Una startup israelí llamada Stardust Solutions está desarrollando una tecnología propietaria para dispersar partículas microscópicas en la estratosfera con el objetivo de reflejar luz solar y reducir la temperatura global. La compañía, fundada en 2023 y con sede en Ness Ziona —Israel— se convirtió en la primera empresa con fines de lucro en captar financiamiento serio para la geoingeniería solar, al cerrar una ronda de 60 millones de dólares liderada por Lowercarbon Capital.
Su modelo de negocio es tan ambicioso como controvertido: cobrar a los gobiernos más de mil millones de dólares anuales para operar aviones que inyecten partículas refractarias en la alta atmósfera. La comunidad científica internacional observa con alarma el avance de un actor privado en un campo que, hasta ahora, había permanecido en manos de universidades y agencias públicas. según informó el New York Times el jueves.
Cómo funciona la inyección de aerosoles estratosféricos
La técnica que Stardust busca comercializar se conoce como stratospheric aerosol injection (SAI): aviones equipados con sistemas de dispersión suben a altitudes superiores a las rutas comerciales y liberan partículas diseñadas para reflejar la radiación solar antes de que caliente la superficie terrestre. El mecanismo imita, de forma controlada, el efecto que producen las grandes erupciones volcánicas. Tras la erupción del Monte Pinatubo en 1991, el dióxido de azufre liberado mantuvo partículas en suspensión que enfriaron el planeta de manera medible durante más de un año, un fenómeno que los científicos han estudiado ampliamente como modelo de referencia.
La diferencia clave con experimentos anteriores es que las partículas de Stardust son propietarias y aún secretas. La empresa afirma que son inertes, que no se acumulan en organismos vivos ni en ecosistemas, que no dañan la capa de ozono y que no generan lluvia ácida. Sin embargo, ninguno de estos extremos ha sido publicado en revistas científicas revisadas por pares, lo que alimenta el escepticismo de la comunidad académica.
El equipo fundador y el respaldo financiero
La empresa fue cofundada por Yanai Yedvab, exsubdirector científico de la Comisión de Energía Atómica de Israel, quien ejerce como CEO. El científico principal es Eli Waxman, director del departamento de física de partículas y astrofísica del Instituto Weizmann de Ciencias. El director de producto, Amyad Spector, fue previamente físico nuclear en el Centro de Investigación Nuclear del Negev.
La ronda de 60 millones de dólares cerrada en octubre de 2025 fue liderada por Lowercarbon Capital —el fondo climático del inversor tecnológico Chris Sacca— con participación de Future Positive, Future Ventures y Never Lift Ventures. La ronda semilla previa de 15 millones contó con AWZ Ventures, un fondo israelí-canadiense con vínculos declarados con el Ministerio de Defensa de Israel, y con SolarEdge, empresa israelí de energía renovable.
El modelo de negocio: vender temperatura a los gobiernos
Stardust no pretende actuar unilateralmente. Según documentos presentados a inversores en 2023 y declaraciones de su CEO a MIT Technology Review, la compañía solo procederá si los estados la contratan y si existen marcos regulatorios internacionales que autoricen el uso de la tecnología. Yedvab proyecta ingresos superiores a mil millones de dólares anuales una vez operativa, con un horizonte de despliegue global que su pitch deck original situaba en 2035, aunque el CEO matizó posteriormente que ese calendario dependerá de la urgencia climática y de las decisiones de los gobiernos.
«Quizás algo de nuestra experiencia y de las herramientas que aportamos puede contribuir a resolver uno de los mayores problemas que enfrenta la humanidad», declaró Yedvab a MIT Technology Review.
Las críticas científicas: riesgos, opacidad y gobernanza
La irrupción de una empresa privada con ánimo de lucro en este campo desata alarmas entre los investigadores más reputados del sector. Douglas MacMartin, profesor asociado de la Universidad de Cornell especializado en geoingeniería solar, fue tajante: «Han ignorado cada recomendación de todo el mundo y creen que pueden obtener beneficios en este campo. Creo que les va a salir el tiro por la culata. Sus inversores van a tirar el dinero y retrasarán el campo».
Shuchi Talati, directora ejecutiva de la Alliance for Just Deliberation on Solar Geoengineering, advirtió que Stardust no realizó ninguna consulta pública antes de sus pruebas de campo y no ha publicado datos sobre ellas. Según un informe elaborado por Janos Pasztor, exasesor de gobernanza climática de la propia compañía, Stardust carece aún de la «licencia social» necesaria para sus actividades, y la empresa no ha implementado sus recomendaciones de transparencia.
Más de 400 científicos firmaron en 2022 una carta abierta solicitando una moratoria global sobre el desarrollo y uso de tecnologías de geoingeniería solar, argumentando que no existe un mecanismo internacional capaz de garantizar su uso «justo, inclusivo y efectivo».
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué es Stardust Solutions y dónde tiene su sede?
Stardust Solutions es una startup israelí-estadounidense fundada en 2023 y con sede en Ness Ziona, Israel. Está incorporada legalmente en Estados Unidos y trabaja en el desarrollo de tecnología propietaria de geoingeniería solar.
¿Cómo pretende enfriar el planeta Stardust Solutions?
Mediante la inyección de aerosoles estratosféricos: aviones especialmente equipados dispersarían partículas reflectantes en la estratosfera para desviar parte de la radiación solar y reducir la temperatura global.
¿Cuánto dinero ha captado Stardust Solutions?
La compañía ha captado un total de 75 millones de dólares: una ronda semilla de 15 millones liderada por AWZ Ventures y una serie A de 60 millones liderada por Lowercarbon Capital, cerrada en octubre de 2025.
¿Quiénes son los fundadores de Stardust Solutions?
Los cofundadores son Yanai Yedvab (CEO), exsubdirector científico de la Comisión de Energía Atómica de Israel; Eli Waxman, científico del Instituto Weizmann; y Amyad Spector, exfísico nuclear del Centro de Investigación Nuclear del Negev.
¿Por qué genera polémica esta tecnología?
Los críticos señalan que una transformación deliberada de la atmósfera a escala planetaria nunca ha sido llevada a cabo, que los efectos secundarios —como alteraciones en los patrones de lluvia— son impredecibles, que la empresa opera con escasa transparencia, y que la lógica de lucro privado es incompatible con decisiones que afectan a toda la humanidad.
