Janucá: El Poder de la Pureza

¿De qué forma las velas de Janucá nos ayudan a alcanzar nuestro propio crecimiento espiritual? Van a sorprenderse!

La ley judía exige que usemos velas de Janucá que puedan permanecer encendidas por lo menos 30 minutos después del anochecer. Además, se acostumbra sentarse junto a las velas de Janucá durante todo este lapso. Muchas familias cantan las canciones de Janucá y demás cantos de alabanza a Hashem, o juegan al trompo y cuentan historias de Jnucá.

¿A qué se debe la costumbre de sentarse junto a las velas de Jánuca?

Las velas de Janucá son un vehículo para el pirsuma de nisa – la publicidad del milagro. Al colocar el candelabro de Janucá en la ventana del living o en la entrada de la casa estamos embelleciendo este precepto, porque cuanta más gente lo vea, mayor será la publicidad que se le dé y más grande será la santificación del Nombre de Hashem. Las velas de Jánuca tienen ambas virtudes y son de tal santidad que mucha gente se sumerge en la mikve (baño ritual de purificación) antes de encenderlas.

Dado que la santidad de las velas de Janucá es tan grande y la Presencia Divina es tan prominente, el hecho de sentarse junto a las velas es como sentarse en el regazo de Hashem, por decirlo de alguna manera. Muchos grandes tzadikim temblaban como hojas en el viento ante la presencia de las velas de Janucá, porque literalmente podían sentir que Hashem está allí mismo junto a ellas.

El Profeta Isaías dice que todo el pueblo judío es tzadikim. Por lo tanto, Janucá es nuestra oportunidad de aferrarnos a Hashem y de sentir Su Presencia.

Y esta es la prueba de acuerdo con la Kabalá:

Cuando calculamos la cantidad total de vela que se encienden durante los ocho días de Jánuca, hacemos este cálculo:

1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 + 7 + 8 + 8 velas de shamash, hace un total de 44 velas. ¿Y qué tiene de especial la cifra 44? Rebe Levi Itzjak de Berditchev en nombre del Arizal explica que el 44 es el valor numeral del Santo Nombre Ehie – alef, hei, iud, hei – en progresión, de la siguiente manera: alef (1) – alef hei ( 1 + 5 = 6) – alef hei iud (1 + 5 +10 = 16) – alef hei iud hei (1 + 5 + 10 +5 = 21). Toda la progresión da como resultado 1 + 6 + 16 + 21 = 44!!

Las velas de Janucá están por lo tanto estrechamente conectadas con el Santo Nombre de Hashem, Ehie, que fue el Nombre que Hashem utilizó cuando bendijo a Moisés y Josué respectivamente, prometiéndoles que él estaría junto a ellos. El Nombre Ehie alude por lo tanto al objetivo final de alcanzar el nivel en el que merecemos aferrarnos a Hashem y merecemos que Hashem esté siempre a nuestro lado. Este es el nivel que alcanzaron Matitiahu, el Sumo Sacerdote, y sus hijos los macabeos. Y así fue como lograron merecer semejantes milagros, tal como recordamos en la plegaria Al HaNisim, que decimos durante toda la festividad de Janucá, cuando Le damos las gracias a Hashem por entregar “a los poderosos en manos de los débiles, a los muchos en manos de los pocos, a los impuros en manos de los puros, a los malvados en manos de los justos y a los pecadores en manos de aquellos que se dedican a Tu Torá”. Y cuanto más expresamos nuestro agradecimiento a través de las velas de Janucá, más fuertemente invocamos la Presencia Divina y llenamos nuestros hogares con el Santo Nombre de la Presencia Divina Ehie – alef, hei, iud, hei.

Y si  logran imaginarse entrando a una habitación en la que todo el suelo está repleto de diamantes perfectos de dos kilates, y que lo único que ustedes tienen que hacer es agacharse a levantarlos, eso es lo que significa a nivel espiritual sentarse junto a las velas de Janucá. Simplemente absorban la Divina Presencia y festejen junto a Hashem disfrutando de la intimidad familiar en esta época tan pero tan especial del año! Feliz Janucá!

Fuente: Breslev

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *