sábado, julio 11, 2020

Los judíos en León







Instalada al sur de la vieja ciudad amurallada, la judería de León se identifica actualmente con una parte del célebre Barrio Húmedo, tan conocido por sus calles estrechas de resonancia medieval como por sus vinos y sus delicias gastronómicas, con lo que el recorrido por la misma constituye una oportunidad inmejorable para adentrarse en una de las zonas con más encanto de la ciudad. Constituida a finales del siglo XII, la aljama leonesa es la heredera del anterior poblado de Puente Castro, destruido durante la guerra contra Castilla y Aragón, y actualmente, tras haberse integrado ya en el tejido urbano de la ciudad, en proceso de recuperación arqueológica. Dos enclaves muy diferentes para un solo tronco familiar, arraigado en estas tierras al menos desde el siglo X, y del que por el momento sólo se puede visitar la parte que corresponde al casco histórico de León.

Si la ciudad de León tiene como origen el campamento levantado por las legiones VI victrix y VII gemina a orillas de los ríos Bernesga y Torío, el Castrum Iudeorum de Puente Castro, en la ladera sur del cerro de la Mota, estuvo ya ocupado antes de la llegada de los romanos, constituyendo una sólida ciudadela reutilizada a lo largo de los siglos por sus diferentes pobladores. Recientes excavaciones han identificado aquí los restos de un castillo altomedieval, bajo cuya protección se debió de instalar posiblemente ene el siglo X, un importante núcleo judío, que desarrolló su cultura y su modo de vida basado en la tradición hebraica en los dos siglos siguientes. Muy bien relacionados comercialmente con la vecina ciudad de León, los judíos de Puente Castro impulsaron una próspera aljama de mercaderes y artesanos, célebres por sus trabajos con el cuero y con la plata, a los que el Fuero de 1090 reconocía también su derecho a ser propietarios de huertas y viñedos. El Museo de León, la catedral leonesa y el Museo Sefardí de Toledo se reparten algunas de las valiosas lápidas encontradas en las excavaciones del Castro de los Judíos.
En el Concilio de León de 1020, celebrado bajo la autoridad de Alfonso V, se reconocía la igualdad entre judíos y cristianos, la facultad de comprar casas y tierras, sobre todo tras el traslado de la corte a la ciudad por Ordoño II.El Fuero de León (1017-1020) estipulaba que si un hombre libre poseía una casa construida en el solar de otro y deseaba venderla, el precio habían de fijarlo cuatro tasadores, dos cristianos y dos judíos. En esa época, los judíos eran numerosos en Puente Castro, como se deduce de las sumas que pagaban en distintos impuestos.
La etapa de esplendor de Puente Castro se vio truncada a finales del siglo XII con el desarrollo de la guerra entre León y los reinos cristianos vecinos, cuando las huestes de Pedro II de Aragón y Alfonso VIII de Castilla sitiaron el castro y lo atacaron. La batalla empezó el día 23 de julio de 1196, y los judíos combatieron valientemente hasta el 25, día en que las tropas castellanas y aragonesas rompieron la fortificación, entraron en la judería y la destruyeron. El 27 de julio los judíos que no habían huido o muerto fueron hechos esclavos. Los supervivientes que consiguieron huir por el lado del río se instalaron en León, en el barrio intramuros de Santa Ana. Ya en la ciudad de León, los judíos prosperaron con la práctica del comercio, la artesanía e incluso la agricultura, hasta finales del siglo XIII, pero su población nunca llegó a ser tan numerosa ni importante. La destrucción de Puente Castro fue tan contundente, que estuvo prácticamente deshabitado hasta el siglo XV.
Tras la destrucción de la judería de Puente Castro, muchos judíos se instalaron en el centro de la ciudad, junto al mercado de Santa Ana. La mayor concentración de población judía estuvo agrupada junto a la Parroquia de San Martín y el eje que arranca de la Puerta de Arco de Rege, Cal de Moros, continuando por Cal Silvana hasta Santa Ana, donde se encontraba el Mercado Mayor. La actual calle de Santa Ana, antes Calle Silvana, debía su nombre a la importante familia judía Silván, poseedora de casas y huertas. En la calle Rodezneros poseyeron también los judíos casas y terrenos en propiedad.
Hasta entrado el año 1293, en el reinado de Sancho IV, los judíos de León gozaron de tranquilidad, salvo esporádicos brotes de violencia, fruto de algún exaltado, o promovidos por aquellos a los que convenía romper la convivencia para dejar de pagar algún préstamo o alzarse con alguna ganancia. En 1293, el rey prohibió a los judíos de León tener tierras de labranza: fue el inicio de una época de dificultades, porque dos décadas más tarde fueron obligados a llevar un distintivo amarillo que los señalara como judíos. En 1365, los judíos fueron obligados a pagar las mismas alcabalas e impuestos que los musulmanes.
A principios del siglo XV la Corona de Castilla dicta un ordenamiento, dirigido a la ciudad de León y a todas las villas y lugares de su obispado, para encerrar a los judíos en un lugar apartado de los cristianos. Tal orden no llegó a cumplirse en la ciudad, ni se configuró como gueto o barrio cerrado. El único asalto que sufre la aljama leonesa se produce el 25 de mayo de 1449, impulsado por las familias de los Quiñones y los Lorenzana. Más tarde, la inestabilidad y la inseguridad se apoderaron de la judería con el apartamiento de los judíos de León en 1481, ordenado por los Reyes Católicos, y la expulsión definitiva, once años más tarde.
En el último cuarto del siglo XV el núcleo judío urbano se encontraba agrupado entre las calles Cal de Rodezneros y Pequeñina. Esto lo conocemos gracias a un acta del 20 de julio de 1481 recogida por el cabildo catedralicio: Sobre la mudanza de los judíosque fue presentada a requerimiento de los Reyes Católicos por motivo de Ruy López de Ayala, pesquisidor y contador real de León. Lo que revela este documento es el deseo de:
Apartar los judíos desta Ciudad e encerrarlos según lo mandan los dichos Reyes nuestros señores en la comisión que sobre ello le dieron e se contiene; e porque el parecer de algunos es el que los dichos judíos estén e moren en las calles de Cal de Moros e la Revilla donde agora moran o están de atrás, e que los pasen a la calle de Rodezneros a la Cal Pequennina dejen las dichas calles de Cal do Moros e la Revilla.
Sin embargo estas medidas no son bien recibidas por la comunidad judía. Según se deduce de una carta fechada el 11 de abril de 1488 en la que los Reyes Católicos comunican al corregidor en la ciudad de León. Alonso de Valderrábano:
Que el aljama e omnes buenos judíos de la dicha cibdad nos enbiaron faser relación disiendo que, al tiempo quel apartamiento de la judería desa cibdad se fiso, ellos fueron apartados e que es tan estrecho el dicho apartamiento de manera que en las casas ay dos o tres vecinos, e que muchos se vernían a biuir a esa cibdad sy ouiese lugar donde podiesen estar […] mandándoles alargar el dicho sytio.
Parece ser que los judíos consiguen ampliar la zona de la Judería, según la disposición de los Reyes Católicos, tres años más tarde, en 1491. Mientras tanto, la población judía había crecido alrededor de un 20 por ciento. Según los repartimientos fiscales, en 1488, 1489 y 1491, las cantidades que correspondió pagar a los judíos fueron 37.262 maravedíes, 39.760 maravedíes y 44.870 maravedíes respectivamente.
No les dio tiempo a crecer más. Un año más tarde, los judíos leoneses, al igual que todos los judíos de los reinos de Castilla, León y Aragón, son requeridos para que se conviertan al cristianismo. Aunque algunos judíos regresaron después de la expulsión (los llamados tornadizos), a partir de 1499 sólo se admiten aquellos que fueron bautizados (los conversos). Con el decreto de expulsión se cerró en León un período de convivencia de, al menos, cinco siglos.
Antigua Sinagoga

