Encendiendo una Vela de Janucá en las Ruinas de la Gran Sinagoga de Tarnov: Rescatando la Luz en la Oscuridad

En las ruinas de la Gran Sinagoga de Tarnov, la quinta vela de Janucá brilla, recordando la rica historia judía y la luz que persiste en la oscuridad.

En una tarde cargada de emotividad, se llevó a cabo una ceremonia trascendental en las ruinas de la Gran Sinagoga de Tarnov, en Polonia. Representantes de la ciudad y del distrito se unieron para encender la quinta vela de Janucá, marcando un momento de significativa importancia histórica y espiritual. La colaboración del municipio permitió que esta ceremonia iluminara no solo las velas, sino también la memoria de aquellos que vivieron en Tarnov antes de la Segunda Guerra Mundial.

La Gran Sinagoga de Tarnov, testigo silencioso de la rica vida judía que florecía en la región, fue incendiada por los alemanes durante aquel sombrío período. Hoy, sus ruinas son un recordatorio tangible de la devastación y pérdida que la comunidad judía de Tarnov sufrió durante la última deportación a los campos de exterminio hace ochenta años. La sinagoga, que antes albergaba a más de veinticinco mil judíos, ahora permanece en el recuerdo, con la «Bima» y la Sinagoga Bima como testigos mudos de la historia que se desvaneció.

En las callejuelas de Tarnov, la vida judía vibraba con encanto, mezclando la esencia judía con el encanto gallego. La ciudad estaba adornada con rabinos de renombre mundial, iluminando el cielo de los judíos polacos con su sabiduría. Sin embargo, la tragedia de la guerra borró este panorama vibrante, dejando solo la memoria de lo que una vez fue.

En esta ceremonia única, el encendido de las velas de Janucá no solo simbolizó la luz que derrota a la oscuridad, sino que también rindió homenaje a aquellos que han dedicado su vida a preservar el legado judío en Tarnov. Adam Partosh, descendiente de una familia judía local, ha dedicado tiempo y recursos para mantener viva la memoria de los lugares judíos, incluido el cementerio donde descansan grandes líderes espirituales.

La ceremonia contó con la participación destacada del rabino Yitzhak Eliezer Yaakov Shalita, jefe del Beit Midrash «Tavot Shur», cuyos comentarios conmovedores recordaron la gloriosa familia Zimmerman de Belza Shab Hasidot, originaria de Tarnov. Este acto sirvió como recordatorio de la contribución perdida de miles de descendientes que podrían haber impactado en la cultura, economía y ciencia judías.

El rabino Yosef Berkowitz, otro orador destacado, compartió reflexiones sobre Janucá como símbolo de la victoria del espíritu sobre la materia. Sus palabras resonaron profundamente, recordándonos que incluso en la oscuridad más profunda, la luz persiste. La traducción simultánea al polaco permitió que todos, incluidos los periodistas locales, absorbieran la emotividad del momento.

Al cierre de la ceremonia, la teniente de alcalde expresó su solidaridad con Israel, destacando la lección de valorar el espíritu sobre la materia aprendida del pueblo judío y de Polonia. El presidente de la comunidad judía de Tarnov, el rabino Yanon Itzjak, también recibió reconocimiento por su contribución al evento y su dedicación a los asuntos judíos en la región.

Así, en medio de las ruinas que testimonian una tragedia pasada, el encendido de la vela de Janucá en Tarnov no solo iluminó el presente, sino que también recordó a todos que la nación de Israel sigue viva, llevando consigo la esperanza y la luz que ninguna oscuridad puede extinguir.

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