Más que un deber: Una Multitud en Francia Marcha Contra el Creciente Antisemitismo

El pasado domingo, más de 180,000 personas se congregaron en toda Francia para expresar su firme rechazo al creciente antisemitismo en el país. Este llamativo acto de solidaridad surgió en respuesta a los más de 1,250 incidentes antijudíos registrados desde el inicio del conflicto entre Israel y Hamas, un aumento que ha generado preocupación y ha movilizado a diversos sectores de la sociedad francesa.

La marcha, que tuvo lugar en más de 70 eventos en todo el país, reunió a 105,000 manifestantes solo en París, según la policía, y a una cifra total de 182,000, según el Ministerio del Interior. Bajo el lema «Por la República, contra el antisemitismo», ciudadanos de diversas edades y trasfondos se unieron para enviar un claro mensaje de unidad y rechazo a la intolerancia.

El presidente del Senado, Gerard Larcher, quien organizó la manifestación en París junto a la presidenta de la cámara baja, Yael Braun-Pivet, destacó la importancia de la lucha contra el antisemitismo como un imperativo que va en contra de los valores fundamentales de la república. En un discurso antes de que los manifestantes se pusieran en marcha, Larcher subrayó la necesidad de abordar este problema y salvaguardar los principios que fundamentan la nación.

Las tensiones se han exacerbado en París, que alberga comunidades judías y musulmanas significativas, después de la masacre perpetrada por Hamas en Israel el 7 de octubre. La operación terrestre israelí que siguió a este ataque ha contribuido a un clima de inquietud, reflejado en los más de 1,250 actos antisemitas registrados en toda Francia.

La magnitud de la manifestación del domingo reflejó la diversidad de personas afectadas por esta ola de odio. Johanna, una secretaria médica de 46 años, expresó su sorpresa al verse obligada a manifestarse contra el antisemitismo, subrayando la importancia de no ceder al miedo por ser judía. La presencia de Robert Fiel, de 67 años, portando una bandera francesa, simbolizó la idea de que la lucha contra el antisemitismo va más allá de un deber; es una protesta contra la violencia y una demostración de que la mayoría silenciosa se levanta contra las extremidades políticas infiltradas en la sociedad.

La participación de familiares de las víctimas del ataque inicial de Hamas, así como de aquellos desaparecidos o retenidos como rehenes, añadió un toque personal a la manifestación. Patrick Klugman, abogado y miembro del comité «Freethem», destacó la importancia simbólica de esta movilización para tranquilizar a las comunidades judías en Francia, señalando que se siente menos solo gracias al apoyo expresado en la marcha.

La condena del antisemitismo no es solo un fenómeno local; es un llamado que resuena a nivel internacional. Con más de 11,000 muertes reportadas en Gaza debido a la ofensiva aérea y terrestre de Israel contra la infraestructura de Hamas, la situación en Oriente Medio ha tenido un impacto significativo en Francia. La marcha del domingo se convirtió en una manifestación de solidaridad, pero también en un recordatorio de los horrores sufridos en Gaza y de la necesidad de buscar una solución pacífica en la región.

El presidente francés, Emmanuel Macron, aunque no asistió personalmente, condenó el «resurgimiento insoportable del antisemitismo desenfrenado» en el país. En una carta publicada el sábado en Le Parisien, Macron afirmó que una Francia donde los ciudadanos judíos viven con miedo no es la Francia que él representa. Además, señaló la «confusión» que rodeó la manifestación, acusando a algunos políticos de «explotar» la situación para sus propios fines.

El partido de extrema izquierda Francia Insumisa (LFI) optó por boicotear el evento, liderado por Jean-Luc Melenchon, quien lo calificó como una reunión de «amigos de apoyo incondicional a la masacre» de palestinos en Gaza. Mientras tanto, Marine Le Pen, líder de la extrema derecha, participó en la marcha, destacando la importancia de oponerse al «fundamentalismo islámico», una posición alineada con la plataforma antiinmigrante de su partido.

La Agrupación Nacional (RN), antes conocida como el Frente Nacional (FN), ha buscado cambiar su imagen y participó activamente en la marcha. A pesar de las críticas, Le Pen afirmó que están exactamente donde deberían estar, participando en la manifestación para mostrar que han evolucionado.

La marcha del domingo, más allá de ser una respuesta a la creciente ola de antisemitismo, se convirtió en un llamado a la unidad nacional y a la resistencia contra cualquier forma de extremismo. El primer ministro Borne subrayó que no hay lugar para posturas divergentes en esta lucha, y que es una batalla vital por la cohesión nacional.

Entre los numerosos actos antisemitas recientes, el graffiti con estrellas de David pintadas en edificios de París y sus suburbios ha generado una investigación por parte de los fiscales de París. Este incidente, que evoca recuerdos oscuros de la ocupación nazi, fue condenado de manera generalizada y subraya la urgencia de abordar la creciente intolerancia.

La manifestación del domingo no solo fue un rechazo al antisemitismo, sino también un recordatorio de la importancia de abordar las complejas realidades en Oriente Medio. A medida que Francia busca la cohesión interna, la atención también se centra en el papel del país en la promoción de la paz y la estabilidad en la región. En este contexto, la manifestación se erige como un evento clave que destaca la necesidad de un diálogo constructivo y de buscar soluciones pacíficas ante los conflictos internacionales.

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