Las principales corrientes del judaísmo

corrientes del judaísmo

Está claro que, desde el origen del judaísmo, este nunca ha sido rígido y dogmático. Cada persona, por supuesto, tiene las semejanzas con otras que son propias de las características de ser humanos. Sin embargo, cada uno de nosotros vemos la vida diferente. Además, el judaísmo ha evolucionado a través la geografía y la historia, es por ello que ha podido subsistir, adaptándose de manera creativa y eficiente en cada momento importante de la historia y en cada lugar en donde el judaísmo ha decidido hacer vida.

Actualmente existen varias corrientes del judaísmo. En alguna época se desarrollaron, por ejemplo, las escuelas Hillel y Shamai, que compartían algunos puntos específicos y mayores de la religión. En algunos casos no coincidían en estudios y conclusiones, pero siempre se mantenían dentro del marco del profundo y sincero respeto.

¿Cuáles son las principales corrientes de la comunidad judía del mundo?

En principio es importante comentar que la comunidad judía del mundo puede dividirse en dos grandes dimensiones:

  • Origen étnico
  • Afiliación religiosa

Étnicamente, hay tres categorías principales:

  • Ashkenazi (judíos de Europa central y oriental)
  • Sefardí (judíos de España y otras partes de la península ibérica)
  • Mizrahi (judíos del Medio Oriente)

Estos grupos étnicos difieren en los términos de varias costumbres, tradiciones y oraciones, aunque las diferencias entre estos grupos no son tan pronunciadas. Una diferencia, por ejemplo, es que los judíos ashkenazis no comen arroz en la Pascua, mientras que los judíos sefardíes y mizrahi sí lo hacen.

Ahora bien, sin considerar por un momento al sector secular, laico o profano, como lo llaman algunos (ampliamente mayoritario en la Judeidad contemporánea), ni al sector jasídico, podemos distinguir cuatro corrientes principales en el inmenso océano del judaísmo que denominamos rabínico y religioso:

Judaísmo Ortodoxo:

El judaísmo ortodoxo, es la religión de aquellos judíos que se adhieren estrictamente a las creencias y prácticas tradicionales. El judaísmo ortodoxo se niega fervientemente a aceptar la posición del judaísmo reformista con respecto a sus creencias de que la Biblia y otros escritos sagrados judíos no solo contienen principios morales eternamente válidos sino también adaptaciones e interpretaciones de la Ley condicionadas histórica y culturalmente, que pueden ser legítimamente descartadas en los tiempos modernos.

Por lo tanto, en el judaísmo ortodoxo, tanto la Ley escrita (Torá, los primeros cinco libros del Antiguo Testamento) como la Ley oral (codificada en la Mishna e interpretada en el Talmud) se fijan de manera inmutable y siguen siendo la única norma para estos practicantes.

Esta corriente ha resistido con valentía las presiones modernas a fin de modificar sus tradiciones y se han mantenido con las prácticas muy históricas como el culto diario, las leyes dietéticas, las oraciones y las ceremonias propias de la fe. Existen otras características, que resultan ser extremas para algunos, como el estudio regular e intensivo de la Torá y la separación de los hombres y las mujeres en la sinagoga. También, la estricta costumbre del sábado y los festivales religiosos y la no aceptación de la música instrumental durante los servicios comunales.

A pesar de la aparente inflexibilidad, el judaísmo ortodoxo este marcado por algunas variables considerables. Por ejemplo, la Neo-ortodoxia (nueva ortodoxia), que interpreta la necesidad contemporánea de vincular lo religioso del judaísmo con la actualidad o lo moderno, y en especial introducir a la Torá y sus leyes en la vida cotidiana haciéndola relevante a las generaciones jóvenes e incluir al intelectual judío que se interesa por todas las expresiones culturales y científicas del hombre.

Todos los grupos judíos, ortodoxos, conservadores y reformistas, se consideran a sí mismos como miembros de la fe judía. Este hecho, sin embargo, no ha disuadido a los rabinos ortodoxos de desafiar la legitimidad de ciertos matrimonios, divorcios y conversiones no ortodoxas con el argumento de que violan las prescripciones de la ley judía.

Judaísmo Reformista (Judaísmo Liberal; Judaísmo Profético):

A lo largo de la historia, los judíos se han mantenido firmemente arraigados en la tradición judía, incluso cuando aprendieron mucho de los encuentros con otras culturas. Sin embargo, desde sus primeros días, el judaísmo reformista ha afirmado que el judaísmo congelado en el tiempo u ortodoxo, eventualmente, no puede coexistir efectivamente con aquellos que viven en los tiempos modernos.

La gran contribución del judaísmo reformista es que ha permitido al pueblo judío introducir la innovación al mismo tiempo que conserva la tradición, abarcar la diversidad al afirmar cosas en común, afirmar creencias sin rechazar a quienes dudan y llevar la fe a los textos sagrados sin sacrificar la sabiduría crítica propia del judío.

