El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reafirmó este martes que no habrá reconstrucción de la Franja de Gaza antes de que Hamás se desarme completamente, y que, incluso más allá de cualquier plan de reconstrucción, Israel mantendrá un control absoluto de la seguridad en el territorio hasta que se cumplan las condiciones que su gobierno considera esenciales para la seguridad nacional y la estabilidad regional.
Un mensaje claro tras el fin simbólico del conflicto
En una conferencia de prensa celebrada en Jerusalén —y apenas días después del emotivo hito de la recuperación del cuerpo del último rehén retenido en Gaza— Netanyahu fue enfático: la prioridad actual es completar dos pasos fundamentales del acuerdo de alto el fuego impulsado por Estados Unidos y otros mediadores internacionales: el desarme de Hamás y la desmilitarización de la Franja de Gaza. Según informó The Times of Israel.
“El proceso de reconstrucción que algunos proponen antes de la desmilitarización no ocurrirá. Israel no permitirá el establecimiento de Gaza como un nuevo frente militar si Hamás conserva su arsenal y su estructura militar entrenada para el conflicto”, declaró Netanyahu ante los medios.
Este enfoque, explicó, se inscribe en una estrategia de “victoria clara” que no solo busca poner fin al conflicto actual, sino también **asegurar que Gaza no vuelva a ser una plataforma para ataques contra Israel en el futuro”.
Seguridad bajo control israelí hasta nuevo aviso
El primer ministro, además, subrayó que Israel mantendrá el control de seguridad sobre el territorio de Gaza por el “tiempo que sea necesario”, incluso después de que se concreten las condiciones pactadas del alto el fuego. Esta posición implica que, en la práctica, Israel seguirá siendo la autoridad dominante en materias de defensa, vigilancia y control de fronteras, hasta tanto el enclave esté desarmado y se establezcan nuevas estructuras que garanticen el fin de las amenazas armadas.
La postura de Israel frente a la reconstrucción económica
Mientras Netanyahu pone el foco en la seguridad, otros actores internacionales impulsan propuestas para la reconstrucción económica de Gaza. Por ejemplo, la iniciativa de Jared Kushner, dentro del llamado “Board of Peace” respaldado por Estados Unidos, contempla una visión futurista de Gaza con viviendas, zonas industriales y una economía reactivada. Sin embargo, la materialización de esos proyectos está explícitamente vinculada al desarme previo de Hamás.
Además, países como los Emiratos Árabes Unidos han propuesto financiar comunidades planificadas en el sur de Gaza, orientadas a servicios básicos y desarrollo social. No obstante, expertos y organizaciones internacionales advierten que tales proyectos, aunque prometedores en teoría, enfrentan obstáculos logísticos y políticos significativos si la seguridad y la estabilidad no están garantizadas.
Hamás y el desarme: un escollo crucial
La postura de Netanyahu choca directamente con las declaraciones de Hamás y sus aliados políticos, quienes han manifestado una disposición ambivalente en las conversaciones sobre desarme. Un alto funcionario de la organización señaló recientemente que Hamás busca mantener al menos parte de su aparato de seguridad interno, al menos durante una fase transicional, y se niega a entregar completamente su arsenal sin concesiones políticas claras.
Este punto se convierte en uno de los principales cuellos de botella diplomáticos y de negociación en el plan de paz impulsado por la administración estadounidense y otros mediadores internacionales, y que intenta transformar el alto el fuego vigente en una paz duradera.
Un equilibrio difícil entre seguridad y reconstrucción
La visión de Netanyahu refleja una preocupación central de Israel: garantizar que Gaza no vuelva a convertirse en un punto de lanzamiento de ataques. Su propuesta —que solo tras el desarme total se pueda avanzar hacia la reconstrucción y eventualmente a la transferencia de algunas funciones a autoridades civiles legítimas— choca con demandas humanitarias y expectativas de la comunidad internacional, que presiona por un alivio rápido de las condiciones de vida en el enclave.
Al mismo tiempo, los palestinos en Gaza enfrentan una situación humanitaria compleja, con infraestructuras devastadas y necesidades urgentes de servicios básicos. La condición impuesta por Israel añade una capa adicional de dificultad a la reconstrucción, que ya se ha debatido en foros internacionales y en reuniones multilaterales en Davos y otras capitales globales.
Conclusión
La declaración de Netanyahu marca un punto de inflexión en la política israelí hacia Gaza: la reconstrucción no será posible sin el desarme previo de Hamás y el establecimiento de mecanismos de seguridad que Israel considere confiables. Este requisito pone en evidencia la complejidad del proceso de paz y el desafío de equilibrar seguridad nacional con justicia, reconstrucción y dignidad humana para la población civil.
