Secretos de la historia: Sobre los judíos sefarditas de Honduras

Uno de los posibles secretos de la historia mundial es que algunas monarquías europeas sean descendientes directas e indirectas de familias judías, por lo menos desde los tiempos heterogéneos y pluralistas de los padres del emperador Carlomagno, fundador, a mediados del siglo ocho de nuestra era, de la civilización cristiana occidental, de la que somos herederos espirituales los mestizos latinoamericanos, los canadienses y los “gringos”. La raíz genética ensamblada en los linajes reales de la Europa medieval hasta el presente, procede de la familia “David-Autun-Toulouse”, la cual desciende, a su vez, del tronco del rey David, quien gobernó en Jerusalem unos mil años antes de Jesucristo.
Uno de los posibles secretos de la historia mundial es que algunas monarquías europeas sean descendientes directas e indirectas de familias judías, por lo menos desde los tiempos heterogéneos y pluralistas de los padres del emperador Carlomagno, fundador, a mediados del siglo ocho de nuestra era, de la civilización cristiana occidental, de la que somos herederos espirituales los mestizos latinoamericanos, los canadienses y los “gringos”. La raíz genética ensamblada en los linajes reales de la Europa medieval hasta el presente, procede de la familia “David-Autun-Toulouse”, la cual desciende, a su vez, del tronco del rey David, quien gobernó en Jerusalem unos mil años antes de Jesucristo.

El linaje de la casa del rey David se extendió desde Bagdad hacia el sur de Francia, Inglaterra, Austria, Luxemburgo y España. El primero de sus personajes fue el príncipe judío Makhir David, más conocido como Teodorico Primero, esposo de Auda Martel, hermana de Pipín el Breve, padre de Carlomagno. No se trata de una leyenda pasajera ni mucho menos de las boberías anticatólicas de redactores de guiones precipitados como los autores de la película “El Código Davinci”, sino que de hechos históricos contundentes. Lo anterior lo pueden constatar aquellos que tengan la oportunidad de leer con cuidado “El Origen judío de las monarquías europeas” de Joaquín Javaloys, y otros textos de similar importancia como “Sangre judía”, del escritor mallorquino-sefardita Pere Bonnín.
A propósito de sefarditas, es decir, judíos nacidos en España o descendientes de españoles conversos (e inconversos) que por razones político-religiosas emigraron a diversas partes de Italia, Holanda, Asia Menor y América Latina, la Editorial Universitaria de la UNAH ha publicado recientemente el libro “Los Criptojudíos en Honduras”, del joven historiador hondureño Libny Rodrigo Ventura Lara, quien en este momento se encuentra estudiando el idioma hebreo en la ciudad de Bersheva, al sur del Estado de Israel. Nuestro joven amigo (que también pertenece al Círculo de lectura y reflexión “Kurt Gödel”) ha investigado, además, la génesis sefardita de la familia Lara en el occidente de Honduras.
Hace algunos años un buen amigo mío me desanimó en el sentido que la presencia sefardita era históricamente indemostrable en Honduras, y que los judíos eran inexistentes en la España actual. Ambas cosas han sido refutadas por las constataciones de Shimón Agour (QEPD) en Trinidad, Santa Bárbara, y por las pesquisas rigurosas recientes de don Bernardo Gorgun y de Libny Ventura, ambos integrantes de la pequeña comunidad israelita en Tegucigalpa. En cuanto a los judíos actuales en España (aunque el generalísimo Francisco Franco pretendió eliminarlos para siempre), según Pere Bonnín hoy deambulan por las calles de Madrid y Toledo con una libertad que nunca antes habían gozado. Ello sin olvidar que en la casa real española pervive la sangre de los “David-Autun-Toulouse”.
Estamos hablando de dos posibles secretos históricos de un pueblo étnicamente heterogéneo que, exceptuando los últimos cincuenta años del siglo veinte, ha sido el  pueblo más perseguido, calumniado y acorralado en toda la historia universal. Un grupo cultural del cual procedía, según don Medardo Mejía y otras fuentes, el presidente hondureño progresista don Juan Fernández Lindo. Así de simple. Continuaremos en otro momento abordando esta complicada temática histórico-cultural. 

 

Por: Segisfredo Infante

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