Propietario judío de café de París pierde esposa y amigos en el ataque terrorista

Propietario judío de café de París pierde esposa y amigos en el ataque terrorista
Uno de los cafés donde hombres armados del Estado Islámico perpetraron asesinatos en París el viernes es propiedad de un hombre judío, y su esposa murió en el ataque. Igual que amigos suyos de una familia musulmana de origen tunecino, uno de los cuales era un accionista minoritario y gerente de la cafetería.

El accionista mayoritario del café La Belle Equipe, en la intersección de los distritos 10 y 11, es Gregory Reibenberg.
Reibenberg y su esposa estaban en la cafetería, que estaba llena de clientes, cuando los terroristas abrieron fuego sobre las 21:30. Su esposa Djamila Houd, murió en sus brazos.
“Yo le estuve sujetando la mano. No pudimos reanimarla. No pudimos hacer nada más”, dijo Reibenberg a la televisión ​​France-2. “Me pidió que cuidara de nuestra hija, y le prometí que lo haría”.
Gregory Reibenberg (Facebook)
Otras dos personas asesinadas en el café eran Halima Saadi Ndiaye y su hermana Hodda Saadi. Su hermano Khaled trabaja en el café. La familia es de origen francés con raíces musulmanas tunecinas y parientes en Senegal.
Hodda Saadi también poseía una participación en La Belle Equipe y era su gerente. Los hermanos a menudo pasan por ahí, a compartir una copa o una comida.
Según el Daily Mail de Gran Bretaña, 19 personas murieron en el ataque a la cafetería, que según dijo fue regada con fuego automático por dos hombres armados del Estado islámico.
Halima estaba celebrando su 36 cumpleaños cuando los asesinos atacaron. Al cabo de un minuto, estaba muerta. En cuestión de horas, su hermana Hodda, también. Khaled trató en vano de salvarlos, junto con amigos y otros clientes del café.
Once del grupo de amigos que estaban celebrando fueron reportados muertos en el ataque.
“Todos vivimos aquí, gente, y tenemos que luchar uno por el otro y ayudarnos mutuamente. Allí había gente negra, árabes, judios. Nos tocó a todos. Así que todos estamos en el mismo barco”, dijo otro hermano, Abdallah, quien voló desde Túnez para reunirse con su familia tan pronto como se enteró de los ataques.
“Había tres cumpleaños, incluido el de mi hermana”, Khaled Saadi relató, con lágrimas en los ojos. Entonces, “llegaron y comenzaron a disparar a todos dentro y fuera.”
“Me acosté en el suelo boca abajo con la esperanza de evitar las balas”, continuó. “Cuando me enteré de que no había más disparos, levanté la cabeza, pero empezaron a disparar de nuevo, así que volví a esconderme.”
En esta foto tomada el domingo, 15 de noviembre 2015, Khaled Saadi, de 27 años, a la izquierda y Abdullah Saadi, de 38 años, escuchan durante una entrevista con Associated Press. Khaled Saadi estaba trabajando en el restaurante La Belle Equipe, donde su hermana celebraba su cumpleaños, cuando los atacantes asaltaron el café. Halima, de 35-años, murió en el acto. Hodda, de 36, fue gravemente herido y casi ni respiraba, y Saadi hizo todo lo posible por tratar de salvarla. En vano.
Después de un minuto que pareció una eternidad, las armas callaron. Se puso de pie y se encontró a dos de sus hermanas, junto con amigos y colegas, en un charco de sangre.
“Mi primer paso fue buscar a mis dos hermanas. Así que encontré a la primera, Halima Saadi. Murió en el acto”, dijo. “Y mi segunda hermana Hodda, intenté salvarla.
“La trasladé con un amigo suyo llamado Sam. La llevamos a otro restaurante cercano, y luego hicimos lo mismo con mi otra hermana”, dijo. Hablamos con Hodda, que apenas respiraba, y le aseguraron que estaban allí.
Los servicios de emergencia llegaron en unos 20 minutos, pero le dijeron que había poca esperanza. Más tarde se enteraron que murió al llegar al hospital que trataba algunas de las 350 personas heridas en los ataques del viernes.
Las hermanas estaban muy unidas, a pesar de que Halima se había trasladado a Senegal con su esposo y sus dos hijos, de 3 y 6.
La gente observa un minuto de silencio el 16 de noviembre 2015 delante de La Belle Equipe en la Rue de Charonne en el distrito XI de París, para rendir homenaje a las víctimas de los atentados reivindicados por Estado Islámico en los que murieron al menos 129 personas y dejaron más de 350 heridos el 13 de noviembre
Retratos de la mujer de Reibenberg Djamila, y Halima y Hodda Saadi cuelgan en la ventana de la cafetería, junto con imágenes de otras víctimas del peor atentado sufrido en Francia en décadas. Velas, flores y notas adornan la acera.
Los hermanos Saadi dijeron que no quieren que los ataques asusten a la gente del barrio que aman su cohesión multicultural.
“Quienes hacen esto, matan musulmanes, matan a todos”, dijo Abdallah Saadi.
Fuente: The Times of Israel

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