Gill Rosenberg, una mujer canadiense-israelí que durante el último año luchó contra las fuerzas terroristas de ISIS, regresó a Israel, tras haber estado casi un año en Irak y Siria. Combatió en las filas de los Peshmerga, las milicias kurdas.
“Nosotros, los judíos, decimos siempre ‘nunca más’ al Holocausto. En mi opinión, esto es cierto, pero no sólo para los judíos, sino para toda la Humanidad, y en particular para las mujeres y niños de Siria e Irak», advirtió Rosenberg, respecto de los motivos por los cuales decidió combatir al Estado Islámico.
La joven se enteró de los macabros crímenes perpetrados por los yihadistas y se dijo a si misma que tenía que hacer algo. Luego de haber estado en Irak y en Siria, afirmó: «He visto a menores y mujeres violados, asesinados y vendidos como esclavos sexuales solo por su religión».
Rosenberg se contactó con los Peshmerga a través de Facebook y éstos la informaron de cómo podría llegar hasta ellos en Irak. «Fui a Jordania y desde allí cogí un vuelo hasta Erbil, en Irak. Allí pude contactar con varios voluntarios occidentales a través de Facebook y enviaron a una persona a recogerme», explicó.
Sin embargo, no reveló su origen judío a muchos de sus compañeros kurdos. «Los kurdos aman a Israel y al pueblo judío, pero hay gente allí que no la apoyan. Me dijeron que fuera discreta y que dijera que era canadiense», comentó.
En cuanto a los motivos de su regreso, Rosenberg lamentó «abandonar a sus compañeros en el campo de batalla» y apuntó a Irán: «La dinámica de la guerra ha cambiado drásticamente y la implicación de Irán es cada vez más evidente».
Rosenberg emigró a Israel en 2006 y después prestó el servicio militar obligatorio en el Ejército israelí, por lo que tenía conocimientos militares. En un primer momento la enviaron a Siria, pero después estuvo también en Irak.
El viaje de Rosenberg para combatir a los yihadistas es conocido hace ya algunos meses y provocó admiración y polémica a partes iguales en la sociedad israelí, ya que muchos dudan de la auténtica motivación de Rosenberg, quien cumplió pena de cárcel por una estafa con lotería falsa vendida a ancianos en Canadá.