En Jerusalén, una nueva exposición revive la historia de los criptojudíos de Mashhad, una comunidad judía de Irán que fue forzada a convertirse al islam tras un violento pogromo en 1839, pero que continuó practicando su religión en secreto durante décadas. La muestra reúne objetos históricos y testimonios que evidencian una de las historias más singulares de resistencia dentro del mundo judío.
El pogromo de Mashhad y la conversión forzada
El episodio que marcó el destino de esta comunidad ocurrió en 1839, en la ciudad de Mashhad, uno de los principales centros religiosos del islam chiita en Irán.
Según informó The Times of Israel, una acusación que derivó en un libelo de sangre desencadenó un ataque masivo contra la población judía. Turbas locales asesinaron a decenas de personas, incendiaron la sinagoga y saquearon viviendas y comercios.
Ante la violencia, los líderes comunitarios tomaron una decisión extrema: aceptar públicamente la conversión al islam para evitar la aniquilación total. Este evento es conocido como el Allahdad, o “Justicia de Dios”.
Una identidad vivida en secreto durante generaciones
Tras la conversión forzada, los judíos de Mashhad pasaron a ser conocidos como Jadid al-Islam (“nuevos musulmanes”), pero mantuvieron en privado su identidad judía.
Durante más de un siglo, desarrollaron una vida religiosa clandestina:
- Celebraban el Shabat y festividades como Pésaj y Yom Kipur en secreto
- Conservaban normas alimentarias del kashrut
- Asignaban nombres dobles a sus hijos
- Evitaban matrimonios fuera de la comunidad
Rabinos y líderes religiosos desempeñaron un papel clave en la preservación de la tradición, transmitiendo enseñanzas y organizando rituales en la intimidad de los hogares.
De la clandestinidad a Jerusalén
A finales del siglo XIX, algunos miembros de esta comunidad lograron salir de Irán mediante estrategias discretas, incluyendo peregrinaciones religiosas que terminaron en rutas de escape hacia Jerusalén.
En la ciudad, establecieron nuevas instituciones religiosas y reconstruyeron su vida comunitaria abiertamente, tras generaciones de ocultamiento.
Hoy, sus descendientes forman parte de comunidades judías en Israel, Estados Unidos y otras regiones, manteniendo viva su herencia cultural.
La exposición en Jerusalén: memoria e identidad
La exhibición en la Biblioteca Nacional de Israel reúne documentos, objetos rituales y relatos familiares que permiten reconstruir esta historia.
El objetivo es visibilizar una experiencia poco conocida dentro del judaísmo: la de comunidades que sobrevivieron a la persecución mediante la adaptación y la resistencia silenciosa.
Además de su valor histórico, la muestra aporta una reflexión sobre la identidad, la fe y la capacidad de resiliencia frente a la coerción religiosa.
Un legado que trasciende el tiempo
A casi dos siglos del pogromo, la historia de los criptojudíos de Mashhad continúa siendo un símbolo de perseverancia cultural.
Su legado no solo forma parte de la memoria judía global, sino que también ofrece una perspectiva sobre cómo las comunidades pueden preservar su identidad incluso en contextos extremos.
