas profundas en ambas sociedades.
