La posibilidad de que Israel retome una presencia permanente en la Tumba de José, ubicada en la ciudad de Nablus (Siquem), ha resurgido con fuerza en el debate público y político. Veinticinco años después de la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) del sitio, se plantea la restauración de la soberanía israelí en uno de los lugares más significativos espiritual y simbólicamente para el judaísmo. Esta vez, la discusión no es solo religiosa o ideológica: también es estratégica y de seguridad nacional.
Un nuevo debate, una vieja herida abierta
Desde su retirada en el año 2000, la Tumba de José ha sido un punto de fricción entre israelíes y palestinos. En las décadas posteriores, las visitas al lugar se han realizado con estricta coordinación militar, principalmente durante la noche, y con fuerte seguridad, a fin de evitar enfrentamientos.
Sin embargo, tras los eventos del 7 de octubre y el incremento de amenazas contra comunidades judías en Judea y Samaria, la presión para restaurar una presencia estable ha crecido. La opinión de muchos es que abandonar este sitio no solo ha representado un retroceso en términos espirituales y culturales, sino también un debilitamiento del control de Israel sobre zonas estratégicas.
¿Qué es la Tumba de José?
La Tumba de José, ubicada al este de Nablus en el norte de Cisjordania, es tradicionalmente identificada como el lugar de sepultura del patriarca bíblico José, hijo de Jacob. Para el pueblo judío, representa uno de los cuatro sitios más sagrados, junto con la Tumba de los Patriarcas en Hebrón, el Muro Occidental y el Monte del Templo en Jerusalén.
Históricamente, ha sido un lugar de peregrinaje y oración para judíos de todo el mundo. Su abandono y destrucción parcial en años anteriores fue vivido por muchos como una profanación y una renuncia inaceptable a la herencia ancestral del pueblo de Israel.
El Comité del Knesset reabre el expediente
Recientemente, el Subcomité sobre Judea y Samaria del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa del Knesset, presidido por el diputado Zvi Sukkot del partido Sionismo Religioso, celebró una audiencia especial para evaluar formalmente la posibilidad de retomar la soberanía y establecer una presencia permanente en la Tumba de José.
Fue la primera vez que esta posibilidad se debatió de forma oficial y abierta en una instancia del Parlamento israelí desde la retirada del año 2000.
Participación de altos mandos de defensa
A la sesión asistieron altos funcionarios del sistema de defensa, como el coronel Lahat Shemesh, subjefe de la Administración Civil, y un representante del Comando Central de las FDI. Este último se comprometió a entregar, en un plazo de seis semanas, una evaluación operativa sobre la viabilidad de restablecer una presencia militar continua en la zona.
Este informe será clave para tomar decisiones futuras y permitirá medir los costos, riesgos y beneficios de una acción que, aunque sensible, es respaldada por un sector creciente de la sociedad israelí.
Un precedente: la retirada “temporal” de 2000
Uno de los momentos más impactantes de la audiencia fue cuando Yossi Dagan, jefe del Consejo Regional de Samaria, presentó un protocolo oficial del año 2000 en el que las FDI dejaban explícitamente constancia de que la retirada del sitio sería “temporal”, con miras a un regreso futuro.
“Ninguna nación del mundo renuncia a su lugar más sagrado”, declaró Dagan. “Después del 7 de octubre, lo tenemos claro: cuando huimos del terror, nos persigue. Regresar a la Tumba de José restaurará la seguridad en Siquem y en todo Israel”.
Esta afirmación refleja un cambio de paradigma: la seguridad ya no se interpreta como lo opuesto a la presencia israelí, sino como consecuencia directa de ella.
Críticas a los gobiernos anteriores
El diputado Zvi Sukkot fue especialmente crítico con las administraciones previas:
“Es inaceptable que el Estado de Israel viole los acuerdos que firmó y descuide un sitio tan importante. La Tumba de José debe volver a albergar una presencia judía permanente como parte de nuestra responsabilidad soberana en Judea y Samaria”.
Para Sukkot y otros legisladores de derecha, no se trata solo de un tema religioso, sino de una cuestión de principios nacionales y de cumplimiento de compromisos. Dejar el sitio en manos de la Autoridad Palestina es, según su visión, un error que socava tanto la seguridad como la identidad judía del Estado.
