El grupo terrorista Hezbolá ejecutó el mayor ataque con cohetes contra Israel desde que las hostilidades se intensificaron a principios de mes. Durante horas, cientos de miles de israelíes corrieron a refugiarse mientras una lluvia de proyectiles cruzaba el norte del país. En simultáneo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) lanzó misiles balísticos, declarando que la acción constituía una operación conjunta e integrada con Hezbolá.
El mayor ataque de Hezbolá desde el inicio del conflicto
Hezbolá disparó al menos 150 cohetes y drones contra el norte de Israel en lo que constituyó el ataque más masivo del grupo libanés desde que se incorporó al conflicto el 2 de marzo de 2026. La primera salva, lanzada alrededor de las 8 de la noche, estuvo compuesta por unos 100 cohetes disparados de forma simultánea desde múltiples puntos del sur del Líbano.
El ataque provocó alarmas de cohetes en toda la Galilea, en Haifa y en comunidades del norte de Israel. Las sirenas llegaron a sonar tan lejos como Yokne’am Illit, a unos 50 kilómetros de la frontera libanesa.
Primera salva: 100 cohetes lanzados simultáneamente con misiles iraníes
Justo cuando Hezbolá iniciaba la andanada desde el Líbano, el CGRI lanzó varios misiles balísticos apuntando a las regiones central, norte y sur de Israel. El CGRI describió la acción como una operación conjunta e integrada, según informó la agencia de noticias Tasnim. En su comunicado, el CGRI señaló que Hezbolá lanzó drones y cohetes contra más de 50 objetivos en Israel de manera coordinada con los misiles iraníes.
La operación conjunta e integrada según el CGRI
La calificación de la acción como conjunta e integrada por parte del CGRI marcó un punto de inflexión en el conflicto: por primera vez desde el inicio de la campaña aérea estadounidense e israelí contra Irán el 28 de febrero, las dos fuerzas —Hezbolá e Irán— actuaron de forma explícitamente coordinada en un mismo ataque sobre Israel. En su declaración, Hezbolá afirmó que el ataque fue una respuesta a la agresión criminal contra docenas de ciudades y pueblos libaneses y los suburbios del sur de Beirut.
Respuesta de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI)
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) activaron de inmediato sus sistemas de defensa aérea. Según evaluaciones militares preliminares, la totalidad de los misiles iraníes fue interceptada, y la mayoría de los cohetes de Hezbolá también fue neutralizada, aunque se registraron varios impactos.
Intercepciones aéreas y contraataques en Beirut y Teherán
En respuesta a la avalancha de proyectiles, la Fuerza Aérea israelí lanzó una nueva oleada de ataques extensos contra sitios del régimen iraní en Teherán, mientras también golpeó centros de mando y almacenes de armas de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut (Dahiyeh). Un funcionario israelí senior advirtió que las partes se dirigen hacia una escalada seria.
Servicios de rescate reportaron que un cohete que impactó en la localidad norteña de Bi’ina provocó daños materiales en una vivienda. En total, dos personas sufrieron heridas leves al ser golpeadas por objetos voladores, según el servicio de ambulancias Magen David Adom.
Instrucciones a la población civil del norte de Israel
Antes de que se reanudaran los ataques, las FDI instruyeron a los residentes del norte de mantenerse cerca de los refugios. Las alertas continuaron activándose en numerosas localidades a lo largo de la noche, incluyendo Nahariya y comunidades de la Galilea Occidental, así como Acre y suburbios del norte de Haifa.
El contexto: la guerra con Irán desde el 28 de febrero
El ataque del 11 de marzo se enmarca en el conflicto armado a gran escala que estalló el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron una campaña de bombardeos conjunta contra Irán. Esa ofensiva terminó con la vida del Líder Supremo Ali Jamenei, fallecimiento que Hezbolá usó como detonante para unirse activamente al conflicto el 2 de marzo.
Por qué Hezbolá intensificó sus ataques en esta fecha
Analistas de defensa consultados por medios israelíes indicaron que Hezbolá busca desgastar el frente interno israelí lanzando volúmenes diarios crecientes de misiles y drones. Aunque el grupo cuenta todavía con alrededor de 25.000 misiles y 1.000 drones, según estimaciones del centro ACLED, su libertad de movimiento en el sur del Líbano y cerca de la frontera israelí ha sido gravemente dañada por años de ataques israelíes previos. La decisión de atacar responde más a presión política y simbólica —la muerte de Jamenei, figura religiosa central para los chiitas del Líbano— que a una capacidad militar aumentada.
Daños e impactos reportados sobre el terreno
A pesar de la magnitud del ataque, el número de víctimas se mantuvo relativamente bajo gracias a los sistemas de interceptación y a que la población siguió las indicaciones de refugiarse. Los daños materiales incluyeron incendios provocados por impactos de cohetes y destrozos en al menos una vivienda en Bi’ina. La policía también reportó daños causados por un impacto en Israel central, y fragmentos de intercepciones cayeron en varias zonas.
Desde el inicio del conflicto, más de 3.000 residentes israelíes habían abandonado sus hogares por los ataques con misiles y los escombros de las intercepciones, según datos publicados días antes del ataque del 11 de marzo.
