La huella dulce de un converso en Tenerife

En los tristes días en que el pueblo judío de Israel se ve criticado y vilipendiado por todos aquellos que ignoran o quieren ignorar sus grandes logros, bueno será que una vez más hablemos de sus aportaciones a la humanidad en todo tiempo y lugar. Y aunque el lugar para su tiempo, siglo XVI, aún se considerara lejano no por ello dejo de aportar el pueblo judío su saber en la industria, la agricultura o la economía, para el desarrollo e incorporación de Canarias al mundo occidental y básicamente europeo.

Llamamos la atención sobre el capitulo economía, tan arteramente manejado por los enemigos de la nación judía, para hacer creer a los que tan fácilmente siguen el falaz adoctrinamiento, de ser su exclusiva actividad y además con visos de delito.

Y para exaltar un buen ejemplo de personalidad completa en sus fase de aventajado conocedor de las labores agrícolas e inspirador de una gran industria y creación de la riqueza de todo un pueblo, Güimar, en la isla canaria de Tenerife, hemos elegido la persona de Pedro de Alarcón .Ante todo precisar el lugar geográfico y la situación en la que Pedro de Alarcón realizó su hazaña personal. En los años inmediatamente anteriores a la conquista de Tenerife, la más poblada de las islas Canarias, por las tropas del castellano   Don Alonso Fernández de Lugo, estaba la isla dividida en nueve cantones que en su momento recibieron el nombre de menceyatos.

Cada uno de estos menceyatos poseía unas tierras de cultivo primitivo y unas inmejorables zonas de pasto para el ganado menor, en esencia caprino, que abundaba en esta isla. La escasa dimensión de su territorio y las barreras fácilmente franqueables entre estos menceyatos eran motivo de continuas fricciones entre los habitantes de cada uno de ellos, con reiterados robos de ganado e incidentes de mal trato nada extraños en zonas de proximidad geográfica y poblacional.

Por esta razón algunos bandos o menceyatos, los del sur de la isla, apoyaron con sus hombres y avituallamiento a las tropas castellanas para así aliviar la dependencia de los menceyatos del norte. Pero en las guerras de la época, con menos sutileza y mas realidad que en las actuales, lo conquistado en buena guerra quedaba en poder del conquistador Y es en uno de los menceyatos del sur, conocido antes y ahora como Güimar, el lugar en que establecerá pocos años después de terminada la conquista Pedro de Alarcón.

Siempre que estudiamos La personalidad de un conquistador, colono o vecino de Canarias en los primeros siglos de su incorporación a la corona de Castilla, hemos de proceder con sumo cuidado en lo relativo a sus ascendientes familiares y su lugar de origen. Las poblaciones españolas que se van creando en el entorno del problema judío y judeoconverso dan grandes sorpresas a la hora de investigar a las personas y a sus familias.

Como en tantos lugares en los que fue necesaria la ocultación de los verdaderos orígenes de los linajes judeoconversos no fue Canarias región distinta a las demás. La llegada de nuevas familias colonizadoras con conocimientos en profesiones como escribanos médicos, farmacéuticos ,administradores ,sastres o soldados, dio pie a la formación de una nueva clase social que se colocaba por encima del pueblo llano a veces sobre colonos de menor educación y consecuentemente sobre el aborigen conquistado.

Y es en esa clase social en la que por su reconocida cualificación se insertaran los judíos y judeoconversos que llegan a Canarias en los siglo XVI al XVII. Pocas son las genealogías fiables en Canarias, en su mayoría intentos del historiador o autor de la misma que falsea o encubre lo que en el momento fue necesario encubrir y los que en la actualidad ya no están dispuesto a deshacer la necesaria falsedad. Y de ello hemos dado buena cuenta en trabajos anteriores cuando citamos familias con apellidos Llerena, Algaba, de las Cuevas, Xuárez Gallinato, Vergara, Alemán.

Es la razón por la que a veces más que el rigor en el estudio es la suerte del investigador dar con el verdadero origen de un personaje en nuestra historia canaria. Y a tenor del comentario precedente vamos a dar noticia de las familias del apellido Alarcón que llegaron a Canarias en el siglo XVI, y de otras establecidas en la España peninsular del mismo apellido y origen converso.

Juan de Alarcón, boticario, al que el Doctor Anaya Hernández relaciona en su obra  Judeoconversos e Inquisición en las Islas Canarias (1402-1605) pág. 80.Este boticario casaría con Elvira, una joven de apenas 14 años e hija del boticario converso Juan Merchante. Los descendientes del este matrimonio ,según añade el Doctor Anaya Hernández, formarán parte de la familia de otros conversos de elevado nivel social que son Hernando García del Castillo y su hijo Cristóbal fundadores del pueblo de Telde en Gran Canaria y grandes hacendados en el mundo del azúcar en esta isla en los siglos XV al XVI.

Una Inés de Alarcón aparece como esposa del converso Juan de Herrera y reconciliada en Uclés. Catalina Álvarez de Alarcón, hija de Juan Rodríguez Alarcón, vecina de Toledo ambos judaizantes. Lara de Alarcón de la familia de los del Rosal en Loja, Granada, familia judeoconversa. Doña Gracia de Alarcón condenada por la Inquisición en 1539, judaizante. Álvaro de Alarcón, escribano de Toledo, judaizante en Ocaña .Diego de Alarcón, mercader, judaizante en Ocaña.

