La herencia cultural sefardita de Costa Rica

Costa Rica es un país cuya identidad nacional ha estado permeada a lo largo de toda su historia por diversas corrientes culturales y étnicas que conformaron la identidad tan heterogénea que constituye a cada uno de sus habitantes y que a través del tiempo, ha sido la base y fundamento de toda su idiosincrasia.
Costa Rica es un país cuya identidad nacional ha estado permeada a lo largo de toda su historia por diversas corrientes culturales y étnicas que conformaron la identidad tan heterogénea que constituye a cada uno de sus habitantes y que a través del tiempo, ha sido la base y fundamento de toda su idiosincrasia.

Siendo reconocida a nivel mundial por varias características fuera de lo común para un país Centroamericano y que en las últimas décadas han sido expuestas y comentadas más allá de sus fronteras. Así, una de estas es la herencia de un origen sefardita en la cultura de su población que ha generado en gran parte de sus habitantes un despertar o interés por saber quiénes son y de dónde vienen.
Fuera de los estigmas que durante siglos se mantuvieron frente al hecho de tener algún antepasado judío y que obviamente conllevaba a ser perseguido por la inquisición, en este país que aunque no poseía un tribunal inquisitorial, abolió esta práctica religiosa en los años de 1820 a 1821 por mandato de la Corona Española.
Razón por la cual muchos costarricenses mantuvieron en secreto cualquier vestigio de sus orígenes sefarditas, ya que el fuego de la inquisición fue bastante atizado durante los primeros siglos de la conformación de esta Nación. Sin embargo fueron varios renombrados intelectuales y escritores de este país, quienes por décadas expusieron que los habitantes de Costa Rica tenían un origen sefardita, el cual era imposible negar a pesar de la renuencia de algunos que consideraban que esto era volver sus pasos atrás.
Y fue así que esta teoría se mantuvo sin causar mayor revuelo durante varias décadas, hasta que en pleno siglo XXI, el Gobierno de España hace un insólito anuncio que fue el hecho de reconocer la nacionalidad a los descendientes de judíos sefarditas alrededor del mundo que demostrasen tener algún antepasado expulsado de España por el decreto del 31 de marzo de 1492.
Situación que a más de 500 años fue muy interesante analizar, en cuanto a la conformación de éste país Centroamericano que desde su inicio no se caracterizó por su devoción cristiana, debido a que durante varias décadas en la época de la Colonia, toda la población de Costa Rica fue excomulgada por la iglesia católica, por no cumplir con los preceptos que así mandaba ésta en cuanto a la fe que debían profesar todos sus habitantes, más allá de no querer pagar los impuestos o tributos que exigían los sacerdotes y que es el argumento que todavía uno que otro historiador utiliza, para desviar el tema en cuestión.
Y no adentrarse en un análisis serio de los orígenes sefarditas de los costarricenses, aunque con el paso del tiempo ésta situación ha tenido que cambiar, gracias a la reforma del Artículo Primero de su Constitución Política que ahora reconoce a los judíos en la conformación de su idiosincrasia.
Sin embargo, falta todavía superar parte del estigma de provenir de una familia con ascendencia sefardita en pleno siglo XXI, en una Costa Rica donde no se valora el hecho de que sus precursores, campesinos de la época colonial acuñaron parte de la identidad nacional que tenemos hoy, la cual se caracteriza por una serie de valores que se están perdiendo y conforman una idiosincrasia que busca ser pacífica, trabajadora, honesta y sobre todo todavía muy reservada con sus costumbres religiosas.
Así que el trabajo de cada uno de los descendientes de Sefarditas, radica en que debemos incentivar con nuestros escritos a otros que también puedan contar su historia para que así forme parte de la memoria de este país y no quede en meros hechos anecdóticos utilizados por otros que han buscado por siglos reescribir los orígenes de los costarricenses y enterrar cualquier vestigio o herencia sefardita en los precursores de esta Nación.
Por ello, hoy hago un especial llamado a todo descendiente de Sefardita para que comparta este artículo y se sume en positivo a reconstruir un aspecto de la historia de éste país ocultada hasta ahora por aquellos que escribieron desde la “Generación del Olimpo,” (Corriente de Pensamiento político liberal de finales de 1800 y principios de 1900 que influyo en la construcción de la identidad nacional costarricense) junto con un sector de la iglesia católica que se resiste todavía a aceptar que en la actualidad ser descendiente de sefarditas no es poseer sangre sucia como se decía siglos atrás, sino más bien es tener una diversidad de credo y herencia que también debe ser respetada y que ahora está siendo develada gracias a los esfuerzos de quienes investigamos y buscamos contribuir con nuestros escritos a conformar una sociedad más inclusiva con todo aquello que para algunos se muestre demasiado heterogéneo…
Fuente: diariojudio.com

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