Los fieles en la sinagoga. Hagadá de Barcelona

Los fieles en la sinagoga. Hagadá de Barcelona
La sinagoga de León había sido situada en la calle de Santa Cruz y no ha faltado quien la emplazara en la calle de Fernández Cadórniga. Justiniano Rodríguez Fernández en su trabajo La judería de la ciudad de León, rebatió tales opiniones y demostró que en 1344 (y quizá setenta años antes) laSinagoga de los judíos lindaba con casas que daban a la calle que iba deCal de Moros (actual calle de Misericordia) al Misteo.Las Actas Capitulares de la Catedral leonesa comprueban que por enero de 1423 el Cabildo gestionaba el trueque de casas suyas con otras que el escribano Alonso Fernández poseía en la Cal de Moros, en la cual los judíos tenían laSinagoga.
La sinagoga de los judíos se encontraba en el la Cal de Moros y allí seguía el 27 de octubre de 1375 según un documento de esa fecha que nos habla de la casa de oración de los judíos, que es cerca de la Puerta de Cal de Moros.
Tras la expulsión, la sinagoga fue donada por documento del 14 de septiembre de 1495, por los Reyes Católicos, al monasterio deSant Esidro e abadía dél y debió ser convertida en la ermita del Santo Cristo.
La sinagoga
La sinagoga (lugar de reunión, en griego) es el templo judío. Está orientada hacia Jerusalén, la Ciudad Santa, y en ella tienen lugar las ceremonias religiosas, la oración comunal, el estudio y el encuentro.
En las ceremonias se lee la Torá. El oficio está dirigido por los rabinos ayudados por el cohen o niño cantor. La sinagoga no es sólo casa de oración, sino también centro de instrucción, ya que en ellas suelen funcionar las escuelas talmúdicas.
Los hombres y las mujeres de época medieval, y también hoy en día, se sientan en zonas separadas.
En el interior de la sinagoga se encuentra:
  1. El Hejal, armario situado en el muro este, orientado hacia Jerusalén, en su interior se guarda el SeferTorá, los rollos de la Torá, la ley sagrada judía.
  2. El Ner Tamid, la llama perpetua siempre encendida ante el Hejal.
  3. La menorá, candelabro de siete brazos, signo habitual en el culto.
  4. La Bimá, lugar desde donde se lee la Torá.

