La comunidad judía de Panamá

Se ofrece a continuación la traducción al español del estudio “Panamá: Stability In The Cradle of Trascience” (“Panamá: Estabilidad en la cuna de la transitoriedad”), publicado en la edición “Fall 2005” del “WJC Report”, revista oficial del Congreso Judío Mundial.

* La versión al español fue elaborada por Pedro Olschansky, director de Comunicación del Congreso Judío Latinoamericano.

Por casi quinientos años Panamá ha sido una estación de tránsito. Mucho antes de la construcción del Canal de Panamá a comienzos del siglo veinte, mercaderes y misioneros, aventureros y bandidos atravesaron los puertos y ciénagas de Panamá para ir del Océano Atlántico al Pacífico o viceversa.

Si bien descendientes de los “anusim”, o criptojudíos procedentes de la Península Ibérica, han vivido en Panamá desde comienzos del siglo XVI, no existió allá una comunidad judía que haya practicado abiertamente su religión hasta que pasaron siglos. Judíos, tanto sefaradim como ashkenazim, comenzaron a arribar a Panamá en cantidades importantes, recién a mediados del siglo XIX, atraídos por alicientes económicos tales como la construcción del ferrocarril bioceánico y la fiebre del oro en California.

El centro de la vida judía en Panamá está en la Ciudad de Panamá, aunque históricamente pequeños grupos de judíos se asentaron en otras ciudades, como Colón, David, Chitre, La Chorrera, Santiago de Veraguas y Bocas del Toro, Aquellas comunidades fueron desapareciendo a medida que las familias se fueron trasladando a la capital en procura de educación para sus hijos y por razones económicas. Con unas 9.000 almas, la comunidad judía constituye una fuerte presencia en el país pese a su relativamente reducida demografía en relación a la cantidad total de habitantes (tres millones). Los judíos de Panamá poseen un acendrado sentido de identidad y tradición, evidenciados por presentar el mayor porcentaje de hijos que asisten a las escuelas judías y el menor porcentaje de matrimonios exogámicos y de asimilación entre casi todos los países de toda la Diáspora.

La primera congregación – Kol Shearit Israel – fue fundada en 1876 por judíos sefaradim de culto religioso liberal procedentes del Caribe y Holanda. Hoy en día está identificada con el judaísmo reformista y suma aproximadamente unas 160m familias.

Igual como sucede con las sinagogas, las cuatro escuelas judías del país representan la variedad de tradiciones existentes en la comunidad como tal.

El Instituto Alberto Einstein, fundado en 1955, es de filosofía religiosa-sionista y su alumnado suma aproximadamente 750 educandos, desde el jardín de infantes al secundario. Pese a que se imparten entre 8 a 15 horas semanales de estudios judíos, el plan de estudios del establecimiento sigue siendo del más alto nivel y es internacionalmente reconocido por la alta calidad de formación educativa que ofrece.

La Academia Hebrea de Panamá fue fundada en 1979 con el objetivo de ofrecer un medio ambiente algo más observante. Hoy en día cursan en sus aulas unos 400 alumnos.

Luego se fundó la Escuela Yitzhak Rabin para ser una alternativa que ofrece una formación judía pluralista enfocada en Israel, la historia y la cultura judía y excelencia académica en los estudios generales.

Más recientemente abrió sus puertas el Talmud Torá Har Sinai, con el objetivo de satisfacer al creciente número de progenitores que anhelan que sus retoños adquieran a edad temprana – desde los seis años de edad – un conocimiento más profundo de la Torá y la religión.

Estos colegios, si bien son caros, ofrecen becas y subsidios, de modo que todos y cada uno de los niños judíos puedan recibir una educación judaica. Estas cuatro escuelas, cada una con su propia ideología distintiva, albergan el 98 por ciento de la población en edad escolar de la comunidad judía.

El nivel de religiosidad de la comunidad judía panameña puede ser apreciado por el porcentaje de gente que se atiene a la kashrut. Dicho porcentaje está en crecimiento continuo desde hace varios años. Muchos atribuyen este hecho a los incesantes esfuerzos del rabino Sión Levy, quien ha estado abocado a generar conciencia sobre este aspecto desde hace varias décadas. Si se tiene en cuenta la ubicación estratégica que tiene Panamá para todo lo que atañe al intercambio comercial, no sorprende el hecho de que su comunidad judía es el mayor importador de productos kosher de toda la región. Lo que sí resulta impresionante es que esta comunidad, pese a su reducido tamaño, puede sostener una cantidad de restaurantes kosher, dos shojatim (matarifes rituales) de tiempo completo, cuatro panaderías, dos fábricas de queso y dos supermercados kosher, uno de los cuales es el supermercado kosher más grande del mundo entero salvo Israel.

De consabida generosidad, la comunidad judía panameña sabe que la tzedaká (solidaridad) comienza en casa pero no termina en casa. Las sinagogas, instituciones comunitarias y filántropos locales ayudan a los necesitados – sean desempleados, ancianos o inmigrantes – mediante una atención personalizada, suministrando también becas educativas a los niños. Organizaciones internacionales como WIZO, B’nai B’rith, y la hermandad local de Kol Shearit Israel sustentan una variedad de proyectos, que van desde las escuelas judías a iniciativas de ayuda a causas nacionales y el apoyo a Israel.

