El presidente Donald Trump declaró el domingo al Times of Israel que la decisión de cuándo concluir la guerra contra Irán será «mutua», tomada en conjunto con el primer ministro Benjamin Netanyahu. La declaración, hecha en una breve entrevista telefónica, revela la estrecha coordinación entre Washington y Tel Aviv —y la notable influencia que Netanyahu ejerce sobre las decisiones del mandatario estadounidense en este conflicto.
Cuando se le preguntó si él solo determinaría el fin de las operaciones militares o si el premier israelí también tendría voz, Trump respondió: «I think it’s mutual… a little bit. We’ve been talking. I’ll make a decision at the right time, but everything’s going to be taken into account.» Con ello dejó en claro que, aunque Netanyahu tiene peso en el proceso, la última palabra la tiene Washington.
Al ser consultado sobre si Israel podría continuar combatiendo incluso si Estados Unidos decidiera detener sus ataques, Trump descartó el escenario: «I don’t think that’s going to be necessary.»
El origen: cómo empezó todo
El conflicto arrancó el 28 de febrero de 2026 con una serie de bombardeos aéreos sobre varias ciudades de Irán llevados a cabo por Estados Unidos e Israel, mientras aún estaban en curso negociaciones diplomáticas entre ambas naciones. El propósito exacto de los ataques sigue siendo objeto de debate.
El asalto comenzó después de que Trump declarara que Irán representaba una «amenaza inminente» para Estados Unidos y sus aliados en Oriente Medio, y siguió a una serie de ataques previos sobre las instalaciones nucleares iraníes el verano pasado, cuando Washington intensificó su presión sobre Teherán para que abandonara su programa de armamento.
Según reportó el Washington Post, la administración Trump optó por descartar las negociaciones diplomáticas cuando Netanyahu informó al presidente de que sabía dónde se reuniría el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, abriendo una ventana para atacar al liderazgo. Un funcionario citado por ese medio señaló que «Trump sintió que no tenía otra opción.»
La muerte de Jamenei —junto a otros altos mandos— fue uno de los resultados inmediatos de los primeros bombardeos. Los ataques también causaron miles de muertes y heridos, en su mayoría civiles iraníes.
«Hemos destruido un país que quería destruir Israel»
Trump no escatimó en retórica al hablar con el Times of Israel. Afirmó que Irán habría destruido Israel si él y Netanyahu no hubieran actuado: «Iran was going to destroy Israel and everything else around it… We’ve worked together. We’ve destroyed a country that wanted to destroy Israel.»
Sobre el futuro liderazgo iraní, el mandatario fue categórico. Tras la elección de Mojtaba Jamenei —hijo del ayatolá fallecido— como nuevo líder supremo por parte de la Asamblea de Expertos de Irán, Trump dijo en una entrevista con ABC News que el nuevo dirigente «is not going to last long» sin su aprobación: «He’s going to have to get approval from us.»
Un conflicto que se extiende por toda la región
Lo que comenzó como una campaña quirúrgica contra las capacidades nucleares y misilísticas de Irán se ha convertido en una guerra de alcance regional. En respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes, Irán lanzó misiles y drones contra Israel y bases militares estadounidenses en Baréin, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak.
El 2 de marzo el conflicto se extendió al Líbano, donde se reactivó el enfrentamiento entre Hezbollah e Israel, que lanzó una invasión terrestre del sur del país. Trump también señaló que «posiblemente» podrían enviarse tropas terrestres estadounidenses a Irán, aunque aclaró que tendría que haber una «muy buena razón» para ello.
En el Golfo Pérsico, la empresa nacional de petróleo de Baréin declaró fuerza mayor en sus operaciones el lunes, mientras que Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Kuwait y Qatar también interceptaron ataques de drones y misiles iraníes. Las fuerzas de Baréin informaron haber interceptado y destruido 86 misiles y 148 drones desde el inicio de los ataques iraníes.
Israel, por su parte, inició ataques a sitios de almacenamiento de petróleo en Irán como parte de la siguiente fase de la guerra, con explosiones que dejaron el cielo de Teherán oscurecido por el humo.
El petróleo se dispara y el mundo tiembla
Las consecuencias económicas son devastadoras. Con el tráfico paralizado en el Estrecho de Ormuz en medio de la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán, el barril de Brent alcanzó los 119,50 dólares el lunes, su precio más alto desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
El corte de la producción nacional de gas licuado en Qatar y el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz —un punto vital de tránsito petrolero— están agravando el caos económico mundial. Asia, que obtiene el 60% de su petróleo de Oriente Medio, ha sido especialmente golpeada: los mercados asiáticos registraron caídas récord ante la preocupación por el alza energética.
Los gobiernos europeos, tomados por sorpresa por un conflicto que no les correspondía y que la mayoría no deseaba, se vieron obligados a gestionar las consecuencias diplomáticas y económicas de manera urgente.
¿Cuándo terminará?
Trump ha evitado comprometerse con un cronograma específico para la guerra, aunque la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó el viernes que Washington espera que dure entre cuatro y seis semanas.
Desde Teherán, las señales no apuntan a una rendición próxima. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó el lunes que mientras continúe la agresión militar «hay poco espacio para hablar de cualquier cosa que no sea una respuesta decisiva». El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán declaró que Teherán está utilizando el 60% de su capacidad ofensiva para atacar activos estadounidenses en Oriente Medio y el 40% restante contra Israel.
El mundo observa un conflicto que, nacido de la alianza entre Trump y Netanyahu, amenaza con reconfigurar el mapa de poder en Oriente Medio —y de paso, sacudir las economías del planeta.