El final de la calle Misericordia. © Ayuntamiento de León

El final de la calle Misericordia. © Ayuntamiento de León
Calle Misericordia
Junto a la plaza de San Martín, la confluencia entre las calles Mulhacín yMisericordia, en el corazón del Barrio Húmedo, sirve de punto de partida para recorrer un distrito judío que permaneció en este emplazamiento desde comienzos del siglo XIII hasta la expulsión decretada en 1492, y que conserva todavía en buena parte su trazado y su aire medieval. Durante todo el siglo XIII, los judíos leoneses vivieron con relativa libertad en su nuevo emplazamiento, compartiendo las calles principales de la juderíacon vecinos cristianos y teniendo a su vez en propiedad casas en otros lugares de León.
De este tiempo en el que los hebreos recuperaron una parte del esplendor perdido en su anterior emplazamiento del Castro de los Judíos son algunos de los personajes más relevantes de la judería leonesa, como el sabio cabalista Moshé de León. A partir de principios del siglo XV la libertad de movimientos de que gozaban los hebreos hasta entonces comenzó a limitarse, especialmente con la normativa dictada en 1480 por las Cortes de Toledo, que obligaba a las familias judías a agruparse en torno a determinadas calles y regulaba de manera estricta sus relaciones con los cristianos.

Calle Mulhacín. © Ayuntamiento de León

Calle Mulhacín. © Ayuntamiento de León
Calle de Mulhacín
Más estrecha que la calle de la Misericordia es la calle de Mulhacín, que conduce hasta la calle Santa Cruz, casi en el límite de la zona peatonal y del recinto amurallado. Esta, a su vez, traza una suave curva hasta encontrarse a su izquierda, con la calle de Tarifa, donde se recuerda la gesta del leonés Guzmán el Bueno, quien no dudó en sacrificar a su hijo para vencer a los musulmanes en el cerco a la plaza gaditana en 1294, cuando en este misma calle convivían aún cristianos y judíos.
Calle de los Herreros

Calle de los Herreros. © Ayuntamiento de León

Calle de los Herreros. © Ayuntamiento de León
En la calle de los Herreros, el desconchado de la fachada de una de las casas que asoman a la iglesia permite ver cómo era la estructura de una buena parte de las viviendas de este barrio medieval, de ladrillo y entramado cruzado de madera.

Casa de las Carnicerías. © Ayuntamiento de León

Casa de las Carnicerías. © Ayuntamiento de León
Casa de las Carnicerías
En la plaza de San Martín se encuentra la casa de las Carnicerías, edificio asentado en la plaza de San Martín que se levantó para que sirviera como abasto de carnes a la ciudad. Su arquitecto fue Juan de Ribero Rada y las obras se iniciaron en 1577.
Obra renacentista clásica, tuvo diversos usos: alhóndiga, pescadería, cárcel de mujeres y, posteriormente, casa de vecindad. Finalmente fue adquirida por una entidad bancaria, y sometida a una profunda restauración, con el fin de recuperar su fachada y devolverla a su diseño original.
Catedral
Fachada de la catedral. © Ayuntamiento de León
Fachada de la catedral. © Ayuntamiento de León

 

Mundialmente conocida por sus espléndidas vidrieras, la catedral de León se edificó entre los siglos XIII y XV sobre dos templos anteriores, instalados éstos a su vez sobre el antiguo palacio real y las termas romanas de la Legio VII. Bajo el episcopado de Fruminio II se construyó la que estuvo considerada la primera catedral española, del siglo X, levantada sobre el palacio real que cedió Ordoño II a la iglesia tras su victoria en la batalla de San Esteban de Gormaz. El rey Fernando I de Castilla, con quien vinieron a León los restos de San Isidoro, fue el promotor de la construcción de una segunda catedral, sobre la base de la anterior, que en la segunda mitad del siglo XI se encontraba en bastante mal estado; la nueva seo fue consagrada el 10 de noviembre de 1073 y se mantuvo en pie hasta finales del siglo siguiente. La construcción de unatercera catedral, promovida en este caso por el último rey de León, Alfonso IX, se inició hacia 1205, concluyéndose prácticamente a finales del siglo XV.
Sobre la base de toda esta historia, la Pulchra Leonina, considerada en el siglo XV como una de las cuatro grandes catedrales españolas (junto a la Sancta Ovetensis, la Dives Toledana y la Fortis Salmantina), representa hoy un espléndido ejemplo del gótico de influencia francesa, con una imponente fachada principal, asomada a la plaza, en la que destacan sus cinco arcos del siglo XIII, el gran rosetón central y la profusión de pináculos entre las dos bellas torres góticas, de 64 y 68 metros de altura, respectivamente. En el interior, sobre una planta que repite proporcionalmente la de la catedral de Reims, sobrecoge la mágica iluminación de sus 1.800 metros cuadrados de vidrieras. Aquí se puede admirar el retablo mayor, con el arca de plata que contiene los restos de San Froilán, patrón de la diócesis; el bellísimo coro de nogal, o las puertas que se abren al claustro.
Cementerio judío de Puente Castro

Miniatura de la Hagadá de Sarajevo

Miniatura de la Hagadá de Sarajevo
En junio de 1983 se realiza una excavación de urgencia en la necrópolis judía de Puente Castro después de la destrucción de una parte del cementerio producido por las obras de la carretera entre León y Valladolid que se construyó en la zona. La necrópolis, que ya había sido excavada muy parcialmente en 1956, había quedado dividida en dos por la carretera, dejando una parte de la necrópolis junto a las casas de Puente Castro y la otra al lado opuesto de la carretera.
Estas excavaciones pusieron al descubierto varios enterramientos que ocupaban una parte de la ladera que desde la Mota desciende en dirección a la antigua alcoholera de Puente del Castro. En la excavación se pusieron al descubierto dos niveles de enterramientos:
  1. Enterramientos infantiles, a 1,50 metros de profundidad, practicados en fosa simple excavada en la arcilla (ya de sedimentación por arrastre) y un sólo caso en el que se había realizado una sepultura de lajas, piedras sin desbastar, de tamaño medio, y entre ellas un molino de mano circular, flanqueando y cubriendo la inhumación. El estado de los restos óseos era pésimo, debido a la falta de protección y fragilidad de los mismos, correspondientes a individuos de muy corta edad.
  2. Enterramientos de adultos, a 2,10 metros, en fosas acondicionadas y endurecidas con «caleño» y abiertas en niveles arcillosos. La forma de las fosas tiende al trapecio y al tipo «bañera», ligeramente más ancho en la cabecera, que se presenta orientada hacia el este. La posición más general observada es decúbito supino con los antebrazos cruzados sobre la pelvis.
Los enterramientos carecían de todo tipo de ajuar y en el interior de la fosa tan sólo aparecieron improntas y restos de madera, clavos y anillas, pertenecientes al ataúd, en algunos enterramientos. En los rellenos de algunas otras fosas aparecieron cuentas de collar, de cobre, y objetos de piedra y hueso.
El nivel de enterramientos infantiles, posterior en el tiempo al encontrarse en un nivel superior, seguramente se debió a una época de fuerte mortandad infantil. Los enterramientos de este nivel son descuidados y parecen apresurados, sin planificación, por lo que probablemente corresponden a los últimos momentos de ocupación del lugar.
De este cementerio proceden varias lápidas funerarias repartidas hoy entre el Museo de León, el Museo Catedralicio Diocesano de León y la Sinagoga del Tránsito (Toledo).
El cementerio
cementerio se ubicaba extramuros, a cierta distancia del barrio judío. El terreno elegido:
  • Tenía que ser tierra virgen
  • Estar en pendiente
  • Estar orientado hacia Jerusalén
La judería debía tener un acceso directo al cementerio para evitar que los entierros tuviesen que discurrir por el interior de la ciudad.
Los reyes autorizaron después de 1492 (en Barcelona en 1391), que las piedras de los cementerios judíos pudieran serreaprovechadas como material de construcción. Así, no es extraño encontrar fragmentos de inscripciones hebreas en varias construcciones posteriores.
A pesar del expolio que sufrieron desde finales del siglo XIV, la memoria de estos cementerios ha perdurado como nombre en determinados lugares, por ejemplo, Montjuïc en Barcelona o Girona. Sabemos de la existencia de más de veinte cementerios judíos medievales. Otros sólo se conocen o bien por la documentación o bien por las lápidas conservadas. El de Barcelona, en Montjuïc, fue excavado en el año 1945 y 2000, el de Sevilla en 2004, el de Toledo en 2009 y el de Ávila en 2012.
Cementerio judío. Prado de los Judíos
La cerca medieval en el Prado de los Judíos. © Ayuntamiento de León
La cerca medieval en el Prado de los Judíos. © Ayuntamiento de León

 

El flamante letrero que luce en una casa de construcción contemporánea con el nombre de Prado de los Judíos, en el cruce con la calle Puerta Moneda, responde a una reciente iniciativa que rescata la memoria del cementerio judío que se extendió por esta zona, extramuros de la juderíay de la ciudad medieval y que fue invadido posteriormente por la ampliación de la ciudad.
El cementerio
cementerio se ubicaba extramuros, a cierta distancia del barrio judío. El terreno elegido:
  • Tenía que ser tierra virgen
  • Estar en pendiente
  • Estar orientado hacia Jerusalén
La judería debía tener un acceso directo al cementerio para evitar que los entierros tuviesen que discurrir por el interior de la ciudad.
Los reyes autorizaron después de 1492 (en Barcelona en 1391), que las piedras de los cementerios judíos pudieran serreaprovechadas como material de construcción. Así, no es extraño encontrar fragmentos de inscripciones hebreas en varias construcciones posteriores.
A pesar del expolio que sufrieron desde finales del siglo XIV, la memoria de estos cementerios ha perdurado como nombre en determinados lugares, por ejemplo, Montjuïc en Barcelona o Girona. Sabemos de la existencia de más de veinte cementerios judíos medievales. Otros sólo se conocen o bien por la documentación o bien por las lápidas conservadas. El de Barcelona, en Montjuïc, fue excavado en el año 1945 y 2000, el de Sevilla en 2004, el de Toledo en 2009 y el de Ávila en 2012.
Centro de Interpretación del León judío

