El debate sobre el futuro de Cisjordania vuelve a ocupar el centro de la escena política internacional. El miércoles, el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, reveló un plan para anexar el 82% de Cisjordania, en un movimiento que busca impedir la creación de un Estado palestino y consolidar la soberanía israelí en el territorio.
La propuesta, acompañada de un mapa detallado, dejaría a los palestinos confinados en seis núcleos urbanos principales: Ramala, Nablus, Yenín, Tulkarem, Jericó y Hebrón, aislados entre sí y rodeados de territorio bajo control israelí.
El anuncio generó fuertes reacciones a nivel mundial. Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) advirtieron que la anexión sería una “línea roja” que significaría el fin del proceso de normalización de Israel en la región. Desde Estados Unidos y Europa también llegaron señales de preocupación, mientras que la Autoridad Palestina calificó el plan como una amenaza de “destrucción”.
¿Qué propone Smotrich?

Un plan de soberanía sobre Cisjordania
Bezalel Smotrich, líder del partido ultraderechista Sionismo Religioso, presentó su propuesta como la respuesta israelí al movimiento de varios países occidentales de reconocer formalmente un Estado palestino en la Asamblea General de la ONU.
Según el plan:
- Israel anexaría el 82% de Cisjordania.
- Se dejarían seis enclaves palestinos aislados: Ramala, Nablus, Yenín, Tulkarem, Jericó y Hebrón.
- El objetivo declarado es asegurar “un territorio máximo con una población árabe mínima”.
- Los palestinos tendrían autogobierno limitado en esos núcleos, pero sin continuidad territorial ni soberanía.
Smotrich lo resumió con una frase contundente:
“Es hora de aplicar la soberanía israelí en Judea y Samaria y eliminar de una vez por todas la idea de dividir nuestra pequeña tierra y establecer un Estado terrorista en su corazón”.
Relación con políticas anteriores
Esta no es la primera vez que la anexión de Cisjordania se plantea en el gobierno israelí. En 2020, el entonces presidente de EE.UU., Donald Trump, presentó un plan de paz que permitía la anexión parcial del territorio. Aunque Netanyahu prometió avanzar en aquel momento, la medida se suspendió a cambio de los Acuerdos de Abraham, que abrieron relaciones diplomáticas con EAU, Bahréin, Marruecos y Sudán.
Cinco años después, Smotrich busca retomar la idea, pero de forma mucho más amplia: no solo una anexión parcial, sino casi total.
Reacciones internacionales
Emiratos Árabes Unidos: una “línea roja”
La respuesta más inmediata y dura vino desde los Emiratos Árabes Unidos. Su enviada, Lana Nusseibeh, declaró al Times of Israel:
“La anexión sería una línea roja para mi gobierno. Impediría la idea de integración regional y sería la sentencia de muerte de la solución de dos Estados”.
Con estas palabras, EAU dejó claro que cualquier intento israelí de anexión pondría fin al espíritu de los Acuerdos de Abraham y al acercamiento entre Israel y el mundo árabe.
Estados Unidos: preocupación por la Autoridad Palestina
En Washington, el embajador Mike Huckabee expresó inquietud por la fragilidad económica de la Autoridad Palestina (AP), debilitada por la retención de fondos ordenada por Smotrich.
Huckabee advirtió:
“Si la economía palestina se derrumba, no será la victoria de nadie. La gente desesperada hace cosas desesperadas”.
Aunque EE.UU. históricamente ha respaldado a Israel, la administración actual teme que un colapso de la AP pueda provocar una nueva ola de violencia e inestabilidad en la región.
Europa y el reconocimiento de Palestina
El plan de Smotrich surge en paralelo a los esfuerzos europeos por reconocer formalmente a Palestina como Estado. Países como España, Irlanda y Noruega ya han dado ese paso, y se espera que Francia incluso estudie abrir una embajada en Ramala.
De implementarse la anexión, Israel correría el riesgo de aislamiento diplomático frente a un bloque europeo más favorable a la causa palestina.
Impacto en la población palestina
Enclaves desconectados
La propuesta de Smotrich transformaría Cisjordania en un mosaico de enclaves palestinos desconectados, rodeados por territorio israelí. Esto afectaría de manera crítica:
- Movilidad y transporte: los palestinos necesitarían permisos especiales para trasladarse entre ciudades.
- Economía: el comercio quedaría sujeto a controles israelíes.
- Servicios públicos: agua, electricidad y recursos básicos dependerían en gran medida de Israel.
Gobernanza limitada
La Autoridad Palestina conservaría cierto nivel de autogobierno en las seis ciudades designadas, pero sin control territorial continuo ni posibilidad de establecer un Estado.
Este modelo recuerda al sistema de bantustanes impuesto en Sudáfrica durante el apartheid, una comparación que ya circula en medios internacionales y que refuerza la narrativa palestina de segregación.
El apoyo interno en Israel
Consenso en la derecha
Smotrich sostiene que su plan refleja un “consenso israelí” sobre impedir un Estado palestino. En marzo, la Knéset aprobó una moción no vinculante para anexar Cisjordania por 71 votos a favor y solo 13 en contra, lo que muestra un fuerte respaldo parlamentario, al menos en el bloque derechista y religioso.
Netanyahu en el centro de la decisión
El primer ministro Benjamin Netanyahu convocará a una reunión de ministros para debatir la aplicación de la soberanía. Para Netanyahu, el dilema es complejo:
- Por un lado, su base política exige acciones contundentes contra el reconocimiento internacional de Palestina.
- Por otro, arriesga romper con aliados estratégicos como EAU y complicar la relación con EE.UU. en un momento de tensión global.
Perspectiva histórica
Cisjordania desde 1967
- 1967: Israel ocupó Cisjordania tras la Guerra de los Seis Días, arrebatándola a Jordania.
- 1993-1995: los Acuerdos de Oslo establecieron la Autoridad Palestina y dividieron Cisjordania en Áreas A, B y C.
- Hoy: más de 500.000 colonos israelíes viven en asentamientos, junto a millones de palestinos bajo administración parcial de la AP.
La anexión de Smotrich significaría el fin de los acuerdos de Oslo y de cualquier negociación basada en la solución de dos Estados.
Riesgos y consecuencias
Aislamiento internacional
Si Israel avanza con la anexión, podría enfrentar:
- Sanciones económicas de la Unión Europea.
- Suspensión de acuerdos diplomáticos con países árabes.
- Mayor aislamiento en foros internacionales como la ONU.
Escalada de violencia
La Autoridad Palestina ha advertido que medidas de este tipo podrían desencadenar una nueva Intifada. Con Gaza aún en conflicto y la región en tensión, el riesgo de violencia es elevado.
Fragmentación interna
No todos en Israel apoyan la anexión total. Sectores más moderados temen que el costo diplomático y de seguridad supere los beneficios. Además, integrar un territorio con millones de palestinos plantea dilemas demográficos y legales para el futuro del Estado israelí.
Conclusión
El plan de Bezalel Smotrich para anexar el 82% de Cisjordania representa un giro drástico en la política israelí y una amenaza directa a la solución de dos Estados. Mientras los Emiratos Árabes Unidos lo califican de “línea roja” y Estados Unidos advierte sobre el colapso de la Autoridad Palestina, Israel se enfrenta a un dilema estratégico: consolidar su control territorial a costa del aislamiento internacional.
En las próximas semanas, la decisión de Netanyahu y su gabinete marcará un punto de inflexión en el conflicto israelí-palestino, con repercusiones que podrían reconfigurar no solo el mapa de Cisjordania, sino también el equilibrio político de todo Oriente Medio.