El judaísmo reformista afirma los principios centrales del judaísmo: Dios, Torá e Israel, aun cuando reconoce la diversidad de las creencias y prácticas judías reformistas. También, cree fervientemente que todos los seres humanos están creados a imagen de Dios y que somos socios de Dios para mejorar el mundo.

“Tikkun olam”, frase en hebreo que significa: la reparación del mundo, es un sello distintivo del judaísmo reformista en su esfuerzo por llevar la paz, la libertad y la justicia a todas las personas.

Los judíos reformistas aceptan la Torá como el fundamento de la vida judía, entienden que contiene la revelación continua de Dios a nuestro pueblo y el registro de la relación continua de nuestro pueblo con Dios. Ven la Torá como algo inspirado por Dios, un documento vivo que les permite enfrentar los desafíos atemporales y oportunos de la vida cotidiana. En este punto comparten pensamientos con toda la comunidad judía.

Judaísmo Conservador (Judaísmo Masortí; Judaísmo Histórico):

El judaísmo conservador conocido también como Judaísmo Masortí o histórico, es una denominación judía que resalta el compromiso con la ley halakha-judía, así como la apertura a la cultura moderna y la sabiduría en la interpretación de la halakha.

El término “conservador” pretende denotar un intento de conservar la tradición judía, no un espíritu de conservadurismo político.

El movimiento conservador comenzó como una reacción contra el judaísmo reformista en Alemania a mediados del siglo XIX y se organizó por primera vez como congregación a principios del siglo XX en los Estados Unidos.

El judaísmo conservador se convirtió rápidamente en la denominación judía más grande de los Estados Unidos, un estado que conservó hasta que el judaísmo reformista lo reemplazó a fines del siglo XXI.

Este actúa como una especie de punto medio entre el judaísmo reformista y el ortodoxo. Como la denominación judía más grande a lo largo de la mayor parte de la historia moderna de varios países de América.

Esta corriente reformista ha desempeñado un papel importante en la configuración del pensamiento judío moderno. Sin embargo, en Israel, el Rabinato Principal no reconoce las conversiones realizadas por los rabinos conservadores, ya que no cumplen con los requisitos ortodoxos. El Seminario Teológico Judío de América, la institución fundadora del pensamiento conservador y el preeminente Centro Académico y Espiritual de la denominación, causó cierta controversia en 2007 al admitir estudiantes abiertamente gays en sus programas rabínicos y cantoriales.

Judaísmo Reconstruccionista.

Para finalizar este pase por las corrientes del judaísmo, tenemos el movimiento progresista del judaísmo reconstruccionista, y hay quienes lo denominan abiertamente político. Es la más joven y pequeña de las corrientes, abarca alrededor de 100 sinagogas en los Estados Unidos, y unas pocas en el resto del mundo y es el único movimiento que principalmente se estableció en los Estados Unidos.

El movimiento surgió a principios del siglo XX del pensamiento de Mordecai Kaplan, un rabino ordenado por los ortodoxos y profesor en el Seminario Teológico Judío del movimiento Conservador, quien propuso que el judaísmo es la civilización evolutiva del pueblo judío, evolucionando en la medida en que cambia con el tiempo. Kaplan rechazó la idea de que los rituales judíos son obligatorios para los mandamientos divinos, y afirma que son “caminos populares”, costumbres que fueron adoptadas por los judíos a lo largo de los siglos que fueron influenciadas por el contexto cultural en que vivían los judíos.

En 2018, el movimiento anunció que su brazo congregacional se conocería en adelante como Reconstrucción del judaísmo y el seminario del movimiento, que se ubica en los suburbios de Filadelfia y que antes se conocía como el Colegio Rabínico Reconstruccionista, anunció que cambiaría su nombre al Colegio para la Reconstrucción del Judaísmo al final del año académico.

La rabina Deborah Waxman, la presidenta del grupo, explicó que el nombre tenía la intención de cambiar el énfasis de “ser judío” a “convertirse en judío” y reflejaba mejor el espíritu del movimiento. “El objetivo de ser judíos es que estamos aquí en la tierra para vivir vidas de significado y conexión entre nosotros, tanto judíos como no judíos”, escribió Waxman en un artículo de opinión.

Los judíos en la actualidad, creyentes, se han ido esclareciendo acerca de su simpatía por una u otra corriente, han adoptado en sus vidas elementos de cada uno de los movimientos. Como seres inteligentes y pensantes buscan lo mejor para sí, y en esa búsqueda utilizan diversos aspectos de cada una de esas corrientes del pensamiento judío religioso y a pesar de las diferencias, sienten y forman parte de un gran grupo o todo.

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