Interior del Centro de Interpretación del León judío. © Ayuntamiento de León

Interior del Centro de Interpretación del León judío. © Ayuntamiento de León
El Centro de Interpretación del León Judío y Centro de Recepción de Peregrinos en la capital leonesa está ubicado en la antigua iglesia de San Pedro de Puente Castro.
La proximidad de dicha iglesia al significativo yacimiento arqueológico del Castro de los Judíos, sobre el Cerro de la Mota, en el barrio de Puente Castro, así como su relación tanto con la presencia romana por una cercanía igualmente destacable al yacimiento Ad Legionem VII Geminan, descubierto en el propio barrio, como con el mundo cristiano medieval, representado por el Camino de Santiago en su discurrir frente a la misma puerta de San Pedro Apóstol han definido un planteamiento basado en tres bloques de contenidos bien definidos. Mundo romano, judío y cristiano, en diferentes momentos de la Historia tratan de ofrecer al visitante un panorama extendido, adaptado al espacio y la necesidad de hacer versátil su uso, de la riqueza histórica de la ciudad de León y de la singularidad de algunas de sus personalidades.
En el Centro se explica a los visitantes cómo era el antiguo Castro de los Judíos de Puente Castro y qué objetos y materiales se han encontrado en las excavaciones arqueológicas que actualmente están teniendo lugar en un espacio que, en tiempos medievales, llegaron a vivir más de mil personas.
El Barrio Húmedo
Barrio Húmedo. Plaza San Martín. © Ayuntamiento de León
Barrio Húmedo. Plaza San Martín. © Ayuntamiento de León

 

El Barrio Húmedo de León es el recinto gastronómico leonés por excelencia. Aquí es posible degustar la gran variedad de vinos de la tierra, de ahí su nombre de Húmedo, acompañados por un imaginativo repertorio de suculentas tapas.
Se trata del corazón del casco antiguo medieval de León que se extiende en torno a la plaza de San Martín, popularmente conocida como Plaza de las Tiendas. Callejas y plazuelas, rincones, arcadas y soportales conviven con la animación de los mercados, el comercio y el tapeo. Sus angostas calles recuerdan en el nombre su origen gremial: Zapaterías, Platerías, Azabachería…
Estela de Mar Selomó

Barrio Húmedo. Plaza San Martín. © Ayuntamiento de León

Barrio Húmedo. Plaza San Martín. © Ayuntamiento de León
Encontrada en 1982, en las obras de desdoblamiento de la carretera León-Valladolid, la estela de Mar Selomó es una pieza rectangular de estructura trapezoidal, lisa en la cara de la inscripción, que comprende 16 líneas de texto. Sus dimensiones son 380 mm. de altura, 297/304 mm. de anchura y 40/65 mm. de grosor.
La primera letra tiene una altura de 14 mm. Su escritura es la cuadrada, con algunos caracteres trazados en cursiva, pendiente de líneas horizontales.
Aunque de trazado elegante y uniforme presenta algún titubeo en su diseño. Una de sus peculiaridades es la preservación de abundantes restos de coloración roja en el interior de las letras de las cuatro líneas inferiores del texto.

El texto menciona a Selomó bar David ben Parnaj, fallecido a la edad de cuarenta años, el miércoles día 3 de ab de 4857, que corresponde al 15 de julio de 1097.

Esta es la sepultura de mar Selomó bar
mar David ben Parnaj fallecido
a la edad de cuarenta años el miércoles
día 3 del mes de ab, año
cuatro mil ochocientos
cincuenta y siete de la Creación
del mundo según el cómputo de la ciudad de León el Santo bendito sea
le levante y le despierte a la vida del mundo
venidero y le otorgue su parte con los justos
y cumpla en él el pasaje bíblico donde está escrito
Revivirán tus muertos, mis cadáveres se levantarán
despertad y exultad, los que yacen en el polvo, pues
rocío de luz es tu rocío y la tierra
muertos parirá, mas tú ve
al fin y descansa y te levantarás para tu suerte

 

al fin de los días
Ésta estela está considerada la mejor pieza epigráfica leonesa descubierta hasta el momento de las doce catalogadas en León.

 

Iglesia de San Martín
Iglesia de San Martín. Exterior. © Ayuntamiento de León
Iglesia de San Martín. Exterior. © Ayuntamiento de León

Junto al Consistorio Viejo, surge la calle Plegaria, sobre la que se abre laiglesia de San Martín, cuya imagen actual es el fruto de diferentes reformas en los siglos XII, XIV y, sobre todo, XVIII, sobre el primitivo templo románico del siglo XI. En su estructura destacan el ábside gótico y la curiosa capilla de las Ánimas, adosada al templo. Siguiendo el itinerario por Platerías, Cardiles y La Paloma, el trazado medieval de calles estrechas del casco antiguo se abre al amplio paseo de la calle Ancha, uno de los ejes más nobles y antiguos de la ciudad, que conduce entre veladores y comercios de todo tipo hasta la plaza de la Catedral.