Esta comunidad se enorgullece de que Panamá es, per cápita, uno de los países que más donan a Israel. Un proyecto específico de los judíos panameños consiste en ayudar al fortalecimiento de la comunidad judía en Cuba mediante el suministro de comida kosher para las festividades, organización de sinagogas, ayuda a la gente de edad y realización de celebraciones de Bar Mitzvá. El Gran Rabino de Panamá, Sión Levy, viajó dos veces a Cuba para practicar circuncisiones a judíos de todas las edades. Los judíos panameños también participan en organizaciones tales como el Congreso Judío Mundial, Keren Kayémet Leisrael, Keren Hayesod, Amigos de Yad Vashem y Amigos de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Por m{as que se sientan profundamente identificados con su sentimiento comunitario, los judíos de Panamá no están aislados en modo alguno de la vida económica, política y social de su país. Por el contrario, si tomamos como ejemplo el ámbito económico, ha progresado un largo camino desde que inmigraron sus antecesores con escasos recursos, en búsqueda de un futuro mejor. Ahora, la mayoría de los judíos han alcanzado los más altos niveles de éxito económico, tradicionalmente como comerciantes pero más recientemente como abogados, médicos, ingenieros, banqueros, empresarios de turismo y funcionarios gubernamentales. En una forma similar a la historia de los judíos en Estados Unidos, los primeros inmigrantes judíos que llegaron a Panamá se esforzaron larga y duramente para construir los cimientos de la seguridad económica que goza la generación actual. A esos inmigrantes les hubiera sido dificultoso creer que sus descendientes alcanzarían el status prominentes y el tremendo éxito que cosecharon.

Los judíos panameños también tienen su historia peculiar de participación en el gobierno y en funciones cívicas y diplomáticas. Fascina el hecho de que Panamá es el único país del mundo a excepción de Israel que ha tenido dos presidentes judíos en el siglo veinte. En los años sesenta Max Delvalle fue primero vicepresidente y luego presidente de la República. Delvalle es famoso por su discurso presidencial inaugural, en el cual dijo lo siguiente: “Hoy hay dos presidentes judíos en el mundo, que son el presidente del Estado de Israel y yo mismo”. Su sobrino, Eric Arturo Delvalle, fue presidente de la República entre 1985 y 1988. Los dos eran miembros de la sinagoga Kol Shearit Israel y estaban involucrados en la vida judía.

Aunque Panamá sigue siendo una de las más transitadas rutas de comercio del mundo entero, este país ya no ofrece aquella imagen del “Lejano Oeste Latinoamericano” que había sufrido en el siglo veinte por causa de los trastornos políticos que la agitaron. Con el paso de los años, los judíos panameños triunfaron en afirmar una comunidad fuerte y estable, caracterizada por sus prácticas tradicionales, seguridad económica y carencia de crisis demográficas que han plagado a tantas pequeñas y grandes comunidades judías. Los judíos panameños no se asimilan ni emigran en cantidades sustantivas, y la mayoría de sus integrantes activan en la vida judía.

Si bien es cierto que el antisemitismo existe a cierto nivel, como existe en el resto del mundo, muy raramente presenta manifestaciones preocupantes. Los panameños han sido muy influenciados durante los años por la afluencia de transeúntes que a la postre se asentaban y se integraban al país. En realidad, todos los panameños pertenecen a una variedad de minorías y son generalmente tolerantes con las demás. En las escuelas nacionales se enseña la historia del Holocausto y si bien no hay en realidad un diálogo interreligioso demasiado activo, las relaciones entre los judíos y los otros grupos son cordiales.

Estables, prósperos y respetados, los judíos de Panamá no pueden ser más optimistas de lo que son acerca de su futuro como una comunidad floreciente.

Fuente: Congreso Judío Latinoamericano

7 comentarios sobre “La comunidad judía de Panamá

  • el 06/11/2013 a las 07:54
    Permalink

    Hola. Me encantó tu artículo. Soy panameño, de familia Sefardí.
    Mi apellido materno es Osorio, y me gustó mucho que nombraras mi ciudad en el texto (David).
    Por lo que he podido averiguar, mi familia, lo Osorio-Cardoze, arrivaron a Panamá en el siglo XIX, procedentes de Curaçao, a su vez, procedentes de Holanda y exiliados de España debido a la Inquisición.
    No soy judío religioso, ya que mis bisabuelos se convirtieron al catolicismo, pero siempre hemos celebrado tanto el Rosh Hashanah como el Yom Kippur y otras fechas. Incluso solíamos hablar en ladino entre primos.
    ¡Saludos!

    Respuesta
  • el 03/10/2016 a las 14:20
    Permalink

    Hola CARLOS,
    Yo tambien creo tengo origenes sefardies. Recientemente me hize una prueba de ADN y mi herencia es 70 Europea y 19 de Panama solo Teorias pero seguire investigando

    Respuesta
  • el 10/01/2017 a las 14:30
    Permalink

    Como saber si soy descendiente de los sefardíes. Es interesante.

    Respuesta
  • el 07/03/2017 a las 20:06
    Permalink

    Hay una empresa igenea: http://www.igenea.com/es/home. Tus apellidos suenan sefarditas, eso es el primer paso que ayuda a buscar la genalogia e indicios familiares. Si llegas a hacerte un examen de estos y sales con algun porcentaje de genes, eres desendiente de Serfaditas, pero no eres Judio, para ser Judio no es necesario tener genes, solo es hacer la conversiòn, que nos facil y que te recomiendo que te conctates con un grupo en Israel, pues en America Latina los Judios no son abiertos a los ben anusim. Saludos.

    Respuesta
  • el 24/04/2017 a las 19:32
    Permalink

    hola donde puedo hacerme el examen de adn para saber si tengo descendencia judia?… mis apellidos son moreno nuñez y he investigado por internet y de lo que he leido al parecer ambos apellidos son sefardies… como puedo salir de dudas?

    Respuesta
  • el 11/11/2017 a las 01:16
    Permalink

    ¿Es el apellido Pastor de origen judío? ¿Y Fichiel?

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *