Mosaicos, Mikvehs y Lámparas de Aceite: El Asombroso Descubrimiento en Kafr Qasim que Revela Secretos de los Antiguos Samaritanos

Descubre el hallazgo arqueológico en Kafr Qasim, Israel: mosaicos, mikvehs y lámparas de aceite que arrojan nueva luz sobre los antiguos samaritanos y su vida entre los siglos IV y VII d.C.

La historia antigua de Israel sigue revelando tesoros ocultos bajo la tierra. En una excavación arqueológica de rescate realizada en Kafr Qasim, en el centro de Israel, salió a la luz un hallazgo sin precedentes: una gran finca agrícola activa entre los siglos IV y VII d.C., vinculada de manera directa a la antigua comunidad samaritana.

Los descubrimientos incluyen mosaicos coloridos, baños rituales (mikvehs) de diseño único, una prensa de aceitunas, cerámicas, monedas y sobre todo docenas de lámparas de aceite samaritanas que han permitido identificar con precisión la identidad cultural del sitio.

Este descubrimiento no solo arroja nueva luz sobre la vida de los samaritanos en la época bizantina, sino que también plantea interrogantes fascinantes sobre su historia, costumbres, luchas y resiliencia frente a los cambios políticos y religiosos de su tiempo.

Contexto del hallazgo: Kafr Qasim, una ventana al pasado

Kafr Qasim, una ciudad árabe ubicada a unos 20 kilómetros al este de Tel Aviv y habitada hoy por más de 28.000 personas, se convirtió inesperadamente en un epicentro de la arqueología israelí.

La excavación comenzó como un proyecto de rescate antes de la construcción de un nuevo barrio. Lo que inicialmente parecía ser un pequeño asentamiento romano resultó ser una finca agrícola de gran escala con características únicas.

El Dr. Daniel Leahy Griswold, codirector de la excavación junto a Alla Nagorsky de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI), relató que al inicio pensaron que se trataba de un monasterio, pero poco a poco los indicios revelaron un origen claramente samaritano.

“Estamos hablando del sitio samaritano más grande descubierto fuera de la patria samaritana”, explicó Griswold.

Los samaritanos: una comunidad antigua y singular

Antes de profundizar en el hallazgo, es importante comprender quiénes son los samaritanos.

Orígenes bíblicos

Los samaritanos se consideran descendientes de las tribus de Efraín, Manasés y Leví. Se separaron del resto de Israel hace unos 3.000 años, durante la época de los reyes bíblicos. Su centro religioso es el Monte Gerizim, al que consideran el lugar escogido por Dios, en contraste con Jerusalén, venerada por los judíos.

Textos sagrados

A diferencia del judaísmo rabínico, que reconoce la Torá escrita y la Torá oral (Mishná, Talmud y comentarios posteriores), los samaritanos solo aceptan el Pentateuco como texto sagrado.

Comunidad actual

Hoy en día, apenas sobreviven unos 900 samaritanos, divididos entre Holon (Israel) y Nablus (Cisjordania), cerca del Monte Gerizim.

El hallazgo en Kafr Qasim demuestra que en la antigüedad los samaritanos tuvieron presencia mucho más amplia y florecieron especialmente durante el siglo IV d.C., antes de sufrir una serie de persecuciones en los siglos siguientes.

Evidencias de identidad samaritana en Kafr Qasim

La finca excavada muestra características que la vinculan inequívocamente con los samaritanos:

1. Decoraciones sin figuras humanas o animales

Las normas samaritanas prohibían representaciones de personas, animales o símbolos religiosos. En su lugar, decoraban con motivos geométricos y vegetales.

Un mosaico descubierto en la entrada de un edificio exhibe un medallón con hojas de acanto rodeadas de frutas y verduras como uvas, dátiles, sandías, alcachofas y espárragos, todo en un diseño colorido y simétrico.

2. Lámparas de aceite samaritanas

El hallazgo más concluyente fueron las docenas de lámparas de aceite, con un diseño característico: manijas en forma de perilla y patrones geométricos densos, evitando símbolos religiosos.

Esto contrasta con las lámparas cristianas, que solían mostrar cruces, y con las judías, que a menudo incluían menorás.

3. Mikvehs únicos

Los arqueólogos hallaron dos baños rituales (mikvehs), algo sorprendente para el período bizantino. Uno de ellos presentaba un diseño “periférico”, con escalones alrededor de todo el perímetro, un estilo común en el período del Segundo Templo pero nunca documentado en época bizantina.

Otro mikveh estaba decorado con mosaicos en los escalones, algo extremadamente raro ya que normalmente se usaban materiales impermeables.

La vida en la finca: agricultura, religión y resiliencia

Producción agrícola

La finca incluía una gran prensa de aceitunas, lo que indica que la producción de aceite era una actividad central. Se cree que, en su última etapa, la prensa pudo haber sido abierta al público para que los habitantes locales procesaran sus aceitunas.

Uso ritual y purificación

La ubicación de los mikvehs sugiere que los trabajadores se purificaban antes de comenzar sus labores agrícolas, lo que refleja la importancia de la pureza ritual en la vida cotidiana de los samaritanos.

Residencias y transformación

Originalmente lujosa, la finca fue transformándose tras las revueltas contra el Imperio bizantino en los siglos V y VI. Las habitaciones fueron subdivididas y se añadieron hornos en el lado occidental del recinto.

A pesar de estos cambios, la identidad cultural samaritana se mantuvo clara.

Los samaritanos bajo el Imperio bizantino

Durante el siglo IV, los samaritanos prosperaron en la Tierra de Israel. Sin embargo, en los siglos siguientes enfrentaron un periodo de represión.

Las revueltas samaritanas

Los samaritanos protagonizaron varias rebeliones contra el Imperio bizantino, siendo la más severa durante el reinado de Justiniano I. Estas revueltas fueron sofocadas con gran brutalidad, lo que redujo drásticamente su población y marcó el inicio de su declive.

Resiliencia cultural

A pesar de estas dificultades, los restos de la finca en Kafr Qasim demuestran que algunos samaritanos permanecieron en la región, adaptando su vida sin renunciar a su identidad religiosa.

Misterios y enigmas del hallazgo

El descubrimiento plantea más preguntas que respuestas:

  • Inscripción griega: Uno de los mosaicos presenta la frase “Felicitaciones a”, en griego. Esto resulta inusual, ya que los samaritanos solían escribir en arameo. ¿Se trataba de un intento de integración con la sociedad bizantina?
  • Baños rituales singulares: El mikveh periférico y el decorado con mosaicos no tienen precedentes en la época bizantina. ¿Era una innovación local o una tradición olvidada que sobrevivió en esta comunidad?
  • Superposición de piscinas: No está claro si ambas eran mikvehs o si una servía como depósito de agua.
  • Relación con Capparetaea: La finca se ubica cerca de Kafr Hatta (Capparetaea), lugar de nacimiento de Menandro el Mago, discípulo de Simón el Mago. Esto sugiere vínculos con corrientes religiosas heterodoxas.

Un tesoro en peligro: preservación y urbanización

El futuro del sitio plantea un dilema. Al estar en terrenos privados destinados a la urbanización, la AAI planea retirar mosaicos y mikvehs para preservarlos y continuar excavando las capas más antiguas.

Sin embargo, finalmente la zona será cubierta y convertida en un nuevo barrio, como ocurre con la mayoría de excavaciones de rescate en Israel.

El equipo arqueológico también espera explorar el área occidental, donde probablemente existió un asentamiento vinculado a la finca.

Conexión con la historia viva de los samaritanos

El descubrimiento en Kafr Qasim no solo enriquece la arqueología, sino que también fortalece la memoria de una comunidad que aún sobrevive, a pesar de siglos de persecución y casi extinción.

La comunidad samaritana contemporánea mantiene sus tradiciones milenarias en torno al Monte Gerizim y conserva prácticas como el sacrificio pascual, ofreciendo una ventana única a la religión israelita antigua.

Conclusión

El hallazgo de mosaicos, mikvehs y lámparas de aceite samaritanas en Kafr Qasim constituye una de las mayores contribuciones recientes al estudio de la historia de Israel y de los samaritanos.

Esta finca del siglo IV al VII d.C. demuestra que los samaritanos no solo sobrevivieron en tiempos turbulentos, sino que desarrollaron una vida agrícola, ritual y cultural de gran riqueza.

Aunque persisten muchos misterios —como la inscripción en griego, los baños rituales atípicos y la relación con Capparetaea—, cada descubrimiento nos acerca más a comprender a esta enigmática comunidad que, contra todo pronóstico, aún existe en la actualidad.

La excavación en Kafr Qasim es un recordatorio de que bajo la tierra de Israel se esconden todavía historias por contar, historias que conectan el presente con un pasado de fe, lucha y resistencia.

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