En el rico tapiz de la interpretación textual judía, a menudo se descubren capas de significado a través de un análisis meticuloso y una reflexión profunda. Una perspectiva tan intrigante surge de la tradición de comentarios en torno a la construcción del Mishkán o Tabernáculo, como se describe en la Torá.
El enigma de la redundancia
El Libro del Éxodo comienza con un relato de los materiales y recursos aportados por la comunidad judía para la construcción del Mishkán. Sin embargo, en medio de la detallada enumeración, una desconcertante redundancia en el lenguaje llama la atención de los comentaristas. La Torá dice: «Estos son los registros del Tabernáculo, el Tabernáculo del Testimonio…» (Éxodo 38:21).
La visión de Rashi: El Mishkán como «Mashkon»
El renombrado comentarista Rashi ofrece una interpretación profunda, sugiriendo que la repetición de la palabra «Tabernáculo» puede entenderse como «Mashkon», que significa colateral. Desde este punto de vista, el Mishkán simboliza una forma de garantía para la supervivencia y continuidad del pueblo judío. En lugar de enfrentar la aniquilación, la destrucción del Templo serviría como garantía de la resistencia de la nación judía.
Una perspectiva más profunda: la investigación de Gur Aryeh
Gur Aryeh, un supercomentario sobre Rashi, profundiza más en este concepto. Cuestiona el momento y la ubicación de esta alusión a la destrucción futura dentro de la narrativa de la construcción del Mishkán. ¿No podría haber habido una ocasión más apropiada para tal referencia?
Replanteando la narrativa: el Mishkán como seguridad simbólica
Sin embargo, surge una perspectiva diferente cuando consideramos el Mishkán no simplemente como un presagio de destrucción sino como un símbolo de profundo valor y significado. El Mishkán, según esta interpretación, representa más que una simple estructura física; sirve como una representación metafórica de toda la nación judía.
El verdadero valor del Mishkán: el futuro de una nación
Desde este punto de vista, el verdadero valor del Mishkán no reside en sus materiales de construcción o su grandeza arquitectónica sino en su representación simbólica del futuro del pueblo judío. Así como una garantía debe equivaler al valor del préstamo que obtiene, el valor del Mishkán es proporcional al destino y la supervivencia de la nación judía.
Reflexionando sobre el legado del Mishkán
El Mishkán, por tanto, surge como un potente símbolo de la resiliencia y resistencia del pueblo judío a lo largo de la historia. Su significado trasciende el mero aspecto físico y encarna las aspiraciones colectivas y el destino de una nación elegida por Dios. Al contemplar la narrativa de su construcción y la previsión implícita en su simbolismo, recordamos el legado perdurable del pueblo judío y el vínculo eterno entre Dios y su nación elegida.
Que en nuestras oraciones y esperanzas para el futuro, merezcamos ser testigos de la restauración del Beit HaMikdash, que simboliza el cumplimiento de nuestro destino colectivo y la realización definitiva de la promesa de Dios a Su pueblo.
