En el mundo opaco del espionaje internacional, pocas figuras despiertan tanta intriga como Yossi Cohen, el exdirector del Mossad, la legendaria agencia de inteligencia israelí. Nacido en 1961 en Jerusalén, en una familia religiosa de ocho generaciones en la ciudad santa, Cohen encarna el arquetipo del espía moderno: discreto, implacable y profundamente patriota. Su carrera, que abarca más de cuatro décadas, lo llevó de reclutar agentes en zonas hostiles a liderar operaciones que cambiaron el equilibrio de poder en Oriente Medio. Pero fue en una conferencia a puertas cerradas, grabada y filtrada por el periódico israelí Haaretz el 27 de noviembre de 2025, donde Cohen rompió el velo del secreto con revelaciones que sacuden los cimientos de la geopolítica regional.
«Irán no es un lugar donde operemos por delegación», declaró Cohen en el audio. «Vamos allí a reclutar y a traer información». Estas palabras no solo confirman la presencia activa de agentes israelíes en suelo iraní, sino que también abren una ventana a las complejas dinámicas con Arabia Saudita, donde el príncipe heredero Mohammed bin Salman (MBS) podría estar dispuesto a «pasar por alto la cuestión palestina» para un acuerdo de paz. En un contexto de guerra reciente entre Israel e Irán —la llamada «guerra de 12 días» en junio de 2025—, ventas masivas de armas estadounidenses a Riad y un primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que rechaza categóricamente un Estado palestino, las declaraciones de Cohen llegan como un terremoto.
Yossi Cohen: Del Soldado en Líbano al Arquitecto de la Sombra
Para entender el peso de las palabras de Cohen, es esencial trazar su trayectoria. Hijo de un combatiente del Etzel, el grupo paramilitar sionista pre-estatal, Cohen creció en un Jerusalén marcado por la tensión religiosa y política. Tras su servicio obligatorio en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), donde sirvió en la Brigada Nahal Paracaidista, se unió al Mossad en 1982 a los 22 años, mientras estudiaba en Londres. Su apodo interno, «el modelo», reflejaba no solo su atractivo físico, sino su habilidad para infiltrarse en entornos hostiles.
Cohen ascendió rápidamente. En los años 90, reclutó a un terrorista de Hezbolá para obtener información sobre rehenes israelíes, una operación que detalla en su memoir The Sword of Freedom (publicado en septiembre de 2025), donde presume de su capacidad para «mentir a quien sea, cuando sea». Dirigió la división Tzomet, responsable de manejar agentes en el extranjero, ganando dos Premios de Defensa de Israel en 2003 y 2006. De 2011 a 2013, fue subdirector del Mossad bajo Tamir Pardo, conocido públicamente como «Y».
En 2013, el primer ministro Netanyahu lo nombró asesor de seguridad nacional, un puesto interino antes de su ascenso a director del Mossad en 2016, sucediendo a Pardo. Bajo su mando, el Mossad se expandió drásticamente: presupuesto aumentado, personal incrementado y operaciones más audaces. Cohen era el confidente de Netanyahu, compartiendo una visión derechista y religiosa. «Hizo muchas cosas con una profunda fe en el bien de Israel», dijo Cohen en septiembre de 2025 al Canal 12, aunque luego lo criticó por no unificar al país.
Su retiro en 2021 no fue el fin. Cohen continuó en las sombras, negociando rehenes tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. En octubre de 2025, en Nueva York, descartó presentarse a elecciones, pese a haber bromeado una semana antes: «Para un cambio real, necesito ser primer ministro». Hoy, a los 64 años, su libro y estas grabaciones lo posicionan como un narrador de secretos, un rol inusual para un exespía.
Pero Cohen no es inmune a controversias. En 2021, enfrentó investigaciones por aceptar un regalo de 20.000 dólares de un multimillonario australiano y por presuntas amenazas a la fiscal de la CPI Fatou Bensouda para frenar indagaciones sobre crímenes israelíes. Tamir Pardo lo comparó con «chantaje de la Cosa Nostra». Aun así, su legado es indiscutible: operaciones que sabotearon a Irán y pavimentaron los Acuerdos de Abraham.
Operaciones del Mossad en Irán: De la Sombra a la Luz
Las declaraciones de Cohen sobre Irán no son mera fanfarronería; son una confirmación de décadas de guerra encubierta. «Tenemos unidades especiales desplegadas y trabajando dentro de Irán mismo», dijo en la conferencia. Esto contradice narrativas previas de que Israel opera solo por proxies, como en Siria o Líbano.