Y llegados a este punto que autenticidad podremos dar a las genealogías que salen de la pluma de los historiadores Juan Núñez de la Peña o Antonio de Viana   Todo cuento allí se refiere a la familia de Pedro de Alarcón está elevado a la categoría de epopeya con actuaciones en la conquista de Tenerife, cargos de suma importancia y nexos con la familia del marqués de Ayamonte   mas su entronque con la familia noble de los Zeballos. No figura jamás en ninguna historia seria de la historia de Canarias un Alarcón en la conquista de Tenerife. Aconsejaría leer La Conquista de Tenerife 1494-1496 apéndice II, Nómina de Conquistadores,   Antonio Rumeu de Armas, 1975, Aula de Cultura de Tenerife.

Lo único cierto y demostrable es que una vez más hubo que utilizar un espeso velo para ocultar los verdaderos orígenes. Y así llegamos a la verdad de que Martín de Alarcón, natural de Ayamonte, converso y penitenciado por la Inquisición de Canarias, hijo de otro Martín de Alarcón, maestre, igualmente natural de Ayamonte (Diccionario de Conquistadores de Canarias, Cebrián Latasa 2003 pág. 39) llegó a Lanzarote, Isla Canaria, que allí una vez viudo, casó por segunda vez con Leonor de la Peña en el año de 1500 y sus descendientes vivieron en Tenerife y Gran Canaria.  Ese matrimonio Alarcón y de la Peña serán los padres de Pedro de Alarcón nacido en Lanzarote en 1505 Una vez más se aclara la verdadera genealogía.

Hemos destacado en anteriores trabajos la gran importancia que tuvo el colono judeoconverso en el desarrollo del proceso de plantación y fabricación del azúcar a partir de la caña en los primeros años de la conquista de las islas Canarias. Ya citamos a Alonso de Belmonte, a los Xuarez Gallinato, Pedro de Vergara, Alonso de Llerena, Martín Alemán y tantos otros hasta llegar a nuestro Pedro de Alarcón y su intervención como propietario y autor del inmenso desarrollo que en su tiempo tuvo el conocido ingenio azucarero de Güimar.

Este ingenio y sus tierras de plantación y labor tuvieron no solo el valor de una hacienda agrícola al uso, sino una historia que intentaremos resumir para no desdibujar la imagen de Pedro de Alarcón. La hacienda que desde el primer momento fue donada por el conquistador de Tenerife, Alonso Álvarez de Lugo, a dos hermanos de origen romano, Juan Felipe y Blasino Inglesco de Plombino, justo a cuatro años de ultimada la conquista de Tenerife, según consta en la data de adjudicación de la propiedad con fecha 27 febrero de   1500. En el establecimiento del cultivo de la caña y su posterior conversión en azúcar colaboró un amplio abanico de hombres procedentes de los más variados orígenes, portugueses de la isla de Madeira (los maestros del azúcar), los esclavos negros y moriscos, colonos castellanos y aborígenes canarios de Gran Canaria y Gomera.

Seguidamente paso a manos de un continuo o servidor de los Reyes de Castilla llamado Sancho de Vargas. Este lo arrendó a otro italiano florentino, Juan Albertos Guiraldín o Guiraldini y de sus manos pasó a la sociedad formada por Bartolomé Joven, García de Vergara, Diego Xuarez y Fabián Viña y de ellos y de forma definitiva en 1556 a Pedro de Alarcón y su segunda esposa Argenta de Franqui Lutzardo, en cuya familia se mantuvo la posesión de la tierra y sus cultivos, aunque ya no de azúcar sino de una gran variedad de productos agrícolas y vinos hasta bien entrado el siglo XIX.

Es durante la pertenencia a esta familia y sus herederos cuando se consolida el crecimiento del conocido como Valle de Güimar y se produce su crecimiento económico y poblacional. Como la huella de una familia no se pierde en el tiempo si se sabe buscarla irán naciendo en esta familia Luis Tomas Baulén de Ponte y Guerra, descendiente de Pedro de Alarcón a través de su madre Clara de la Guerra Alarcón y Contreras siendo su padre Juan Tomas de Baulén y Ocampo. Casó Luis Tomas Baulén de Ponte y Guerra con María Ana de Ponte y Llarena. Un hijo de este matrimonio Luis Tomás de Baulén y Ponte caso con Juana de Fonseca Messia y Llerena.

No queremos a cansar a los pacientes lectores con más apellidos familias y sus orígenes. Humildemente les ruego vean los anteriores trabajos de este investigador y vayan poniendo los apellidos allí citados, Llerena, de la Algaba, Ocampo, Fonseca, Belmonte, Vergara, Fonseca y tantos otros en su lugar y en su verdadera genealogía. Tan lejos llego el abrazo de Israel.

En prados de hierba me hará descansar, junto a aguas de reposo me guiará. Tehilim 23/2

Por: Juan Manuel Valladares, Agosto 2014

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