Conoce al judío jasídico asesor de Google y Oracle

Issamar Ginzberg, en un judío jasídico descendiente de una dinastía de rabinos jasídicos, vive en el mundo ultra-ortodoxo de Jerusalén, asiste a la sinagoga todos los días y cada mañana se sumerge en el estudio de la Torá. Pero por la tarde y noche asesora a más de 100 clientes, entre ellos Google y Oracle.

“La mayoría de mis clientes son empresas y empresarios del mundo no judío, no ortodoxo”, señaló Ginzberg, de 35 años y padre de cuatro hijos. “Una de las razones por las que la comunidad ortodoxa confía en mí es porque saben que soy auténtico, porque trabajo en el mundo real”.La vida de Ginzberg

Ginzberg, nativo de Brooklyn, se trasladó a Jerusalén hace siete años, precisamente cuando el movimiento de integración de ortodoxos al ejército y a la fuerza laboral ganaba terreno.

La participación de ultra-ortodoxos en la fuerza laboral ha aumentado los últimos años y ahora se sitúa en un 45 por ciento. Sin embargo muchos hombres de la comunidad ortodoxa aún optan por estudiar Torá tiempo completo en lugar de trabajar.

Muchos ven una contradicción entre la cultura laboral secular y su forma de vida, pero Ginzberg dice que su sombrero negro y la barba son atributos, no límites. Él destaca su formación religiosa en sus materiales de promoción, haciéndose llamar “Rabino Issamar” y recordando un personaje de la obra “El violinista en el tejado”.

“Es más difícil que te tomen en serio, pero la novedad de verse diferente aporta unos 10 segundos de… ‘Déjame ver lo que este tipo tiene que ofrecer’. Si de 20 personas una se ellas tiene mi apariencia, ¿a quién recordarás después de seis meses?”

Ginzberg creció en un barrio ortodoxo de Nueva York donde hablaba yiddish e inglés, y muy pronto se vio atraído por los negocios

De adolescente, compraba y vendía computadoras modelo 386-modelo mediante avisos clasificados en los diarios y el Internet. Hace 15 años se convirtió en agente hipotecario y ahora se dedica a la consultoría, con 120 clientes que pagan 3,000 dólares paquetes de 10 horas.

Ginzberg comienza su día a las 7 de la mañana, responde a correos electrónicos de clientes del extranjero para luego asistir a los rezos de la mañana y estudiar Torá con un compañero hasta la 1 de la tarde. Entonces se traslada nuevamente a la asesoría. Además de dedicarle dos horas a la familia, Ginzberg sigue trabajando más allá de la medianoche contactando a las empresas de la Costa Oeste de los Estados Unidos.

“Ambos creemos que es preferible dedicarse al estudio de la Torá, pero no todo el día porque entonces no hay salario”. Afirmó Moti Feldstein, director de Kemach, una organización que ha ayudado a 7,400 ultra-ortodoxos a encontrar trabajo.

Los clientes dicen lo que lo más valioso de Ginzberg es su capacidad de comprender y absorber rápidamente diversos temas a pesar de no tener una formación profesional. Según él, todo esto es el resultado de ser un autodidacta con una ética de trabajo formada por su aprendizaje en la yeshiva. Ginzberg no tiene un título universitario, pero se ha enseñado a sí mismo mediante libros y artículos sobre negocios y psicología.

Desde que inmigró a Israel, se ha involucrado en ampliar las oportunidades de empleo para ultra-ortodoxos. Ginzberg conecta a candidatos con Kemach y empleadores potenciales como Google e Intel, ayudando a superar las diferencias culturales entre el mundo de la alta tecnología y el ultra-ortodoxo. Además, imparte conferencias en distintas yeshivas de Israel y Estados Unidos sobre fundamentos de administración de empresas.

A juzgar por su página de Facebook, Ginzberg no sólo utiliza el Internet para ganarse la vida, sino que también lo disfruta. Además de asesorar a empresas, también publica enlaces sobre artículos de Oriente Medio, y temas relacionados con el Shabat. Todo esto, con el objeto de promover su labor.

“No se puede huir de las redes sociales,” destacó. “Las empresas son tridimensionales. La gente es tridimensional. Cuando digo Shabat Shalom, estoy básicamente orgulloso del hecho de ser judío religioso. Le recuerdo a la gente, religiosa o no, que ha llegado el Shabat. Muestro a todos que tengo la suerte de ser quien soy y hacer lo que hago”.

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