El historial del Mossad en Irán es legendario. Bajo Cohen, en enero de 2018, un equipo de 20 agentes no israelíes irrumpió en un almacén en Teherán, abriendo 32 cajas fuertes en menos de siete horas para robar 55.000 páginas y 163 CDs del archivo nuclear secreto de Irán. Netanyahu lo presentó en abril de ese año, acelerando la salida de Trump del JCPOA (acuerdo nuclear de 2015). Cohen detalla en su libro cómo esta operación, planeada en dos años, expuso el programa «Proyecto Amad» de Irán para una bomba atómica hasta 2003.
Otras hazañas incluyen el asesinato de Mohsen Fakhrizadeh, «el padre» del programa nuclear, en noviembre de 2020 cerca de Teherán. Una ametralladora remota controlada por satélite, guiada por IA, lo eliminó en menos de un minuto, retrasando el programa años, según Cohen. Atribuidos al Mossad también están los de Mohamed Zouari (Hamas, Túnez, 2016) y Fadi al-Batsh (Malaysia, 2018).
En 2021, en una entrevista con Uvda de Canal 12, Cohen admitió: «Puedes dañar y ralentizar sus capacidades». La fiscal general Avichai Mandelblit investigó si violó secretos, pero cerró el caso. Bajo su mando, el Mossad evitó reclutar israelíes directamente en operaciones extranjeras, optando por locales y extranjeros para minimizar riesgos.
La «guerra de 12 días» de junio de 2025 elevó las apuestas. Israel lanzó ataques preventivos contra instalaciones nucleares, científicos y comandantes de la Guardia Revolucionaria, tras inteligencia de que Irán estaba «más cerca que nunca de una bomba». Trump, reelegido, bombardeó sitios adicionales el 21 de junio. Cohen, en las grabaciones, elogia: «Trump dijo ‘desmantelamiento total’. Yo digo, si no total, al menos una interrupción sustancial».
Sin embargo, el IAEA (Agencia Internacional de Energía Atómica) reporta en noviembre de 2025 que el programa iraní sobrevive: 400 kg de uranio enriquecido al 60% (cerca del grado armamentístico), suficiente para 11 bombas. Irán niega armas nucleares, pero el régimen «no ha renunciado a sus ambiciones», advierte Cohen. Sitios como Natanz y Fordow fueron dañados, pero Irán reconstruye con centrifugas avanzadas IR-6. El snapback de sanciones ONU en septiembre de 2025 no ha detenido el avance; Teherán podría producir material fisible en una semana, según la DIA estadounidense.
Estas operaciones ilustran la doctrina de Cohen: inteligencia humana (HUMINT) sobre tecnología. «Entramos para reclutar», dice, refiriéndose a redes en Natanz y Parchin. Pero el costo es alto: Irán acusa al Mossad de sabotajes y ejecuciones, escalando tensiones que podrían llevar a una guerra abierta.
La Normalización Saudí-Israelí: ¿Eludir Palestina o un Precio Inevitable?
El segundo pilar de las revelaciones de Cohen es Arabia Saudita. «Un acuerdo de paz con Israel es posible, incluyendo una forma de eludir la cuestión palestina», afirma, basado en reuniones con MBS durante su mandato. Como asesor de Netanyahu, Cohen facilitó contactos clandestinos, incluyendo una visita secreta a Neom en 2020 con el entonces secretario de Estado Mike Pompeo.
La normalización ha sido un sueño desde los Acuerdos de Abraham de 2020, que unieron a Israel con EAU, Baréin, Marruecos y Sudán, ignorando Palestina. Riad, líder suní, condicionó su adhesión a un «camino creíble» hacia un Estado palestino, per la Iniciativa de Paz Árabe de 2002. Netanyahu lo rechazó en una entrevista la semana pasada: «No habrá un Estado palestino, ni siquiera por normalización con Riad».
Pero Cohen ve grietas. «La política interna saudí podría permitir retrasar o dejar de lado una resolución inmediata», dice. MBS, enfocado en Vision 2030 —diversificación económica y modernización social—, ve en Israel un aliado contra Irán. En su memoir, Cohen detalla cómo Putin dio luz verde a strikes israelíes contra envíos iraníes a Hezbolá en Siria e Irak, coordinados vía línea directa entre jefes de estado mayor.
Sin embargo, post-7 de octubre de 2023 y la guerra en Gaza, el momentum se estancó. Riad suspendió talks en octubre de 2023, condenando «crímenes israelíes». En 2024, MBS reiteró: «No normalizaremos sin un Estado palestino con Jerusalén Este como capital». La caída de Assad en Siria, facilitada por operaciones israelíes, permite a Riad reenganchar Damasco, reduciendo la urgencia anti-Irán.
Trump, en su segundo mandato, revivió el tema. En noviembre de 2025, durante la visita de MBS a la Casa Blanca, acordaron un paquete de 142.000 millones de dólares en armas, incluyendo F-35. «Queremos paz para israelíes y palestinos», dijo MBS, pero atado a un «camino claro» para dos estados. Netanyahu restó importancia: «EE.UU. garantizará nuestra ventaja militar cualitativa (QME)».
