Netanyahu: “Estamos comprometidos a proteger a los drusos en Siria”

El primer ministro Netanyahu reafirma su compromiso con la seguridad de los drusos en Siria y destaca el éxito del Batallón Hashmonaim en integrar soldados haredíes a las FDI sin comprometer su estilo de vida.

El Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, realizó una significativa visita a la base de la Brigada Hashmonaim en el Valle del Jordán junto con el Ministro de Finanzas Bezalel Smotrich. En un contexto marcado por la tensión regional, particularmente con la escalada en Siria y la creciente presión política interna, Netanyahu reafirmó su compromiso con la defensa de las comunidades drusas en el suroeste sirio y destacó el éxito de la incorporación de soldados haredíes al ejército israelí sin comprometer sus valores religiosos.

Esta visita no solo reafirmó la importancia del fortalecimiento de la seguridad nacional, sino también la visión del gobierno israelí sobre la unidad del pueblo judío en torno a dos pilares fundamentales: la defensa del Estado y la preservación del mundo de la Torá.

La Brigada Hashmonaim: ejemplo de integración haredí en las FDI

Durante su visita, Netanyahu y Smotrich se reunieron con los soldados del Batallón Hashmonaim, una unidad especial que permite la incorporación de jóvenes haredíes al servicio militar sin que tengan que abandonar su modo de vida religioso. Esta unidad forma parte de un proyecto más amplio para fomentar el servicio voluntario dentro de la comunidad ultraortodoxa, históricamente reacia al alistamiento obligatorio.

El Primer Ministro destacó el valor de los soldados que ya participaron en la operación en Gaza, subrayando que lo hicieron “admirablemente”. También rindió homenaje a los miembros del Batallón Netzah Yehuda caídos recientemente, en un recordatorio del precio que muchos jóvenes haredíes ya han pagado por la defensa del país.

“Vienen como jaredíes y se van como jaredíes, y esto es posible… Vienen no por la fuerza, sino voluntariamente”, afirmó Netanyahu, elogiando el espíritu de los jóvenes y el compromiso de los comandantes.

Un modelo para el futuro del servicio militar haredí

Netanyahu insistió en que la integración no debe verse como un conflicto entre la tradición religiosa y el deber militar, sino como una sinergia. En sus palabras, “necesitamos tanto la fuerza espiritual como el poder militar”. Esta declaración representa una apuesta por un modelo de alistamiento que preserve los valores tradicionales mientras contribuye a la seguridad nacional.

Según el Primer Ministro, este enfoque permitirá reclutar a miles de jóvenes haredíes que hoy dudan en unirse a las FDI. El objetivo es claro: ampliar las filas del ejército sin socavar la vida religiosa, todo en un entorno donde los jóvenes se formen como combatientes y se mantengan fieles a sus principios espirituales.

Bezalel Smotrich, por su parte, destacó la importancia estratégica del proyecto:

“El Batallón Hashmonaim demuestra que es posible integrar a los miembros de la comunidad haredí en las Fuerzas de Defensa de Israel de forma óptima. Esta base está formando una generación de combatientes talentosos”.

Protección de los drusos en Siria: una prioridad nacional

En un cambio de foco hacia los desafíos exteriores, Netanyahu abordó la situación de la comunidad drusa en el suroeste de Siria, que ha sido blanco de ataques del régimen sirio. De manera enfática, declaró:

“Nos comprometemos a mantener la región suroeste de Siria como zona desmilitarizada… No permitiremos la creación de un segundo Líbano allí, y también nos comprometemos a proteger a la población drusa”.

La referencia a un “segundo Líbano” no es menor: alude a la amenaza de que Irán y Hezbolá establezcan una presencia militar significativa en el sur de Siria, muy cerca de la frontera israelí. Tal escenario representaría un riesgo estratégico para Israel, que ya enfrenta a Hezbolá al norte, en Líbano.

Netanyahu dejó claro que Israel ya está tomando medidas intensas para proteger a la comunidad drusa en Siria, aunque no especificó la naturaleza de dichas acciones. Advirtió, sin embargo, que el futuro dependerá de las decisiones que se tomen en Damasco, señalando una política de contención condicionada.