Judíos en la girola de la catedral
Fresco representando a judíos en la girola de la catedral. © Ayuntamiento de León
Fresco representando a judíos en la girola de la catedral. © Ayuntamiento de León
La cabecera de la catedral de León está provista con una girolapoligonal en la que se abren cinco capillas en las que se encuentran las espléndidas pinturas murales del maestro Nicolás Francés que representan a un grupo de judíos, ataviados a la usanza del siglo XV.
Estas pinturas son sin duda, una de las curiosidades de la catedral, pero también una ilustración perfecta del último tramo de la presencia de los judíos en León. Limitados seriamente sus derechos a partir del siglo XIV, el saqueo de la judería por parte de los Quiñones y los Lorenzana en 1449, significó el principio del fin de una historia que, sin embargo, tendría también una segunda parte, con los numerosos procesos a cristianos nuevos de León, acusados de seguir judaizando en secreto después de 1492.
La judería de León
La judería de León. © Ayuntamiento de León
La judería de León. © Ayuntamiento de León

 

En 1196 fue arrasado Puente Castro y su aljama se trasladó a León, delimitada por las actuales Plaza Mayor, de Santa Ana y del Grano. En este espacio se instaló la mayor parte de la comunidad hebrea durante los siglos XIII al XV. El núcleo más denso se concentró en las actuales calles de Juan de Arfe, plaza de San Martín, Mulhacín, Cuesta Castañón y Santa Cruz. La sinagoga estaba situada en la actual calle de Misericordia, que era el eje vertebrador del barrio.
Los nombres originales de las calles de la judería, Cal de Moros, Cal Silvana, etc., fueron sustituidos hace siglos por Misericordia, Santa Cruz, etc. Actualmente, se están recuperando los vestigios de la presencia hebrea en León: restos de construcciones medievales en la antiguaaljama, bodegas, patios y pasajes. Los hebreos leoneses ejercían las actividades profesionales más variadas al amparo del Fuero de León (1017-1020), que concedía derechos muy semejantes a judíos y cristianos.
Pero, a partir del siglo XV, se dictan diversos ordenamientos que limitan los derechos del pueblo hebreo. Entre ellos destaca la normativa de las Cortes de Toledo, que impone en 1480 la separación tajante entre las comunidades judía y cristiana. Todo ello contribuyó a que la población judía de León fuese decreciendo. En 1492 los Reyes Católicos firman el decreto de expulsión de los judíos, poniendo fin a siglos de convivencia. Muchos decidieron convertirse, pero durante mucho tiempo se vieron amenazados por la sospecha de judaizantes.
La judería de Puente Castro
La judería de Puente Castro vista desde el puente. © Ayuntamiento de León
La judería de Puente Castro vista desde el puente. © Ayuntamiento de León

 

La judería de Puente Castro fue la más antigua e importante de la ciudad de León. Conocida por el topónimo de Castrum Iudeorum, sus primeros habitantes hebreos debieron establecerse aquí en el siglo X y la máxima expansión de la judería debió de ser entre finales del siglo XI y principios del XII. A pesar de encontrarse separados León y Puente Castro por una cierta distancia e incluso por el río Torío, formaban una unidad complementaria. Evidentemente la ciudad de León era la capital del reino del mismo nombre mientras que el Castrum Iudeorum lo era de todas las juderías de ese territorio.
El poblado se hallaba en la ladera sur del cerro de la Mota, y lo culminaba un castro; una pequeña fortificación de carácter defensivo. Este castro medieval estaba construido sobre otro romano, que a su vez seguramente se levantaba sobre uno de origen astur.
Las excavaciones en la zona de La Candamia, en el enclave judío del Castro, en lo alto de la Mota, han permitido reconstruir el trazado de la muralla de arcilla y tapial de canto de dos metros de anchura que rodeó la puebla antes de 1196. El 23 de julio, los judíos fueron atacados por las huestes de Alfonso VIII de Castilla y Pedro II de Aragón y resistieron valientemente hasta el día 25, día en que fue tomada la fortaleza y saqueada la judería. El 27 de julio los judíos que no habían huido o muerto fueron hechos esclavos.
Una vez arrasada la aljama de Puente Castro, la población hebrea se instaló en el barrio intramuros de Santa Ana. Ya en la ciudad de León, los judíos prosperaron, en el periodo comprendido entre los siglos XIII y XV, con la práctica del comercio, la artesanía e incluso la agricultura, pero su población nunca llegó a ser tan numerosa ni importante. La destrucción del Castro de los Judíos fue tan contundente, que estuvo prácticamente deshabitado hasta el siglo XV.
El yacimiento arqueológico permite conocer algunos aspectos de cómo vivían las comunidades judías de los siglos XI al XII. Estos aspectos difícilmente se pueden documentar en otro lugar de la Península Ibérica. Además, es un poblado que se puede excavar en su integridad fácilmente pues está libre, en casi su totalidad, de viviendas más modernas u otros obstáculos. El Castro Iudeorum, en este sentido, se puede calificar como unicum en cuanto a su integridad y posibilidades de estudio.
Monolito en memoria de los judíos
Monolito en memoria de los judíos. © Ayuntamiento de León
Monolito en memoria de los judíos. © Ayuntamiento de León