La venta de F-35 genera debate en Israel. La Fuerza Aérea israelí (IAF) objetó en un paper: «Erosiona nuestra superioridad aérea». Los F-35 saudíes serán «downgraded» —sin características avanzadas como el «kill switch» de Israel—, per Reuters. Expertos como Charles Wald ven beneficios: integración en Abraham Accords. Pero críticos, como Yossi Melman en Haaretz, advierten de un «trampa multipolar»: MBS hedging con BRICS e Irán.
Palestina es el elefante en la habitación. Abbas busca aliarse con Riad para maximizar ganancias; sin progreso en Gaza, normalización es «imposible», per Blinken en junio de 2023. Cohen sugiere que Riad priorizará intereses directos sobre largo plazo, como EAU y Baréin. Pero analistas como Shama Junejo argumentan: «Riad no venderá a Palestina por F-35; exige gobernanza palestina y desescalada».
En X (ex-Twitter), el debate hierve. Posts de @ShamaJunejo y @daliaziada destacan la firmeza saudí; @LauraLoomer critica hipocresía por no acoger palestinos. Una encuesta informal muestra 60% de saudíes oponiéndose sin estado palestino.
El Programa Nuclear Iraní en 2025: Supervivencia y Amenazas
Irán domina las preocupaciones de Cohen y la agenda regional. En 2025, su programa nuclear es un polvorín. Tras la salida de Trump del JCPOA en 2018, Teherán violó límites: enriquecimiento al 60% (vs. 3.67% permitido), stockpile de 5.500 kg de uranio bajo (de 202 kg en 2019).
La IAEA resolvió en junio de 2025 por primera vez desde 2005 que Irán incumple salvaguardas, citando opacidad en sitios como Taleghan 2 (destruido por Israel en octubre de 2024). La «guerra de 12 días» dañó Natanz, Fordow e Isfahán; Trump bombardeó tres sitios el 21 de junio. El IAEA estima retroceso «años», pero Grossi advierte: «Mayoría del stockpile sobrevivió; sin inspecciones, incierto».
En noviembre de 2025, satélites muestran reconstrucción: centrifugas IR-6 en Fordow producen 37 kg/mes al 60%. El ODNI (2025) afirma: «Irán no decide armas nucleares, pero Khamenei es el árbitro final». Podría producir HEU para una bomba en <1 semana, per DIA. Sanciones snapback en septiembre no frenan; Irán desarrolla misiles basados en norcoreanos, per NCRI.
Cohen: «Interrupción sustancial, pero ambiciones intactas». Israel, con F-35I Adir, mantiene disuasión, pero analistas como Kelsey Davenport (Arms Control Association) temen escalada.
Ventas de Armas EE.UU.-Arabia Saudita: F-35 y la Ventaja Israelí
El paquete de noviembre de 2025 —300 tanques, F-35, cooperación nuclear civil— es el mayor en historia de EE.UU. Trump lo llama «estabilidad regional». Para Riad, contrarresta Irán; para Washington, contrarresta China.
Israel reacciona con cautela. Netanyahu: «Rubio garantizó QME». La IAF teme erosión de superioridad; F-35 saudíes serán inferiores, sin mods israelíes. Expertos como Seth Frantzman (Breaking Defense) ven pragmatismo: «Espera y ve». Pero Yossi Melman (Haaretz) alerta: «Compensación: normalización plena y R&D en F-47».
En X, @BreakingDefense y @TWZ debaten impactos: balance aéreo alterado, pero integración beneficiosa.
Cohen y Netanyahu: De Aliados a Críticos
Cohen fue el «elegido» de Netanyahu: leal, operador anti-Irán. Pero post-2023, rift. En septiembre de 2025, al Canal 12: «Netanyahu no unifica Israel; se requiere cambio». Una semana antes: «Necesito ser primer ministro». En octubre, descartó candidaturas.
Sus críticas: Netanyahu prioriza coalición sobre seguridad; overhaul judicial daña resiliencia anti-Irán. Aun así, Cohen defiende logros pasados.
Implicaciones Globales: Un Oriente Medio en Transformación
Estas revelaciones podrían catalizar cambio. Normalización saudí-israelí, per Atlantic Council, requiere Trump presionando a Netanyahu por palestinos. Sin eso, estancamiento. Irán, reconstruyendo, amenaza con breakout nuclear.
Beneficios: paz económica, anti-Irán. Riesgos: ira palestina, radicalización. Cohen: «Oportunidad única».
Conclusión: El Legado de Cohen y el Futuro Incierto
Yossi Cohen emerge como cronista de una era: audaz, controvertido. Sus palabras urgen acción antes de que la ventana cierre. ¿Normalización sin Palestina? ¿Irán nuclear? El 2025 decide. Oriente Medio, como siempre, en el filo de la navaja.