Los Samaritanos, una de las comunidades más antiguas del mundo, continúan practicando una forma ancestral de fe basada en la Torá. Con apenas unos 800 miembros, viven entre Israel y Cisjordania, preservando rituales únicos como la Pascua en el Monte Gerizim, en un delicado equilibrio entre tradición y modernidad.
¿Quiénes son los samaritanos?
Los samaritanos son un grupo religioso y étnico que se considera descendiente directo de las antiguas tribus de Israel, especialmente de Efraím y Manasés. Se autodenominan Bene Yisrael (“Hijos de Israel”) o Shamerim (“Guardianes”), en referencia a su rol como custodios de la ley divina.
A diferencia del judaísmo rabínico, su práctica religiosa se basa exclusivamente en el Pentateuco, los cinco libros de la Torá. No reconocen otros textos como los profetas o el Talmud, lo que marca una de las principales diferencias teológicas con el judaísmo contemporáneo.
Según informó The Times of Israel, los samaritanos sostienen que su tradición preserva la forma más antigua de la religión israelita.
Orígenes históricos: entre la Biblia y la historia
El origen de los samaritanos se remonta a la caída del Reino del Norte de Israel en el siglo VIII a.C., tras la conquista del Imperio asirio.
Existen dos narrativas principales:
- La tradición samaritana afirma que descienden de los israelitas que permanecieron en la tierra.
- La tradición judía sostiene que surgieron de la mezcla entre poblaciones locales y pueblos trasladados por los asirios.
Esta divergencia ha marcado siglos de tensiones religiosas e identitarias entre ambas comunidades.
El Monte Gerizim, el verdadero lugar sagrado
Para los samaritanos, el centro espiritual no es Jerusalén, sino el Monte Gerizim, ubicado cerca de Nablus, en Cisjordania.
Según su tradición, este monte fue elegido por Dios como el único lugar legítimo de culto. Allí realizan ceremonias que han permanecido prácticamente intactas desde tiempos bíblicos.
La Pascua samaritana: un rito único en el mundo
Uno de los elementos más distintivos de esta comunidad es la celebración de la Pascua (Pesaj), que incluye sacrificios animales, tal como se describe en la Biblia.
Durante la ceremonia, los fieles sacrifican corderos, los asan en fosas y consumen la carne en comunidad, recreando el relato del Éxodo. Esta práctica desapareció del judaísmo tras la destrucción del Segundo Templo en el año 70 d.C., pero sigue viva entre los samaritanos.
Un pueblo en riesgo de desaparecer
Actualmente, la población samaritana ronda las 800 personas, divididas entre el Monte Gerizim y la ciudad israelí de Holon.
A lo largo del siglo XX, su número llegó a caer por debajo de los 200 individuos, lo que puso en riesgo su continuidad. Aunque han logrado recuperarse parcialmente, enfrentan desafíos importantes:
- Matrimonios endogámicos históricos
- Presión de la vida moderna
- Integración social en dos sistemas políticos distintos
El documental The Samaritans: A Biblical People, dirigido por Moshe Alfi, explora precisamente este dilema: cómo sobrevivir sin perder la identidad.
Entre Israel y Palestina: una identidad única
Los samaritanos viven en una posición singular: muchos poseen doble identidad, con vínculos tanto con Israel como con la sociedad palestina.
Hablan hebreo y árabe, participan en ambos sistemas y han logrado mantenerse relativamente al margen del conflicto regional, algo excepcional en Medio Oriente.
Su existencia representa un puente histórico entre culturas, religiones y territorios.
Relevancia actual: más que una curiosidad histórica
Lejos de ser solo un vestigio del pasado, los samaritanos ofrecen una ventana única para comprender:
- Las raíces del antiguo Israel
- Las diferencias internas del mundo bíblico
- La evolución de las religiones monoteístas
Su historia no solo es relevante desde el punto de vista religioso, sino también cultural y político en el contexto actual.
