Un oficial de alto rango de la Policía de Israel irrumpió el pasado fin de semana en la aldea palestina de Kafr Dhaba, ubicada al este de Tulkarem en Cisjordania, acompañado de soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El objetivo: confiscar una piedra tallada antiquísima que lleva grabada una menorá símbolo de la identidad hebrea en una zona que, según los Acuerdos de Oslo, se encuentra bajo control civil y de seguridad pleno de la Autoridad Palestina (Área A).
El incidente ha desatado una tormenta política y jurídica: el oficial no contaba con la presencia de arqueólogos de la Administración Civil israelí y no tenía jurisdicción sobre dicho territorio. La Policía israelí anunció que abrirá una investigación interna, mientras el Ejército no respondió a los medios de comunicación que solicitaron declaraciones.
¿Quién es Meir Rotter y por qué entró a Kafr Dhaba?
Meir Rotter es jefe del departamento de la comunidad ultraortodoxa de la Policía de Israel y arqueólogo aficionado. Fue amigo de Zeev Erlich, colono judío e «historiador» autodidacta que murió durante una incursión del ejército israelí en el Líbano.
Rotter habría visto por primera vez, durante una visita a Kafr Dhaba en 2017 junto a Erlich, un grabado de una antigua lámpara de junco. Este fin de semana regresó a la aldea, respaldado por soldados israelíes, y se apoderó de la piedra tallada que su amigo había señalado en aquel recorrido.
En un video difundido en redes sociales, el propio Rotter justificó su actuación con estas palabras: «Aquí, en Kafr Dhaba, encontramos un dintel con una menorá. Después de nuestra visita, los residentes se dieron cuenta de que había algo aquí que podría valer dinero, valer oro. En una búsqueda por el pueblo encontramos la piedra tirada en uno de los patios, y la salvaremos. Esto es una cuestión de herencia; estamos devolviendo un objeto perdido a su propietario».
Un acto sin respaldo legal ni arqueológico
Los medios de comunicación israelíes señalaron que Rotter no pertenece a la división de Judea y Samaria de la Policía, la que opera en Cisjordania, y que aparentemente no tenía ninguna autoridad para llevarse la piedra.
La Policía israelí declaró a Haaretz que desconocía las acciones de Rotter y que investigará el incidente. Rotter tampoco informó a la Administración Civil, organismo que Israel utiliza para gestionar el territorio palestino ocupado.
El suceso es especialmente sensible porque ocurrió en el Área A de Cisjordania. El incidente tuvo lugar en el Área A del Cisjordania ocupada, donde la Autoridad Palestina ejerce el control total del territorio, incluidos los artefactos históricos.
Un patrón que se repite: arqueología como instrumento político
Este caso no es aislado. Arqueólogos israelíes aficionados, normalmente motivados por «demostrar» vínculos judíos con tierras palestinas y árabes, se han integrado en operaciones militares durante los recientes asaltos al territorio palestino ocupado y al Líbano.
Israel ha sido acusado en repetidas ocasiones de utilizar el patrimonio cultural como herramienta geopolítica. La arqueología está siendo instrumentalizada para desplazar a la comunidad palestina indígena y crear enclaves turísticos ilegales controlados por colonos israelíes, eludiendo el derecho internacional humanitario bajo el pretexto de «preservar sitios arqueológicos».
El precedente de Sebastia y la expansión del control israelí
En noviembre de 2025, la Administración Civil israelí comenzó a expropiar 1.800 dunams (445 acres) de tierras en Cisjordania alrededor del sitio arqueológico de Sebastia, cerca de Nablus, que se cree fue la capital del reino israelita del norte en los siglos IX y VIII a.C.
El gobierno israelí ha ampliado recientemente su control sobre partes de Cisjordania, transfiriendo la autoridad sobre tierras palestinas privadas de la Autoridad Palestina a la Administración Civil israelí, con planes de convertir Sebastia en un parque turístico para colonos.
Reacciones y consecuencias
La Policía israelí reconoció públicamente que investigará la conducta de Rotter, aunque el Ejército israelí que participó activamente en la incursión no ha emitido ningún pronunciamiento oficial. La Autoridad Palestina y organizaciones de derechos humanos denunciaron el hecho como una violación directa de los acuerdos sobre el estatuto del territorio y del derecho internacional aplicable a la protección del patrimonio cultural en zonas ocupadas.
