Judíos expulsados de Guatemala buscan nuevo hogar en Israel

Perseguidos desde una aldea indígena de Guatemala por intolerancia, los miembros de la secta judía ultraortodoxa Lev Tahor aún quieren permanecer en el país, informó el sitio judío de noticias JTA.
Perseguidos desde una aldea indígena de Guatemala por intolerancia, los miembros de la secta judía ultraortodoxa Lev Tahor aún quieren permanecer en el país, informó el sitio judío de noticias JTA.

Se trata de unos 230 judíos ultra-ortodoxos, algunos hablan mal español y se ganan la vida improvisadamente en un edificio en malas condiciones.

Los miembros del grupo provienen de una variedad de países como Estados Unidos, Israel, Gran Bretaña y Rusia, están buscando un lugar para establecerse de nuevo.
«Vamos a permanecer en Guatemala porque la semilla es fértil y tiene que germinar,» expresó el Rabino Uriel Goldman en el vestíbulo del edificio que en el que están provisoriamente.
La partida de las familias de la aldea indígena de San Juan La Laguna, a 200 kilómetros al oeste de la capital, donde habían estado viviendo, los ha obligado a establecer su residencia en un edificio de seis pisos en un estado ruinoso que no es adecuado para la vida residencial.
«Se trata de Un edificio incómodo, especialmente para los niños y las mujeres, ya que fue diseñado para las oficinas, no para la vida», dijo Goldman. Sentado en un viejo banco de madera, el rabino manifestó que el grupo intentará vivir cerca de seis meses en la ciudad de Guatemala, donde el crimen rampante y la violencia están en marcado contraste con la vida tranquila y pacífica que disfrutaron en el pueblo junto al lago.
La secta Lev Tahor también ha sido ensombrecida por acusaciones de abuso de menores, así como roces con las autoridades de inmigración en Canadá.
Los 200 y pico miembros Lev Tahor se habían trasladado a Chatham en noviembre de 2013 después de los servicios de protección de la juventud de Quebec pusieron en marcha un proceso policial para sacar afuera a 14 de los niños de la secta.
Los funcionarios de protección para jóvenes alegaron que los niños fueron sometidos a palizas físicas, falta de higiene, ingestión forzada de drogas, matrimonio de menores, y por violaciones del currículo escolar estatal.

Fuente: jta.org

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