Colombianos, tras su origen Sefardí para obtener Nacionalidad Española

Colombianos, tras su origen Sefardí para obtener Nacionalidad Española
Sinagoga Sefardí en Bogotá
Noticia de que España dará papeles a descendientes de judíos colapsó a comunidad en el país.
Más de 400 llamadas en un solo día, el buzón de correo electrónico colapsado y un revuelo inédito han sacudido la apacible sede de la Confederación de Comunidades Judías de Colombia (CCJC), en Bogotá. La razón: la noticia de que España concederá la nacionalidad de forma automática a todos los sefardíes (descendientes de los judíos que fueron expulsados de la península en 1492), vivan donde vivan.

El anuncio se conoció el 21 de noviembre y se volvió viral un día después, cuando La W publicó un listado de más de 5.000 apellidos que, según la web de una comunidad judía de Canadá, tendrían origen sefardí. Entre ellos, algunos tan comunes en nuestro país como Álvarez, Araújo, Fernández, González y López.
Desde entonces, la lluvia de solicitudes de información no ha cesado, ni en la Confederación judía ni en el Consulado General de España en Bogotá, donde incluso algunos se han presentado para inscribirse como españoles, simplemente por tener un apellido terminado en ‘z’, según una funcionaria de la oficina diplomática.
Aunque algunas consultas son de miembros de las comunidades judías, ha habido toda una avalancha de curiosos, como el paisa Wilson Henao, que no profesan esa religión, pero que sospechan que en lo más recóndito de su árbol genealógico hay sangre sefardí.
“No tengo pruebas, pero la abuela de mi abuela contaba que su abuela era descendiente de sefardíes que vinieron de la ciudad española de Burgos”, asegura Henao. Otros no saben ni siquiera quiénes fueron los sefardíes, pero preguntan… por si acaso.
El director ejecutivo de la CCJC, Marcos Peckel, afirma que la confusión se debe a que España no ha detallado el alcance de la ley. “Si lo que quieren es dar la nacionalidad a judíos sefardíes practicantes y que pertenecen a comunidades locales, lo veo viable –explica–; lo quijotesco sería tratar de determinar si alguien en Ipiales de apellido González desciende de un judío sefardí que llegó hace 500 años a Tamalameque”.
Aunque la Embajada de España aún no ha recibido instrucciones sobre cuál será el procedimiento para aplicar la ley, el cónsul general en Bogotá, Rafael Dezcallar, afirma que ha habido una interpretación ligera del anuncio: “Obviamente no se trata de una medida dirigida a cualquiera que se apellide Fernández. La ley es solo para aquellos judíos sefardíes practicantes que estén adscritos a una comunidad local y que conserven su vínculo con España, como lo hacen, por ejemplo, los sefardíes de Israel que aún hablan ladino (una mezcla de español antiguo y hebreo)”.
Bajo esta premisa, serían unos mil los judíos residentes en Colombia que podrían solicitar su pasaporte español, según cálculos de la CCJC.
De momento, y con el fin de parar la bola de nieve, una grabación en la línea de atención al público del Consulado informa que próximamente se publicarán en su web más detalles sobre este anuncio.
La CCJC también emitió un comunicado aclarando que ninguna de sus instituciones afiliadas puede “expedir certificación alguna sobre descendencia de los judíos sefardíes injustamente expulsados de España” y advierte que inescrupulosos podrían aprovechar la confusión para cobrar por supuestos documentos sin ninguna validez.
Un pueblo desterrado
En 1492, los judíos españoles tuvieron que abandonar el país tras un edicto de los Reyes Católicos que les ordenaba convertirse al cristianismo o marcharse. La medida se enmarcó dentro de una política de unidad religiosa adoptada por la Corona en su reconquista de la península. Los expulsados, unos 150.000, se establecieron principalmente en el norte de África, y desde allí se expandieron hacia Grecia, Turquía y Siria. La mayoría de los que llegaron a Colombia lo hizo a principios del siglo pasado, con el fin de montar negocios. El grueso arribó procedente de la hoy devastada ciudad siria de Alepo y se instalaron principalmente en Bogotá, Cali y Barranquilla.

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