A veinte días del inicio de la campaña militar conjunta entre Estados Unidos e Israel contra Irán denominada Operación Rugido del León por Israel y Operación Furia Épica por Washington, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu compareció el 19 de marzo de 2026 ante los medios de comunicación en su primera rueda de prensa presencial desde el inicio del conflicto.
Su mensaje fue contundente: Irán ya no tiene capacidad para enriquecer uranio ni para producir misiles balísticos. Sin embargo, la realidad sobre el terreno respondió de inmediato: horas después de que Netanyahu hablara en Jerusalén, Irán lanzó una serie de misiles contra Israel, activando sirenas repetidamente en la capital y otras partes del país.
Las tres metas de la guerra: dos alcanzadas, una pendiente
Netanyahu señaló que la eliminación de la capacidad de enriquecimiento de uranio y la producción de misiles representaban dos de los tres objetivos de la ofensiva conjunta EE.UU.-Israel contra Irán. El tercer objetivo el derrocamiento del régimen depende ahora del pueblo iraní.
La destrucción de la base industrial iraní
Más allá de los ataques puntuales a instalaciones conocidas, Netanyahu subrayó un cambio de estrategia decisivo. En la Operación Rugido del León, Israel destruyó misiles e infraestructura nuclear, pero lo que ahora se está destruyendo son las fábricas que producen los componentes para fabricar esos misiles y las armas nucleares. En sus palabras: «Estamos arrasando su base industrial de una forma que no habíamos hecho antes».
El umbral del 60%: por qué el programa nuclear iraní era una amenaza inminente
La energía nuclear civil requiere solo entre un 3% y un 5% de enriquecimiento, y la investigación médica necesita hasta un 20%. Sin embargo, Irán había alcanzado el 60% de pureza —un umbral crítico en la física nuclear, ya que completar ese nivel es la parte más difícil del proceso, y desde allí solo hay un pequeño salto técnico hasta el 90% necesario para material de grado armamentístico.
Netanyahu advirtió que en aproximadamente un año, Irán habría podido construir misiles balísticos intercontinentales capaces de alcanzar no solo Israel, sino también Estados Unidos.
La posición de Netanyahu frente a las críticas
«Nadie le dice a Trump qué hacer»
Ante las acusaciones de que Israel arrastró a Estados Unidos a una guerra contra sus intereses, Netanyahu las rechazó de plano. Calificó esas acusaciones de «fake news» y aseguró que Trump siempre toma decisiones basadas en lo que considera mejor para el pueblo estadounidense. «¿Alguien cree de verdad que alguien puede decirle al presidente Trump qué hacer? Vamos», afirmó.
El ataque al campo de gas y la coordinación con Washington
Netanyahu confirmó que Israel no informó a Estados Unidos antes de atacar un campo de gas natural iraní en el Golfo Pérsico, y que el presidente Trump pidió a Israel no repetir ese tipo de ataques, petición que Israel acató.
El futuro del conflicto: ¿cuándo terminará?
A pesar de casi tres semanas de guerra, Netanyahu dijo que era demasiado pronto para saber si los iraníes saldrán a las calles para intentar derrocar a su gobierno. «Depende del pueblo iraní mostrar eso, elegir el momento y estar a la altura del momento», declaró.
Sobre la duración del conflicto, Netanyahu afirmó que la campaña continuará «todo el tiempo que sea necesario», aunque posteriormente añadió que la guerra terminará antes de lo que la gente espera.
El costo humano
Desde el inicio de la Operación Rugido del León, los servicios de emergencia israelíes han atendido a 276 civiles, incluidos 15 fallecidos. Por su parte, la Media Luna Roja iraní ha señalado que más de 18.000 civiles han resultado heridos y decenas de miles de estructuras civiles han sido dañadas en los bombardeos.
