Los israelíes trabajan más horas que cualquier otro en el mundo occidental, según la OCDE

Israel tiene una semana laboral más larga que cualquier otro país del mundo occidental, con israelíes trabajando un promedio de 40,6 horas por semana, según las nuevas cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

La OCDE clasificó a Israel como la séptima semana laboral más larga entre las naciones miembro para 2016.

Según el informe, los turcos trabajaron las horas más largas, obteniendo un promedio de 47.9 horas cada semana. Turquía fue seguida por Colombia, México, Costa Rica, Chile y Sudáfrica. Justo debajo de Israel en el número de horas trabajadas cada semana estaban Polonia (39.9) y Hungría (39.6).

En el otro extremo de la escala, los holandeses trabajaron la semana más corta en la OCDE, con 29.1 horas por semana, seguidas por los daneses (32.1) y los noruegos (34). El promedio general de la OCDE fue de 36.8, casi cuatro horas menos que el promedio israelí.

El informe mostró que, en general, las naciones asociadas con el éxito económico han encontrado una manera de trabajar menos. Otros países con semanas de trabajo más cortas que el promedio de la OCDE de 36.8 incluyen a Suecia, Finlandia, Alemania, Suiza, Bélgica, Australia y Francia. Por el contrario, las semanas laborales más largas tienden a correlacionarse con un menor éxito económico.

Sin embargo, esto no se aplica a Israel, Estados Unidos o Nueva Zelanda, todos los cuales tienen semanas de trabajo más largas que el promedio de la OCDE (los Estados Unidos con 38,6 horas y Nueva Zelanda con 37,4).

Varios factores contribuyen a la larga semana de trabajo de Israel, pero el principal es la baja productividad laboral, que mide la eficiencia al dividir la producción de bienes o servicios por una determinada empresa o institución por el número de empleados.

Según cifras de la Oficina del Economista Jefe en el Ministerio de Finanzas, Israel ocupa el lugar 14 entre 20 economías cuya productividad se evaluó en 2017. Israel fue solo 57 por ciento más productivo que Estados Unidos, que encabezó la clasificación.

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