La quema del Talmud

Hace siglos que todos los judíos conocen y estudian el Talmud. Un libro que ser perseguido por la Iglesia Cristiana y denominado por ella 'el pérfido Talmud'.
Hace siglos que todos los judíos conocen y estudian el Talmud. Un libro que ser perseguido por la Iglesia Cristiana y denominado por ella ‘el pérfido Talmud’.
¿A qué se referían cuando la llamaban ‘pérfido’? ¿Qué tiene de especial este libro, que ser quemado en público en París, el 9 de Tammuz del 5004 (17 de junio de 1244), y en Rosh Hashaná del año 5314 (1553) en el Campo dei Fiori ‘de Roma, en los meses siguientes a Venecia, Ancona, Mantoba, Corfú, Creta, Bolonia, Cremona; y en 1757 en Chemnitz, en Sajonia.

Quemaban el Talmud para representar la cabezonería judía, de no querer aceptar los cambios que el Cristianismo había hecho a la Religión de Avraham y de Moixé. O de querer guardar las interpretaciones ‘rabínicas’ que ‘deformaban’ el sentido de la Biblia.
Por supuesto, esto lo decían personas que no tenían ni idea de la enorme tesoro que representa el Talmud por el patrimonio no sólo del Pueblo de Israel sino de toda la Humanidad.
Una obra desconocida
Por desgracia, la mayoría de la gente, incluidos muchos de judíos, no sabe casi nada del Talmud. Sólo puede ser, algunas citas anecdóticas, picantes, que alguien ha recogido sin añadir las explicaciones necesarias o el contexto que las haría comprensibles. O que la han convertido en un ‘best seller’ en Corea, donde piensan poder alcanzar sus ventajas como si fuera un simple estudio académico.
No son las anécdotas lo que hacen el Talmud el gran tesoro de la sabiduría judía. El estudio de los 39 Tratados que lo forman es lo que ha convertido los grandes Sabios de Israel en personajes a los que acudían reyes y gobernadores para pedir consejo, tanto en las oscuras épocas de la Edad Media como en la época actual.
¿Qué tiene, pues, el Talmud?
La Torá Oral
El judaísmo dice que la Torá Escrita que recibió el Maestro Moixé el Monte Sinaí, hace más de 3,300 años, vino acompañada por una Torá Oral que fue transmitida de maestros a alumnos hasta que, hace casi dos mil años y con la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén y la gran dispersión de los judíos por todo el mundo, los Sabios consideraron que había llegado una época tan oscura que justificaba poner por escrito las fórmulas de la Torá Oral.
En primer lugar, fue puesta por escrito la Mishná. En ella se reúnen las principales normas de conducta que se desprenden de la Torá, los detalles de la mayoría de los 613 Mandamientos que el Creador nos ordenó cuando nos sacó de la esclavitud de Egipto y nos convirtió en Su Pueblo. Muchos de los detalles no pueden ser entendidos con la simple lectura del texto bíblico sin una ayuda de los Maestros que hacen la comparación entre diferentes versículos y párrafos, demostrando su perfecta coherencia.
La Mishná está compuesta por seis órdenes, recogiendo las normas de agricultura, de festividades, de familia, de sociedad, de santidad y de pureza de la Torá. Estos comandos se subdividen en un total de 63 tratados, y cada uno de ellos en unos diez capítulos. Cada capítulo está formado de artículos de ley, también llamados ‘mixnàs’.
Más tarde se reunieron las explicaciones a la mayoría de estos tratados y se formó lo que ahora conocemos como el Talmud. Los Sabios hay discuten en interesantes debates de la jurisprudencia judía que no han perdido en absoluto su actualidad con el paso de los años. Los Sabios llegan a los rincones más profundos de la psicología humana y los debates esconden los diferentes puntos de vista, las reacciones y contrareaccions de la gente. Un Sabio pregunta: ‘¿qué piensa tal persona cuando dice esto o hace aquello?’ y los otros compañeros aportan diferentes puntos de vista hasta que quedan claras las opiniones y las posibilidades.
Dos Talmud
En realidad, hay dos versiones diferentes del Talmud. La primera fue recopilada en Galilea, en el norte de Israel, los dos siglos después de la destrucción del Templo. A pesar de que el lugar donde los Sabios hicieron el trabajo era la ciudad de Tibé, junto al lago de Galilea, la llamaron ‘Talmud de Jerusalén’, en honor a la Ciudad Divina que en aquel tiempo estaba prohibida a los judíos.
De mientras, se compilaba a Babilonia otra versión del Talmud. Esta era mucho más explícita. Quiero decir que se explica la evolución de las controversias y la forma de llegar a las conclusiones, lo que falta en el Talmud de Jerusalén. Por otra parte, faltaban algunos tratados, principalmente de los órdenes de la agricultura, de la santidad y de la pureza, que en Babilonia, ni en otros lugares de la Diáspora, ya no eran relevantes.
Las explicaciones de la Mishná al Talmud vienen acompañadas de muchas anécdotas y ejemplos que nos ayudan a comprender mucho mejor cómo poner en práctica las enseñanzas o las conclusiones de los debates.
Significado profundo
Sin embargo, ya sabemos que todos los Mandamientos de la Santa Torá tienen un significado más allá del cumplimiento de la Voluntad Divina, y más allá de la educación en unos valores éticos y espirituales. El Talmud recoge las enseñanzas que le dan a toda la Torá esta dimensión excepcional. La redacción muy estudiada de la Mishná y del Talmud permite encriptar mensajes espirituales y esotéricos dentro de lo que parece ser una frase o un párrafo completamente normal. Eran épocas en que se podía malinterpretar la visión de nuestros Sabios, por falta total de unos conocimientos que hoy nos parecen obvios.
Los Sabios, que no querían que parte de esta información cayera en manos de gente no suficientemente preparada, muchas veces la escondían en formas extraordinariamente encriptados, mucho más de lo que puedan estar otros pasajes, formando un corpus de leyendas, llamadas ‘ agadot ‘(‘ Agadir ‘en singular, que no es la’ Hagadá ‘de Pessah, que significa’ relato ‘), a veces esparcidas ya veces concentradas en páginas determinadas. En ellas podemos, y debemos, buscar las explicaciones más profundas de los temas que se desarrollan en ese capítulo o en aquel Tratado en especial. Preguntas que están en la base de la temática estudiada, o que nos abren una nueva perspectiva del asunto.
Desencriptar los mensajes
Para descifrar correctamente las ‘agadot’ es necesario un conocimiento preciso de los temas estudiados con todos sus detalles y condiciones, y el premio al esfuerzo titánico es una visión del Mundo, que podríamos denominar ‘desde el punto de vista del Creador ‘, que no podríamos encontrar en ningún otro lugar.
Los primeros recopilaciones de interpretaciones de las ‘agadot’ ya aparecen en los últimos tres siglos, sobre todo en los libros del Maharal de Praga, que ya nos abre una perspectiva del pensamiento filosófico de nuestros Sabios clásicos.
Con el regreso del Pueblo de Israel en su país ancestral, el rav Avraham Kook, quien fue el primer Gran Rabino de Israel en la época moderna, escribió hace hacia cien años unas interpretaciones interesantísimas sobre las ‘agadot’ de los dos primeros Tratados del Talmud en unos libros llamados ‘En Aiá’, que nos permiten empezar a descifrar los mensajes. Así comienza una nueva era en que todas estas enseñanzas ya pueden llegar a la mayoría de los alumnos, despertando, al fin, una inmensurable fuente de sabiduría que ahora está al alcance de todo el público.

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