El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Hamás será “destruido muy rápidamente” si no entrega sus armas en las próximas semanas, en un mensaje que refuerza la línea de presión internacional sobre el grupo terrorista que controla la Franja de Gaza. Sus declaraciones se producen en un contexto de guerra prolongada, negociaciones indirectas y crecientes debates sobre el futuro político y de seguridad del enclave palestino.
Trump vinculó cualquier posibilidad de estabilidad regional a la desaparición total de Hamás como fuerza armada, alineándose con la postura del gobierno israelí y marcando distancia con enfoques diplomáticos más graduales promovidos por otros actores internacionales.
Contexto de las declaraciones de Trump
Las afirmaciones del exmandatario se produjeron durante una entrevista reciente, en la que sostuvo que Hamás no podría sobrevivir militarmente frente a una ofensiva total si se le negara el control del territorio y el acceso a armamento. Según informó The Times of Israel, Trump aseguró que el grupo terrorista sería “arrasado muy rápidamente” si se viera obligado a enfrentar una respuesta sin restricciones.
El líder republicano subrayó que permitir la permanencia de Hamás armado en Gaza solo prolonga el conflicto y condena a la población civil a ciclos recurrentes de violencia. Sus palabras reflejan una visión de “solución por fuerza total”, similar a la aplicada contra el Estado Islámico durante su presidencia.
La postura de Israel frente al desarme de Hamás
Israel ha insistido desde el inicio de la guerra en que uno de sus objetivos centrales es la eliminación completa de Hamás como entidad militar y política. Para Jerusalén, cualquier escenario de posguerra que mantenga a Hamás armado es inaceptable desde el punto de vista de la seguridad nacional.
El gobierno israelí ha reiterado que el desarme no es negociable y que Gaza no puede seguir siendo una base terrorista desde la cual se planifiquen ataques contra civiles israelíes. Esta postura coincide con la advertencia de Trump y refuerza la narrativa de que el conflicto no puede resolverse mediante treguas temporales sin un cambio estructural.
Hamás y la presión internacional creciente
Aunque Hamás continúa operando en Gaza, su capacidad militar ha sido severamente debilitada tras meses de enfrentamientos. Informes de inteligencia occidentales indican que el grupo ha perdido una parte significativa de su liderazgo operativo, infraestructura subterránea y arsenales.
Sin embargo, Hamás se niega públicamente a cualquier forma de desarme, argumentando que su brazo armado es una “resistencia legítima”. Esta posición lo coloca en confrontación directa no solo con Israel, sino también con actores internacionales que buscan una salida al conflicto que no implique la continuidad del grupo terrorista.
Implicaciones para el futuro de Gaza
Las declaraciones de Trump reabren el debate sobre quién gobernará Gaza una vez finalizada la guerra. Estados Unidos, Israel y varios países árabes coinciden en que Hamás no puede seguir controlando el territorio, pero discrepan sobre la alternativa viable.
Entre las opciones que se discuten se encuentran:
- Un rol reformado de la Autoridad Palestina
- Una administración internacional temporal
- Un modelo de supervisión regional con apoyo árabe
En todos los escenarios, el desarme total de Hamás aparece como condición previa, lo que refuerza la relevancia de las advertencias lanzadas por el presidente estadounidense.
Trump y su visión de política exterior en Medio Oriente
Trump ha dejado claro que, de regresar a la Casa Blanca, retomaría una política de máxima presión contra organizaciones terroristas, con un enfoque menos condicionado por procesos multilaterales prolongados.
Durante su mandato, promovió los Acuerdos de Abraham y trasladó la embajada estadounidense a Jerusalén, decisiones que redefinieron el equilibrio diplomático regional. Su mensaje actual sobre Hamás se inscribe en esa misma lógica de acciones directas y resultados rápidos.
Reacciones y lectura política internacional
Las palabras de Trump han sido interpretadas de manera diversa. En Israel, sectores políticos y analistas consideran que refuerzan la legitimidad internacional de una postura firme frente a Hamás. En cambio, críticos señalan que un enfoque exclusivamente militar podría dificultar soluciones humanitarias y diplomáticas.
No obstante, el mensaje central es claro: el desarme de Hamás ya no es una opción secundaria, sino un requisito central para cualquier solución futura en Gaza.
Un mensaje que marca el debate global
Más allá de su contexto electoral interno en Estados Unidos, la advertencia de Trump refleja un cambio de tono en el debate internacional. La posibilidad de aceptar a Hamás como actor permanente parece perder respaldo, incluso entre países que tradicionalmente han abogado por enfoques más graduales.
La guerra en Gaza ha redefinido las líneas rojas, y el futuro del enclave dependerá en gran medida de si la comunidad internacional está dispuesta a imponer —o respaldar— un escenario sin Hamás armado.
