El sorprendente origen del Dreidel

El conocido símbolo de Janucá tiene raíces navideñas. Por el Rabino David Golinkin

Los dreidel o sevivon es quizás la costumbre más famosa asociada con Janucá. De hecho, varios rabinos han tratado de encontrar una conexión integral entre el dreidel y la historia de Janucá; la explicación estándar es que las letras nun, gimmel, hey, shin, que aparecen en el dreidel en la diáspora, significan nes gadol haya sham – “allí ocurrió un gran milagro”, mientras que en Israel el dreidel dice nun, gimmel, hey, pey, que significa «aquí ocurrió un gran milagro».

Un rabino del siglo XIX sostenía que los judíos jugaban con el dreidel para engañar a los griegos si los sorprendían estudiando Torá, que había sido prohibida. Otros descubrieron gematriot elaboradas [explicaciones numerológicas basadas en el hecho de que cada letra hebrea tiene un equivalente numérico] y juegos de palabras para las letras nun, gimmel, hey, shin. Por ejemplo, monja, gimmel, hey, shin ingematria es igual a 358, que también es el equivalente numérico de Mashiaj o Mesías.

Finalmente, las letras nun, gimmel, hey, shin se supone que representan los cuatro reinos que intentaron destruirnos [en la antigüedad]: N = Nabucodonosor = Babilonia; H = Amán = Persia = Madai; G = Gog = Grecia; y S = Seir = Roma.

De hecho, todas estas elaboradas explicaciones se inventaron después de los hechos.

El juego del dreidel originalmente no tenía nada que ver con Janucá; ha sido jugado por varias personas en varios idiomas durante muchos siglos.

En Inglaterra e Irlanda hay un juego llamado totum o teetotum que es especialmente popular en Navidad. En inglés, este juego se menciona por primera vez como «totum» ca. 1500-1520. El nombre proviene del latín «totum», que significa «todos». En 1720, el juego se llamaba T-totum o teetotum, y en 1801 las cuatro letras ya representaban cuatro palabras en inglés: T = Take all; H = Mitad; P = bajar; y N = Nada.

Nuestro juego de dreidel en Europa del Este (incluidas las letras nun, gimmel, hey, shin) se basa directamente en el equivalente alemán del juego totum: N = Nichts = nada; G = Ganz = todos; H = Halb = mitad; y S = Stell ein = puesto. En alemán, la peonza se llamaba «torrel» o «trundl», y en yiddish se llamaba «dreidel», «fargl», «varfl» [= algo arrojado], «Shtel ein» [= poner en] y «gor, gorin» [= todos].

Cuando se revivió el hebreo como lengua hablada, al dreidel se le llamó, entre otros nombres, sevivon, que es el que se popularizó.

Por tanto, el juego del dreidel representa una ironía de la historia judía. Para celebrar la festividad de Janucá, que celebra nuestra victoria sobre la asimilación cultural, jugamos el juego del dreidel, que es un excelente ejemplo de asimilación cultural. Por supuesto, hay un mundo de diferencia entre imitar juegos no judíos y adorar ídolos, pero la ironía permanece de todos modos.

ViaMJL

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