En la víspera de un nuevo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, emitió un discurso que ha generado gran impacto internacional. En él, comparó el reciente ataque de Israel contra los líderes de Hamás en Doha, Qatar, con la persecución emprendida por Estados Unidos contra Al Qaeda después del 11-S.
La declaración no solo fue un recordatorio del profundo dolor compartido por las víctimas del terrorismo en diferentes partes del mundo, sino también un mensaje directo a los países que, según Netanyahu, brindan refugio a organizaciones terroristas. Entre ellos destacó especialmente a Qatar, nación que alberga a la cúpula de Hamás y que, en palabras del primer ministro, financia, protege y acomoda a quienes planificaron la masacre del 7 de octubre en Israel.
El paralelismo entre el 11-S y el 7 de octubre
El 11-S en la memoria de Occidente
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 marcaron un antes y un después en la historia moderna. El grupo terrorista Al Qaeda, liderado por Osama bin Laden, ejecutó un ataque coordinado contra Estados Unidos, dejando casi 3.000 muertos y una herida abierta en la conciencia global.
La respuesta estadounidense fue inmediata: la administración de George W. Bush lanzó la llamada “Guerra contra el Terrorismo”, que incluyó la invasión de Afganistán, donde los talibanes daban refugio a Al Qaeda. Dos semanas después del ataque, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1373, que prohibía a los Estados miembros brindar apoyo o refugio a terroristas.
El 7 de octubre y la tragedia israelí
Netanyahu recordó que Israel también tiene su propio “11 de septiembre”: el ataque del 7 de octubre de 2023, cuando Hamás ejecutó una masacre en territorio israelí, dejando más de 1.200 muertos, cientos de heridos y decenas de secuestrados.
El primer ministro definió aquel día como “la mayor barbarie contra el pueblo judío desde el Holocausto”, reforzando la gravedad histórica del evento y justificando la respuesta militar israelí.
Netanyahu: “Israel hace lo que hizo Estados Unidos”
Declaración oficial
Netanyahu declaró que la operación contra los líderes de Hamás en Doha es coherente con el precedente estadounidense tras el 11-S. Señaló:
“Ayer actuamos en ese sentido. Perseguimos a los autores intelectuales de la masacre del 7 de octubre. Y lo hicimos en Qatar, que ofrece refugio, alberga a terroristas, financia a Hamás y les da lujosas villas”.
La analogía con la operación contra Osama bin Laden en Pakistán es clara. Israel, en su narrativa, se coloca en la misma posición que Estados Unidos hace dos décadas: defenderse de una amenaza existencial con operaciones fuera de sus fronteras.
Respuesta a las críticas
Ante las condenas internacionales que siguieron al ataque, Netanyahu respondió con contundencia:
“¿Qué hicieron después de que Estados Unidos eliminara a Osama bin Laden? ¿Dijeron: ‘¡Qué terrible cosa se hizo en Afganistán o Pakistán!’? No, aplaudieron. Deberían aplaudir a Israel por defender los mismos principios”.
Con esta declaración, el primer ministro intenta no solo legitimar la acción de Israel, sino también exponer la doble moral de algunos gobiernos que critican a Israel por medidas que en otro contexto apoyaron.
Qatar en el centro del conflicto
El papel de Qatar como anfitrión de Hamás
Qatar se ha convertido en un actor clave en el tablero de Medio Oriente. Por un lado, mantiene estrechas relaciones con Estados Unidos, alberga una base militar estadounidense y actúa como mediador en múltiples negociaciones. Por otro, financia y da refugio a la cúpula de Hamás, incluyendo figuras como Ismail Haniyeh y Khalil al-Hayya.
Netanyahu denunció que Qatar proporciona a estos líderes un estilo de vida lujoso, muy alejado de la situación que atraviesan los gazatíes en medio de la guerra.
Advertencia a Doha y a otras naciones
El mensaje del primer ministro fue inequívoco:
“Le digo a Qatar y a todas las naciones que albergan terroristas: o los expulsan o los llevan ante la justicia. Porque si no lo hacen, lo haremos nosotros”.
Con esta advertencia, Israel establece una política de acción directa contra cualquier país que, en su percepción, brinde apoyo a grupos que atenten contra su seguridad nacional.
Reacciones internacionales
Estados Unidos
La administración estadounidense mantiene una relación delicada con Qatar, dado que el emirato ha sido mediador en varias negociaciones con Hamás y, al mismo tiempo, es socio militar estratégico. Si bien Washington expresó preocupación por la escalada, también reconoció el derecho de Israel a defenderse del terrorismo.
Naciones Unidas
Diversos organismos de la ONU criticaron el ataque, instando a respetar la soberanía de los Estados y a evitar una mayor desestabilización regional. Sin embargo, Israel sostiene que la resolución 1373 de 2001 ampara sus acciones contra quienes albergan terroristas.
Países árabes
Los países del Golfo y otros miembros de la Liga Árabe expresaron rechazo absoluto a la operación, calificándola de violación del derecho internacional. Sin embargo, en privado, algunos Estados suníes miran con recelo la influencia de Qatar y de Hamás en la región.
Implicaciones diplomáticas y estratégicas
Un precedente arriesgado
Al comparar directamente sus acciones con las de Estados Unidos, Netanyahu busca legitimidad internacional. Sin embargo, también abre la puerta a tensiones con aliados estratégicos que ven con preocupación la expansión de operaciones israelíes fuera de sus fronteras.
Presión sobre Qatar
El emirato se enfrenta a una creciente presión internacional: por un lado, se le exige continuar mediando para alcanzar acuerdos de alto el fuego; por otro, se le acusa de financiar y proteger a grupos responsables de masacres.
Un mensaje a Irán y Hezbollah
La advertencia de Netanyahu no se limita a Qatar. Israel envía un mensaje indirecto a Irán y Hezbollah: ningún refugio será seguro para quienes planifiquen ataques contra Israel.
Perspectiva histórica: terrorismo y refugio seguro
De Afganistán a Doha
La analogía entre Afganistán en 2001 y Qatar en 2024 tiene un fuerte componente simbólico. En ambos casos, un Estado es señalado por brindar apoyo a grupos terroristas que ejecutaron ataques masivos contra un país soberano.
La doctrina del “derecho a la autodefensa”
Israel apela constantemente al artículo 51 de la Carta de la ONU, que reconoce el derecho de los Estados a defenderse en caso de ataque armado. Para Netanyahu, esa defensa incluye operaciones preventivas contra los autores intelectuales del terrorismo, incluso fuera del territorio israelí.
Conclusión
El discurso de Netanyahu en vísperas del aniversario del 11-S marca un punto de inflexión en la narrativa israelí sobre su lucha contra el terrorismo. Al vincular el 7 de octubre con el 11 de septiembre, el primer ministro busca no solo generar empatía en Occidente, sino también justificar operaciones en países que considera cómplices del terrorismo.
La advertencia a Qatar y a otras naciones resuena como un ultimátum: Israel no tolerará refugios seguros para sus enemigos, del mismo modo que Estados Unidos no lo hizo tras los atentados de 2001.
En un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, estas declaraciones auguran nuevos desafíos diplomáticos y militares, con repercusiones que podrían extenderse mucho más allá de la región.