El anuncio de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) sobre el hallazgo de una moneda de oro helenística en Jerusalén ha generado un enorme interés en la comunidad arqueológica e histórica mundial. Se trata de una dracma dorada de 2.200 años de antigüedad, acuñada en Alejandría bajo el reinado de Ptolomeo III, que muestra el retrato de la reina Berenice II de Egipto.
Este descubrimiento no solo es extraordinario por la rareza del objeto —pues se conocen apenas unas 20 monedas de este tipo— sino también porque es la primera vez que se encuentra fuera de Egipto, centro neurálgico del poder ptolemaico. Su hallazgo en la Ciudad de David, en Jerusalén, pone en entredicho la creencia de que la urbe había caído en la marginalidad económica y cultural tras la destrucción del Primer Templo en el 586 a. C.
El hallazgo: una joya escondida en la Ciudad de David
El contexto de la excavación
La moneda fue desenterrada en el estacionamiento de Givati, dentro del Parque Nacional de la Ciudad de David. Este lugar es uno de los sitios arqueológicos más activos de Jerusalén, donde cada capa de tierra revela fragmentos de la historia de la ciudad santa.
Durante un proceso de cribado de tierra, la excavadora Rivka Langler notó un destello brillante. Al examinarlo, se dio cuenta de que había encontrado una moneda de oro casi intacta. Su sorpresa fue tal que relató haber corrido emocionada a mostrarla a su equipo, consciente de que sostenía entre sus manos un objeto de gran relevancia.
Un objeto único en su clase
El hallazgo fue confirmado por los expertos en numismática Robert Kool (IAA) y Haim Gitler (Museo de Israel). Ambos subrayaron que la importancia científica radica en que se trata de la primera moneda de este tipo descubierta en una excavación arqueológica controlada.
Hasta ahora, los ejemplares conocidos procedían de colecciones privadas o hallazgos no documentados. Esta característica hace que el hallazgo no solo sea valioso en términos monetarios y artísticos, sino también en su capacidad de aportar información científica verificable.
La moneda: símbolo de poder y prosperidad
El anverso: la reina Berenice II
La dracma dorada muestra el retrato de Berenice II, reina de Egipto y esposa de Ptolomeo III Evergetes. La reina aparece con una diadema real, un velo que cubre parte de su cabello y un collar adornado, símbolos de su rango e influencia.
Este retrato es notable porque otorga a la reina un papel de protagonismo en la moneda, un honor inusual para la época, donde la mayoría de las acuñaciones representaban a los monarcas masculinos.
El reverso: cornucopia y fertilidad
En el reverso de la moneda se aprecia una cornucopia, símbolo de abundancia, prosperidad y fertilidad, flanqueada por dos estrellas. En el borde, una inscripción en griego reza: “De la reina Berenice”, lo que refleja el estatus político y simbólico que tuvo dentro de la dinastía ptolemaica.
Rareza y exclusividad
Los investigadores estiman que solo existen alrededor de 20 monedas similares en todo el mundo. La singularidad de esta pieza encontrada en Jerusalén aumenta su valor histórico, ya que sugiere la circulación de objetos de lujo y prestigio en una ciudad considerada hasta ahora periférica en el ámbito helenístico.
El contexto histórico: Jerusalén bajo dominio griego
De la destrucción del Primer Templo a la dominación helenística
La destrucción del Primer Templo de Jerusalén en 586 a. C. marcó un punto de inflexión en la historia judía. Durante siglos se sostuvo la idea de que la ciudad había quedado reducida a un asentamiento pobre y marginal, sin relevancia política ni económica.
Sin embargo, el hallazgo de esta moneda sugiere lo contrario: Jerusalén se encontraba conectada con las principales corrientes culturales y políticas del Mediterráneo oriental.
El dominio ptolemaico y las guerras helenísticas
Durante el reinado de Ptolomeo III (246–222 a. C.), Egipto extendió su influencia hasta Judea. En este periodo se desarrolló la Tercera Guerra Siria (246–241 a. C.), un conflicto entre los ptolemeos de Egipto y los seléucidas de Siria.
Según los investigadores, la moneda hallada en Jerusalén pudo haber llegado como pago o recompensa a soldados egipcios que regresaban tras las campañas militares. Poco después, hacia el 200 a. C., la ciudad caería bajo control seléucida tras la conquista de Antíoco III.
Implicaciones del hallazgo
Un desafío a las teorías previas
El arqueólogo Yiftah Shalev, director de la excavación, señaló que este descubrimiento desafía directamente la visión académica de Jerusalén como una urbe empobrecida. En sus palabras, la ciudad no estaba desolada, sino en un proceso de renovación y reactivación económica.
Este hallazgo confirma que Jerusalén mantenía lazos activos con los centros culturales y políticos dominantes, como Alejandría, y que formaba parte de una red comercial y militar de gran escala.
Jerusalén como ciudad cosmopolita
La moneda no solo aporta información económica, sino también cultural. La presencia de un objeto de lujo helenístico en Jerusalén revela un intercambio cultural entre el judaísmo local y las tradiciones helenísticas, lo que refuerza la imagen de la ciudad como un espacio cosmopolita y dinámico.
La reina Berenice II: una figura histórica en la numismática
Quién fue Berenice II
Berenice II (267–221 a. C.) fue una reina de Egipto, conocida tanto por su rol político como por su fuerte personalidad. Hija de Magas de Cirene, se casó con Ptolomeo III y se convirtió en corregente, un estatus poco común para las mujeres en la antigüedad.
Su poder reflejado en las monedas
La inscripción “De la reina Berenice” es un testimonio de su influencia política y legitimidad real, algo inusual para las reinas de la época. Su imagen en una moneda de oro demuestra que fue reconocida como una figura de poder en igualdad con su esposo.
Exhibición pública y proyección cultural
La IAA anunció que la moneda será exhibida al público en septiembre, durante la Conferencia de Investigación de la Ciudad de David. Se espera que este evento atraiga tanto a especialistas como al público en general, interesados en conocer una de las piezas más raras de la numismática helenística.
El ministro de Patrimonio, Amichay Eliyahu, destacó que, aunque pequeña en tamaño, la moneda tiene un enorme significado histórico, ya que ofrece nuevas perspectivas sobre la vida y la economía en Jerusalén en la época helenística.
Una pieza de oro que reescribe la historia
El hallazgo de la moneda de oro con la efigie de Berenice II no es solo un descubrimiento arqueológico, sino una clave para reinterpretar el pasado de Jerusalén. Su presencia en la Ciudad de David cuestiona la idea de una ciudad empobrecida tras el Primer Templo y la posiciona como un centro en renovación, conectado con las grandes potencias de su tiempo.
Así, lo que empezó como un destello en la tierra de una excavación se convirtió en un tesoro que ilumina la historia de Jerusalén, recordándonos que la arqueología tiene el poder de transformar lo que creíamos saber sobre el pasado.