Un doble frente: Gaza y Siria

Las declaraciones del Primer Ministro sobre Siria se dan en el marco de una compleja situación geopolítica, donde Israel enfrenta desafíos simultáneos en Gaza, el Líbano y el norte de Siria. El compromiso con los drusos, un grupo étnico-religioso con fuerte presencia también dentro de Israel, refuerza no solo la posición moral de Israel ante la comunidad internacional, sino también los lazos internos de unidad nacional.

Los drusos en Israel, conocidos por su lealtad al Estado y su participación en el ejército, son vistos como una comunidad aliada. Su persecución en Siria preocupa profundamente a las autoridades israelíes, tanto por razones humanitarias como estratégicas.

La fuerza de la fe y la defensa nacional

Uno de los puntos centrales del discurso de Netanyahu fue la idea de que el servicio militar y la observancia religiosa no son mutuamente excluyentes. Por el contrario, el Primer Ministro lo ve como un equilibrio esencial para el futuro de Israel.

“Deseo que todos vean lo que hay aquí… para preservar el mundo de la Torá, que es uno de los fundamentos de nuestra existencia durante miles de años, y también para reclutar a miles de soldados jóvenes, entusiastas, fuertes y modestos”.

Este mensaje tiene como objetivo no solo consolidar el modelo Hashmonaim, sino también ofrecer una nueva narrativa a la sociedad israelí: una en la que la defensa nacional y la fe religiosa avanzan de la mano.

Un proceso voluntario y sin imposiciones

Tanto Netanyahu como Smotrich subrayaron que el éxito del Batallón Hashmonaim radica en su carácter voluntario. A diferencia de intentos anteriores de imponer el servicio militar a los haredíes, esta iniciativa ha florecido porque respeta las convicciones y estilos de vida de los participantes.

Smotrich lo dejó claro:

“Estamos convencidos de que esta es la manera de hacerlo: juntos, generando confianza y mediante un proceso decidido y riguroso”.

Esta estrategia busca romper con años de tensiones entre el Estado y la comunidad haredí respecto al servicio militar, uno de los temas más divisivos de la sociedad israelí.

Una alianza estratégica con la comunidad haredí

El desarrollo del Batallón Hashmonaim representa una apuesta política significativa. Al integrar a la juventud haredí en el ejército, el gobierno pretende reforzar la cohesión social, disminuir la polarización y asegurar que todos los sectores de la sociedad contribuyan al esfuerzo nacional.

La presencia del Ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, un líder de la derecha religiosa, reafirma que esta política cuenta con respaldo político de sectores clave. Su apoyo al proyecto también envía un mensaje a la base electoral haredí: el gobierno no busca confrontación, sino cooperación.

Siria: ¿una línea roja para Israel?

La insistencia de Netanyahu en evitar un “segundo Líbano” en Siria no es retórica. Israel ha lanzado múltiples operaciones aéreas en territorio sirio en los últimos años para impedir el afianzamiento de Irán y sus aliados.

Sin embargo, sus recientes declaraciones añaden una nueva dimensión: la protección explícita de la comunidad drusa. Esto podría justificar futuras intervenciones militares si se percibe que dicha población está en riesgo.

“Espero que no tengamos que actuar más; depende en gran medida de lo que se entienda y se haga, y también de lo que no se haga, en Damasco”.

Es una advertencia clara al régimen de Bashar al-Asad, y al mismo tiempo, una afirmación del papel de Israel como potencia regional responsable.

Fe, fuerza y unidad nacional

La visita de Netanyahu y Smotrich a la base de la Brigada Hashmonaim simboliza un momento clave en la política de defensa israelí. Marca el fortalecimiento del proyecto de integración haredí en las FDI, al tiempo que reafirma el compromiso de Israel con las comunidades aliadas en la región, como los drusos de Siria.

Este doble mensaje —interno y externo— apunta a consolidar una visión de Israel donde la defensa del Estado, la preservación de los valores tradicionales y la responsabilidad regional forman un todo coherente.

Mientras las amenazas externas persisten y las divisiones internas desafían la estabilidad social, el modelo de Hashmonaim ofrece una hoja de ruta: unir fe y fuerza como pilares de una nación que busca mantenerse firme en un entorno cada vez más complejo.

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