 

En junio de 1997, fue inaugurado un monolito en un recinto ajardinadoque recibió el nombre de Aljama en memoria de los judíos que habitaron Puente Castro hasta 1196, año en el que fue arrasada la judería por las huestes del rey castellano Alfonso VIII y del monarca aragonés Pedro II. El entonces alcalde de León y la escritura israelí de ascendencia judía leonesa Margalit Matitiahu, presidieron el acto en recuerdo de los que tuvieron que dejar la ciudad. En uno de los lados se grabaron las fechas de la destrucción física de la aljama (1197) y de la construcción del monumento (1997), y la inscripción ‘Puente Castro al Pueblo Hebreo’. En la cara opuesta figuran unos versos de Margalit escritos en ladino, dicen:

Entonces, nuestros nombres
se van a grabar en los caminos del secreto

 

y van a abrir las puertas de unión.

Muralla medieval
La muralla medieval. © Ayuntamiento de León
La muralla medieval. © Ayuntamiento de León

 

En la Plaza de Riaño, que comunica con la del Caño de Santa Ana abriendo la perspectiva, la calle de Santa Cruz se encuentra con Misericordia y Cuesta Castañones, dos de las vías más relacionadas con pobladores judíos, antes de prolongarse en la calle de Las Cercas, que recorre por fuera, en suave curva hacia la derecha, la antigua muralla o cerca medieval.
Algunas de las puertas y ventanas que se abren sobre el estrecho paso de ronda que forman las defensas leonesas en este punto, seguramente fueron también pobladas por los judíos, en un barrio que en los últimos años ha sido objeto de recuperación.
Después del siglo X, tras haber sufrido el efecto de las devastadorasrazzias de Almanzor, León construyó un segundo cerco amurallado y amplió los límites urbanos con el denominado burgo nuevo. No obstante, el núcleo más antiguo conservó casi intacto el trazado de la muralla y de las principales calles del campamento romano, tal y como lo diseñaron los legionarios de la VI victrix y la VII gemina.
La continuidad de los visigodos y la breve etapa musulmana permitió que, tras la conquista por parte de Ordoño I en el 856, León se convirtiera en ciudad regia y, enseguida, en punto fuerte en la línea defensiva de los reinos cristianos. En el siglo XIII, cuando los judíos se incorporan a la vida de la ciudad, el crecimiento de la misma permitió que se instalaran en una de las zonas delburgo nuevo.
Palacio de Jabalquinto
Patio del Palacio de Jabalquinto. © Ayuntamiento de León
Patio del Palacio de Jabalquinto. © Ayuntamiento de León

 

Por la calle del albergue de las Carbajalas se llega a la de Juan de Arfe, en cuyo número 2 se levanta el palacio de Jabalquinto, una sobria casona nobiliaria del siglo XVII que actualmente acoge un restaurante y otras dependencias. El palacio, que conserva su bello patio y un pozo, permite situar en este tramo de la judería algunas de las casas de los miembros más pudientes de la aljama en los alrededores ya de la plaza de San Martín.
Los marqueses de Castro Janillos fueron sus primeros moradores, pasando la propiedad en el siglo XIX a los marqueses de Jabalquinto, al extinguirse la rama familiar de los primeros. Algunos estudiosos relacionan a esta familia con los Jabalquinto de La Bañeza que, acusados de judaizantes por la Inquisición, tuvieron que huir a Portugal, ocultando después su pasado judío al regresar a León; en el siglo XIX los marqueses, don Francisco Quiñones de Lanzas y Mayorga, y su esposa doña Elena Cavero Montalvo, se distinguieron por su decidido apoyo a la causa de los carlistas.
Plaza Mayor
Mercado en la Plaza Mayor. © Ayuntamiento de León
Mercado en la Plaza Mayor. © Ayuntamiento de León

 

La estrecha calle Matasiete conduce desde la plaza de San Martín hasta laPlaza Mayor. Presidida por el Balcón del Pueblo o Consistorio Viejo, un estrecho palacete municipal erigido entre 1672 y 1677 como balconada de autoridades, la plaza Mayor leonesa se construyó en el siglo XVII en dos fases, firmada la primera (hasta 1672) por el padre Antonio Ambrosio, y la segunda (hasta 1677) por Francisco del Piñal. La plaza ocupa parte del conjunto de casas que quedaron devastadas por un incendio y que, en la Edad Media estaban también integradas en la judería. En ella se celebraba el mercado semanal que, con diferentes variantes a lo largo del tiempo, no se ha interrumpido en diez siglos. Coso taurino, escenario de fiestas, manifiestos y espectáculos diversos o lugar de ejecuciones, su primer nombre fue el de plaza del Pan, y actualmente comparte el calificativo de Mayor con el homenaje a la Constitución Española.
Plaza de San Martín
Plaza de San Martín. © Ayuntamiento de León
Plaza de San Martín. © Ayuntamiento de León

