El presidente Donald Trump instó a los líderes de varias naciones árabes y de mayoría musulmana a formalizar relaciones diplomáticas con Israel en caso de que se alcance un acuerdo para poner fin a la guerra con Irán. La petición fue formulada durante una conferencia telefónica celebrada el sábado 24 de mayo de 2026, según informaron dos funcionarios estadounidenses con conocimiento directo de la conversación, citados por Axios. La solicitud generó un silencio momentáneo en la línea, al que Trump respondió con una broma, preguntando si los interlocutores seguían conectados.
La llamada del sábado: ocho naciones, un planteamiento inesperado
Trump convocó el sábado a una conferencia telefónica con los líderes de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania y Baréin para abordar el avance de las negociaciones con Irán. El encuentro virtual tenía como propósito central coordinar posiciones ante el posible acuerdo nuclear y de cese de hostilidades con Teherán, pero derivó hacia un terreno diplomático mucho más ambicioso.
Según funcionarios estadounidenses familiarizados con la conversación, Trump aprovechó la llamada para presionar a los presentes a unirse a los Acuerdos de Abraham y normalizar relaciones con Israel si se llegaba a un pacto con Irán.
Los líderes presentes, incluido el presidente emiratí Mohammed bin Zayed —quien ha adoptado una postura más beligerante respecto a la guerra con Irán— manifestaron su respaldo al acuerdo en curso. Un funcionario estadounidense resumió el consenso con estas palabras: «Todos dijeron que estaban con nosotros en este acuerdo. Y si no funciona, también estarán con nosotros».
El silencio en la línea y la broma de Trump
Según informó The Times of Israel. Arabia Saudita, Qatar y Pakistán no mantienen relaciones diplomáticas formales con Israel. Cuando Trump formuló su petición de normalización, se produjo un silencio en la llamada, ante el cual el mandatario bromeó preguntando si los participantes seguían en línea.
El episodio ilustra la tensión subyacente entre las aspiraciones geopolíticas de Washington y las restricciones internas que enfrentan los líderes árabes, especialmente en un contexto marcado por el conflicto en Gaza y el deterioro de la imagen de Israel en la región.
Kushner y Witkoff como enviados de seguimiento
Según el reporte de Axios, Trump indicó a los participantes que llamaría a continuación al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y expresó su esperanza de que, en el futuro próximo, el líder israelí pudiera incorporarse a una llamada conjunta con los mandatarios árabes y musulmanes. Además, anunció que sus enviados Jared Kushner y Steve Witkoff darían seguimiento al asunto de la normalización en las próximas semanas. Kushner fue uno de los arquitectos originales de los Acuerdos de Abraham.
Trump amplía el alcance: publicación en Truth Social y propuesta sobre Irán
El domingo, Trump fue más allá en sus declaraciones públicas. En una publicación en su plataforma Truth Social, el presidente insistió en que considera «obligatorio» que las naciones musulmanas implicadas en el acuerdo con Irán se incorporen a los Acuerdos de Abraham, mencionando explícitamente a Pakistán, Arabia Saudita, Qatar, así como a Egipto, Jordania y Turquía. Trump llegó incluso a plantear la posibilidad de que Irán se incorporara algún día a los Acuerdos, lo que implicaría el reconocimiento del Estado de Israel —algo que Teherán ha rechazado históricamente.
Apoyo republicano y advertencia de Graham
El senador republicano Lindsey Graham, que había criticado el acuerdo emergente con Irán, calificó de «brillante» la exigencia de Trump a los países árabes y musulmanes. Graham declaró que si las partes acordaban unirse a los Acuerdos de Abraham como resultado de las negociaciones para terminar el conflicto iraní, el pacto resultante sería «uno de los más trascendentales en la historia de Oriente Medio». El legislador advirtió además que negarse a seguir este camino tendría «graves repercusiones» para las relaciones futuras con Estados Unidos.
El escollo saudí: condiciones sobre Palestina y frialdad creciente
El acuerdo de normalización entre Arabia Saudita e Israel es el objetivo prioritario de Trump, pero enfrenta obstáculos significativos. El príncipe heredero Mohammed bin Salman había mostrado disposición a normalizar relaciones con Israel, pero en el último año ha enfriado su postura. La guerra en curso y las fracturas entre las petromonarquías del Golfo han empujado al Reino a adoptar una posición más escéptica frente al gobierno israelí de extrema derecha.
Las autoridades saudíes siguen exigiendo que Israel se comprometa con una vía irreversible hacia un Estado palestino como condición para normalizar relaciones, condición que el gobierno israelí rechaza de plano. Funcionarios estadounidenses e israelíes estiman que Riad no dará pasos en esta dirección antes de las elecciones israelíes previstas para septiembre.
Contexto: los Acuerdos de Abraham y la arquitectura regional
Los Acuerdos de Abraham, firmados en septiembre de 2020 bajo la primera administración Trump, representaron una reconfiguración histórica de las alianzas en Oriente Medio. Los Emiratos Árabes Unidos y Baréin fueron los primeros en normalizarlos, seguidos por Marruecos y Sudán. Trump, su predecesor Joe Biden y el primer ministro Netanyahu han perseguido un acuerdo entre Arabia Saudita e Israel durante años, sin alcanzar un resultado definitivo.
La actual iniciativa busca aprovechar el momento diplomático creado por las negociaciones con Irán para ampliar ese esquema a naciones que hasta ahora han mantenido el rechazo formal al Estado israelí.
