Después de 500 años mantenemos la cultura sefardí, es un caso místico

MARGALIT MATITIAHU / POETA, NARRADORA Y ENSAYISTA DE ORIGEN SEFARDÍ, Ha rodado junto a su hijo dos documentales en Toledo y León en los que persigue el rastro de la cultura judía en suelo español.
MARGALIT MATITIAHU / POETA, NARRADORA Y ENSAYISTA DE ORIGEN SEFARDÍ, Ha rodado junto a su hijo dos documentales en Toledo y León en los que persigue el rastro de la cultura judía en suelo español.



Poeta, narradora y ensayista de origen sefardí, Margalit Matitiahu (Tel Aviv, Israel, 1935), es hija de padres nacidos en el exilio de Salónica cuyos ancestros más remotos habían sido expulsados de León, en 1492. Se licenció en Literatura Hebrea y Filosofía por la Universidad Bar Ilan, dirigió la revista ‘Entrelíneas’ y ha sido secretaria general de Federación Israelita de Escritores. En Salamanca será reconocida como Huésped Distinguida. «Lo recibiré emocionada y muy agradecida a la institución y, sin duda, a la figura de Alfredo Pérez Alencart», matiza.

–Ha sido elegida para este encuentro como representante de Sefarad, como si fuera de una país más de lengua española. ¿Justicia poética?
–Ser invitada como representante de Sefarad es lo más importante. Es reconocer que después de más de 500 años todavía llevamos la lengua y la cultura sefardí en nuestras familias. Es un caso místico y único. Mi familia me ha pasado desde mi nacimiento la cultura y la lengua española, herencia que paso de una generación a la otra desde la expulsión.
–¿Cuándo y dónde empieza Margalit a escribir en lengua judeo-española?
-A la edad de 15 años empecé a escribir poemas en judeo español. Mi primera publicación en Israel fue en el periódico ‘El Tiempo’ en el año 1953. A la edad de 9 años leí los libros que estaban en la biblioteca de mi casa escritos en judeo español, con letras Hebreas. Letras usadas en España del siglo 12 hasta finales del siglo 15, llamadas letras sefarditas. En Israel las llaman también letras Rashi.
–En su poesía trata de rescatar de alguna manera la memoria de sus antepasados, ¿qué respuesta han encontrado sus versos?
– Los poemas de los libros ‘Curtijo quemado’ y ‘Alegrica’ dedicados, entre otros al destino horroroso de las familias de mi padre y mi madre en los campos de concentración en Aushvitz fueron recibidos con gran interés. Los leí en programas de Radio y en muchos eventos literarios en Israel y en otros países. En España se publicó el librito ‘Kamino de Tormento’ .
–En su caso el amor aparece como genuflexión a su madre.
– El amor hace parte de la vida humana. Amor en todos los sentidos. El poeta comparte los sentimientos de amor que tocan a muchos otros que sienten igual el amor. Mi madre, Matilde León, fue una mujer especial, amiga y madre. Me ha dado mucho de su alma espiritual, me ha regalado la historia Sefardí, me ha dejado todos los libros y periódicos de los años 1920 hasta 1938 que reflectan la vida de los sefardíes en Salónica. Este material fue su compañía de vida de siempre. Un tesoro que ahora está en mi casa y es parte de mi vida.
–Ha firmado junto a su hijo Jack dos documentales grabados en España, uno en Toledo y otro en León, en los que sigue el rastro de la cultura judía en suelo español, ¿va a seguir rescatando la memoria histórica?
– Fue una experiencia maravillosa trabajar con mi hijo. Hablar y compartir con él lo que yo llevo de Sefarad y dar luz a estos dos documentales que tuvieron éxito y fueron presentados en España y Israel y en
cinco festivales internacionales de cine en los Estados Unidos y en Canadá con gran éxito. Ojalá podamos continuar con nuestro programa y realizar la serie ‘Sefarad caminos y vida’. Ya tenemos preparados la sinopsis y el programa de dos nuevos documentales.
–¿Hay horizonte para mantener la identidad judeo-española?
– En Israel hay cerca 200.000 habitantes que hablan o tienen conocimiento con la lengua judeo española. En tres universidades se estudia el judeo español junto la herencia de Sefarad, la cultura y su literatura. Los romances sefardíes se cantan en veladas de música sefardí. Hay mucho detrás, sí.
LUIS MIGUEL DE PABLOS | SALAMANCA
Fuente: elnortedecastilla.es

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