 

La plaza de San Martín, centro neurálgico de la judería, es el emblema mayor del Barrio Húmedo de León. En el inte Plaza de San Martín. © Ayuntamiento de León rior de sus tabernas y bodegas en invierno y el colorido de sus terrazas y veladores en verano son el signo de una ciudad donde continuamente hay algo que celebrar, y la mejor manera de hacerlo es alrededor de los ricos vinos del país o las deliciosas tapas que se preparan en sus bares. El conjunto de la plaza y sus alrededores, además, constituye un magnífico recordatorio del bullicio de las ciudades medievales, partiendo de la plaza y perdiéndose por cualquiera de las callejuelas de alrededor. Además de con la judería, la plaza está relacionada con la pujanza de los gremios medievales, cuyos nombres, algunos de ellos directamente relacionados con los artesanos hebreos, se recuerdan en los alrededores: Zapaterías, Azabachería, Platerías. De hecho, además de como plaza de San Martín popularmente se la conoce como plaza de las Tiendas.
Plaza de Santa María del Camino
Plaza de Santa María del Camino. © Ayuntamiento de León
Plaza de Santa María del Camino. © Ayuntamiento de León

 

El itinerario se separa del Camino de Santiago por la calle Escurial, para entrar en la plaza de Santa María del Camino, uno de los hitos, ya en el interior de la ciudad, en la ruta hacia San Isidoro, cuyas reliquias eran punto obligado de visita para los peregrinos. También llamada del Grano, porque en su entorno se solía realizar el mercado del trigo, es ésta una plaza de gran sabor medieval, con su suelo empedrado, su fuente rodeada de bancos, su magnífica pareja de árboles, su taberna y sus soportales, algunos de ellos de madera… Un conjunto que se complementa con la presencia de la bella iglesia de Nuestra Señora del Camino o del Mercado, cuyas trazas románicas se siguen identificando a pesar de las reformas. En el otro extremo de la plaza, el convento del monasterio de las Madres Benedictinas (Santa María de Carbajal), acoge actualmente el albergue de peregrinos del Camino de Santiago, manteniendo una tradición hospitalaria secular en este entorno.
Puerta Moneda
La Puerta Moneda, entrada del Camino de Santiago al León medieval. © Ayuntamiento de León
La Puerta Moneda, entrada del Camino de Santiago al León medieval. © Ayuntamiento de León

 

La calle Puerta Moneda recuerda el arco que cerraba la muralla en el punto de confluencia con la calle de Las Cercas, y que suponía la comunicación con los caminos del sur.
Por esta puerta, además de los judíos, entraban en la ciudad los peregrinos del Camino de Santiago, que fueron durante toda la Edad Media un flujo constante que permitió a León mantener una situación de privilegio como enlace entre Castilla y los reinos del Norte de España. En el siglo XII, cuando León era descrita en el Codex Calixtinus como unaciudad regia y palaciega, llena de todas las felicidades, los peregrinos del camino de Santiago tenían hasta diecisiete hospitales en la localidad. Una ciudad próspera que aumentó aún más su pujanza un siglo después, con la incorporación del colectivo judío.
El nombre de Puerta Moneda se debe a que en sus inmediaciones se asentaban los cambistas, encargados de hacer los cambios de monedas. El crecimiento de este gremio fue debido a la importante afluencia de peregrinos que llegaba a la ciudad a través del Camino de Santiago.
 Glosario
  • Alcabalas: (Usado generalmente en plural). El impuesto más importante en la Corona de Castilla y el que más ingresos producía a la hacienda real. Consistía en un 5% del valor de las cosas enajenadas, posteriormente elevado al 10%, tasa teórica que no se aplicó en la mayoría de las ocasiones.
  • Alhóndiga: Lugar donde se almacenaba y comerciaba con el grano.
  • Aljama: Institución propia de los reinos hispánicos medievales que se encargaba del gobierno y la administración interna de la comunidad judía.
  • Girola: Espacio en el ábside que se forma en algunos templos por detrás del presbiterio. Su función era la de hacer de pasillo o deambulatorio para que los peregrinos desfilaran ante las reliquias de los santos sin perturbar los oficios litúrgicos de la nave central.
  • Judería: Denominación tradicional del barrio judío o de la parte de una ciudad en la que se concentraban las viviendas de los judíos. En algunos casos estaba determinada por ley como lugar exclusivo de residencia de los miembros de esa comunidad. Por extensión, este término se aplica a cualquier zona habitada notoriamente por familias de cultura judía.
  • Sinagoga: Lugar de fieles judíos y el lugar de culto y estudios. El término proviene del griego synagogē, que significalugar de congregación.
  • Tornadizo: Judíos convertidos al cristianismo que volvían a su lugar de origen después de la expulsión.

Fuente: Red de Juderías de España – Caminos de Sefarad.
Los judíos en León
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