Apoyo militar en la reserva
Uno de los apoyos más inesperados fue el del general de brigada (en reserva) Harel Knafo, excomandante de la Brigada de Samaria, quien aseguró que el regreso a la Tumba de José es “una cuestión de decisión, nada más”.
“En lugares donde no se respeta el judaísmo ni al Estado de Israel, no se respetará nada más”.
Estas palabras fueron interpretadas como una crítica directa a los efectos de la retirada y como un respaldo militar importante para una eventual reocupación del sitio.
Legisladores y líderes religiosos suman voces
Los diputados Amit Halevi y Limor Son Har-Melech también expresaron su firme apoyo. Para Halevi, la batalla actual no es solo territorial, sino espiritual:
“La batalla de hoy no es solo por territorio, sino por identidad y espíritu, y la Tumba de José lo representa”.
Por su parte, Son Har-Melech enfatizó que la política actual de visitas nocturnas es una humillación:
“La vergüenza de las misiones de entrada nocturna debe terminar. Estamos en la Tierra de Israel, no en el exilio”.
El clímax del debate lo dio el rabino Dudu Ben Natan, padre del sargento de primera clase (res.) Shuva’el Ben Natan HY”D, caído en cumplimiento del deber, quien pidió que se restablezca la presencia plena en el lugar:
“Como padre afligido y estudiante de una yeshivá, hago un llamado para que se corrija esta injusticia”.
El simbolismo geopolítico y religioso de la Tumba de José
La restauración de la soberanía en la Tumba de José no sería solo una medida militar o administrativa. En términos geopolíticos, representa una afirmación de principios de soberanía israelí en Cisjordania, especialmente en un contexto donde se debaten futuras configuraciones territoriales y acuerdos de paz.
Desde el punto de vista religioso y cultural, implica la reafirmación de la identidad judía en una región donde esta identidad es cuestionada o incluso rechazada.
Obstáculos y riesgos
A pesar del amplio respaldo político, hay factores que podrían dificultar el regreso. En primer lugar, la reacción internacional: cualquier movimiento unilateral israelí en Cisjordania suele ser criticado por organismos multilaterales y gobiernos aliados.
En segundo lugar, el impacto en la seguridad local: aunque algunos argumentan que una presencia permanente mejoraría la seguridad, también podría provocar confrontaciones con grupos palestinos radicalizados que ven en la Tumba de José un símbolo de resistencia.
Además, la coordinación con la Autoridad Palestina se volvería aún más tensa. Hoy en día, las visitas judías al lugar se realizan con una mínima cooperación de las fuerzas de seguridad palestinas. Una reocupación podría romper por completo esos canales.
Posible cronograma
Aunque no hay decisiones finales, el plazo de seis semanas anunciado por el Comando Central para entregar una evaluación operativa es una señal de que la posibilidad se toma en serio. Si el informe es favorable, es probable que:
- Se inicie la planificación de seguridad y logística.
- Se establezca una presencia militar temporal reforzada.
- Se considere construir una infraestructura permanente en el sitio.
- Se presenten los argumentos diplomáticos necesarios ante organismos internacionales.
Reacciones esperadas del lado palestino
Grupos como Hamas y la Yihad Islámica Palestina ya han advertido en el pasado que cualquier intento de “judaizar” la Tumba de José será considerado una provocación.
Incluso la Autoridad Palestina, que aún coopera en algunos aspectos con Israel, considera el sitio parte de su soberanía cultural e histórica. La tensión aumentaría rápidamente con protestas, disturbios y posiblemente atentados, como ocurrió en el pasado.
¿Un punto de inflexión para Israel?
El debate sobre el regreso a la Tumba de José no es meramente técnico. Representa un punto de inflexión en la política israelí hacia Judea y Samaria. Tras años de ambigüedad, el Estado parece estar replanteando su postura y buscando una reafirmación de su soberanía sobre lugares de alto valor espiritual, nacional y estratégico.
Si finalmente se concreta el regreso, marcará el inicio de una nueva fase en la relación entre Israel y Cisjordania, así como en la política de defensa, religión y diplomacia del país. Lo que está en juego no es solo una tumba ancestral, sino la visión del futuro de Israel como nación soberana en toda su tierra histórica.